En 2009 el entonces mejor cerrador del Equipo Cuba, Yuniesky Maya Mendilusa, abandonó el país en busca de un sueño: labrarse un puesto en las Grandes Ligas del béisbol estadounidense.

Luego de varios años dentro del roster del seleccionado antillano, el pinareño entendió que era hora de emprender el camino que otros como Orlando “El Duque” Hernández, José Ariel Contreras o Maels Rodríguez habían desandado antes.

Tras una breve estancia en República Dominicana, Maya consiguió firmar en 2010 un contrato en la Gran Carpa con la franquicia de los Nacionales de Washington, equipo con el cual ganó un choque y perdió cinco, en tres temporadas.

Culminada su efímera etapa con el equipo de la capital norteamericana, el pinareño se ha mantenido lanzando en la Liga Dominicana (LIDOM) con novenas como Leones del Escogido, Tigres del Licey y Águilas Cibaeñas, este último, vigente campeón de la lid y con el que recién participó en la Serie del Caribe de Jalisco, México.

En el currículum de Maya encontramos, además, una incursión en la Korean Baseball League (KBO) donde, a pesar de no rendir lo esperado, lanzó un juego de cero jits y cero carreras, defendiendo la camiseta de los Osos de Doosan.

De visita por primera vez en Cuba luego de casi nueve años, Play-Off Magazine conversó en exclusiva con el estelar pitcher cubano, sobre su etapa como lanzador con los seleccionados Pinar del Río y Cuba, su paso por las Grandes Ligas así como de las próximas metas que prevé afrontar en su carrera.

¿Cómo es que de la noche a la mañana un chico que recogía pelotas en el estadio Capitán San Luis, se convierte en uno de los mejores pitchers de Cuba?

Esos son los recuerdos bonitos que quedan. En eso intervino mucha gente y te digo no solo yo salí de ahí, sino también otros como Saavedra que supimos ganarnos esa confianza de estar en un mitin del equipo de Pinar del Río que dirigía Alfonso Urquiola, eso lo logramos a base de humildad y respeto.

“Urquiola nos recomendó a la academia, nos hicieron las pruebas y acertamos, después a mí me llevan para el servicio y es cuando empiezo a jugar la Liga Azucarera, que en aquel momento era una tremenda liga. Ese año gané nueve y perdí dos, cuando regresé a Pinar me dieron la oportunidad de estar en la preselección, integré ese mismo año el equipo Pinar del Río y el Cuba gracias a Dios”.

Mirando hoy en retrospectiva tu paso por el seleccionado nacional. ¿Cómo la recuerdas?

“Para mí es lo más grande que he vivido, todo ese tiempo en el equipo nacional, todas las victorias que obtuvimos, fue como un sueño hecho realidad.

“Es algo que queda en el corazón, estoy súper contento, súper feliz. Cada vez que me siento a hablar con mis amistades, amistades nuevas que uno va haciendo en el trayecto de la vida, me piden les hable de eso”.

En 2009 partiste dejando atrás la familia y lo que con tanto esfuerzo habías conseguido profesionalmente en Cuba. ¿Qué motivó tal decisión?

“Yo pienso que el sueño de todo pelotero es jugar en el mejor béisbol del mundo, eso fue lo que me motivó. Yo quería probarme en otro béisbol. Pero sigo siendo de aquí, soy cubano cien por ciento, siempre lo he dicho y siempre lo he demostrado”.

Llegaste rápido a Grandes Ligas en comparación con otros atletas que emprendieron tú mismo camino. Sin embargo, pudiéramos decir que fue efímera tu actuación a ese nivel.

“Si, yo no jugué Ligas Menores, fue un contraste muy grande ya que también dejé a la familia, hubo muchos sentimientos encontrados, al menos los primeros tres años fueron muy, muy difíciles. A veces ganaba un juego y llegaba casa y no tenía a nadie. De todo ello pude ir tomando experiencia y las cosas fueron mejorando poco a poco, pero ya no tenía el chance de volver”.

Maya, durante su paso por la MLB con los Nacionales de Washington.

¿Cómo afrontaste entonces el hecho que se te escapaba el sueño por el cual tanto habías sacrificado?

“Yo quería estar en Grandes Ligas, pienso que el paso más grande lo había dado, entonces tenía que meterle el pecho y enfrentar la situación. No es un secreto para nadie que yo salí de Cuba para jugar en el mejor béisbol del mundo. Siempre quise regresar a las Mayores, pero tuve problemas con mi brazo, luché, me preparé física y mentalmente, pero bueno no pude hacerlo. Todavía no es algo que olvide. Nadie sabe si algún día me den esa oportunidad de nuevo”.

Antes se te veía flemático sobre el box, mucho más dependiente de tu velocidad. Sin embargo, hoy en día eres más selectivo en tus lanzamientos, luces mucho más maduro.

“Creo que sí, los años han pasado y uno va agarrando cositas, en el béisbol todos los días aprendemos algo nuevo. Yo empecé como relevo, la adrenalina es diferente, nunca más lo he hecho. Ahora me mantengo abriendo, también la edad nos traiciona mucho y entonces tenemos que ir reservándonos, tirar picheo por picheo, strike por strike y sacar out por out, buscando poder lanzar al menos los cinco innings”.

En 2016 te practican la cirugía Tommy John, un procedimiento que para algunos lanzadores suele ser considerado el principio del fin de sus carreras. ¿Está cerca ese momento para ti?

“No, que va. Yo me senté con mi compadre José Ariel Contreras, “El Titán”  y él me explicó que en su caso se operó con 40, terminó jugando cuatro años más con Filadelfia y lo hizo tirando 93 y 94 millas.

“El brazo gracias a Dios quedó bien, todavía me faltan algunos punticos,  pero con las terapias y las tratamientos irá mejorando, así que estaré tirando hasta que mis compañeros me digan que ya debo irme para la casa”.

Te pregunto esto porque en la Serie del Caribe se te vio por debajo de tu velocidad habitual.

“Esa es una de la cosas que más me están preocupando, pero conversando con los médicos me han dicho que estoy adelantado, ellos me dieron un año y medio o dos años y ya al año y un día yo estaba tirando en dominicana, algo que nadie se esperaba, ni yo mismo.

“Yo me metí en la cabeza desde el primer día trabajar y esforzarme con la ayuda de mi familia que me ha apoyado totalmente. Gracias a dios hicimos un gran combo entre la familia, mi equipo de trabajo y yo, nos adelantamos pero todavía siento, y ellos también lo sienten, que no tengo la velocidad, por eso me están pidiendo que descanse un rato”.

¿Cuánto bien te ha hecho en ese proceso el regresar a Cuba luego de casi nueve años?

“Los minutos y las horas se me han ido volando, pero estoy súper contento de estar con la familia, las amistades, de visitar el barrio donde nací. Pienso que esto es energía positiva, la verdad yo sé que esto es algo bueno para mí, me va a dar fuerza para seguir con mi carrera”.

En entrevistas previas, y tras el juego de Cuba ante Dominicana en la Serie del Caribe, declaraste en reiteradas ocasiones tu pesar al tener  que enfrentar a tus antiguos compañeros de selección.

“Lo dije en todas las entrevistas, pero llegó el día, éramos tres cubanos y todos estábamos conscientes de que a alguno le iba a tocar, desgraciadamente fue a mí. Yo escribí un Twitter donde puse que el trabajo es trabajo y que había que ser profesional, pero la verdad es que fue muy difícil. Todavía en estos momentos siento algo que no sé cómo explicar, encima del box fue el día más difícil de mi carrera deportiva, pero me tocó y salí a hacerlo.

¿Has encontrado en República Dominicana una segunda casa?

“Siempre lo he dicho, soy cubano cien por ciento, pero Dominicana es mi segundo hogar ya que me abrió las puertas. Ese pueblo me ha acogido como un dominicano más, allá tengo parte de mi familia también, mi hermana, mi hijo”.

Aunque hace nueve años que no venía a Cuba, Maya no ha dejado de pensar en la posibilidad de vestir la camiseta nacional. FOTO: Play-Off Magazine

¿Si mañana te llamasen otra vez a vestir la franela cubana en unos Juegos Olímpicos o Clásico Mundial de Béisbol, estaría Yunieski Maya dispuesto a dar el paso frente?

“Sí, yo daría el paso, ya que lo hacen todos los peloteros, los dominicanos, los estadounidenses y no simplemente yo, me atrevo a hablar por mis compañeros. Sé que muchos como Céspedes, el Yuli, Pito Abreu o José Ariel Contreras, lo harían, porque nos reunimos en ocasiones y hablamos de eso. Eso sería un orgullo para nosotros, estuviésemos donde sea, en mi caso yo lo haría sin pensarlo dos veces”.

¿Qué nuevas metas te planteas asumir en el futuro cercano?

“Poco a poco, porque uno no sabe que pueda pasar mañana, varios equipos en la liga de México están interesados en contratarme, también algunos asiáticos, cuando llegue a casa me reuniré con la familia para tomar la mejor decisión, la mejor sede para seguir buscando el sostén para ellos y hacer mi trabajo. Gracias a Dios tenemos ofertas y solo queda decidirme sobre dónde puedo hacer mejor mi trabajo.

¿Culminada tu carrera te gustaría volver a tus orígenes y jugar al menos durante una temporada con tu equipo de Pinar del Río?

“Eso estuvimos hablándolo Contreras y yo, pienso que es otro sueño ya que volver a hacerlo con el equipo con el cual uno se formó desde pequeño sería muy bonito, sobre todo a la hora de la retirada”.