El inicialista Yulieski Gurriel se convirtió en el decimosexto jugador cubano en ganar un anillo de Serie Mundial, luego de que los Astros de Houston se impusieran 5-1 sobre los Dodgers de los Ángeles en el séptimo partido de la gran final de las Grandes Ligas de Béisbol.

El Yuli completó una excelente postemporada como quinto madero de los actuales campeones. El espirituano compiló 323 de average con par de jonrones y ocho impulsadas, además de fijar una marca como el cubano con más hits en los play-off (21).

Igualmente protagonizó momentos emotivos como el bambinazo propinado a Clayton Kershaw durante el quinto juego de la serie, el cual sirvió para nivelar momentáneamente las acciones en ese choque.

Paradójicamente, durante sus años en Cuba, el Yuli jamás pudo titularse en una Serie Nacional con los conjuntos de Sancti Spíritus e Industriales, ni tampoco pudo agenciarse el ansiado cetro en el Clásico Mundial vistiendo la franela del equipo Cuba. Con esta deuda en cuanto a títulos arribó las Grandes Ligas y tras completar su primera temporada se consagró campeón en el mejor béisbol del mundo.

 

Luego de la derrota del martes, los Astros salieron impetuosos en la noche del miércoles dispuestos a llevarse su primera corona en al historia de la franquicia. Gracias al protagonismo ofensivo del jardinero George Springer, convertido en el “Mr. November” de esta postemporada, la novena de Texas entró en la historia del deporte de las bolas y los strikes.

Springer conectó tubey en la primera entrada y un jonrón decisivo productor dos carreras en el segundo ante los envíos del abridor japonés Yu Darvish, quien fue vapuleado por los maderos de los Astros.

 

Darvish había protagnizado un incidente con el propio Gurriel días antes que costó al suspensión de este último por cinco juegos en el inició de la próxima campaña.

No obstante, en el último encuentro de la Serie Mundial dio una muestra de respeto por su rival y la esencia de este deporte al quitarse se quitó el casco protector y saludó al lanzador japonés Yu Darvish antes de agotar su primer turno en medio de los abucheos de los 55 mil asistentes en el Dodger Stadium de Los Angeles. Sin dudas una jugada digna de los campeones.