El nombre de Yusniel Díaz se conoce en muchos lugares de Cuba, pese a la eliminación de Industriales en la Serie Nacional, y aunque en este minuto sobrelleve una crisis existencial lógica. Lo supe desde que le vi bajar, junto a su padre, de un almendrón en 31, lugar concertado para la plática, pues su casa —ese refugio donde familia y béisbol constituyen hábitat natural— está en reparaciones constructivas.

Por una parte, su mirada supera cualquier horizonte luego de que todas las papeletas lo señalaran como el novato de la 54 Serie Nacional de Béisbol. Me atrevería a decir más: puede que ya algún scout de la MLB haya posado su mirada sobre él, aunque muchos dirán que erigirse rookie, en una temporada gris de una pelota que cae notoriamente, quizás no tenga la connotación que en 1987 cuando Alexis Cabrejas recibió la distinción; o en 2000, 2002 y 2004, con la firma de Yoandri Urgellés, Kendry Morales y Frank Montieh, otros jugadores capitalinos que también soportaron el peso de la camiseta de Industriales y rindieron con nota de sobresaliente en sus respectivas campañas de estreno.

Del otro lado del corredor se halla la eliminación de su novena y la imposibilidad de rendir en los play-off, justo donde el cerco de calidad se cierra y los peloteros verdaderamente prueban de qué madera están hechos. Con el repaso de dos subseries de tensión suprema, en las que no dejó de conectar de jit, independientemente de las dos barridas que sepultaron a los Leones en su pradera del Estadio Latinoamericano, comenzó a carburar sus respuestas.

Debut con Industriales, segundo en la alineación, fuera de los play-off… ¿Cómo pudiste lidiar con esa amalgama de sensaciones?

El nombre de Industriales pesa, todas las miradas siempre caen sobre el equipo más grande de la pelota cubana. Ha sido una experiencia inmensa, de responsabilidad, entrega. La confianza que todos tuvieron en mí fue clave, eso ayudó a que asumiera el segundo turno al bate —uno de mucho peso, por cierto— con menos presión, y pudiera contribuir al conjunto. Esas dos últimas subseries ante Granma e Isla de la Juventud fueron muy duras. Estaba en juego la clasificación y sufrimos dos barridas, fueron choques muy dolorosos. Soñaba con jugar una postemporada en mi primer año y ese sueño se me escapó.

Yusnier a la defensa con los Industriales. FOTO: Alain López

A propósito de la temporada, ¿notaste diferencias marcadas entre los play-off juveniles y los del clásico élite?

La diferencia es notable. Acá cambia el ángulo de salida, aumenta la velocidad de la recta y el repertorio es más variado, no depende exclusivamente de la recta y la curva. Al principio me fue difícil pero poco a poco me fui adaptando. Freddy Asiel Álvarez ha sido un látigo. No le he podido batear. En el Capitán San Luis le di una buena línea al medio, metió la mano y forzó en segunda. Es un lanzador muy completo, inteligente, de control y con recursos.

¿Por qué el sobrenombre de el Yupi?

Fue el entrenador Rabelito en la categoría 11-12, a él le debo el apodo, desde tiempos de la Eide (Escuela de Iniciación Deportiva). Aunque algunos me dicen Yusniel, la mayoría me identifica por el Yupi.

¿Con qué jugadores de Industriales te has familiarizado mejor? ¿Qué peloteros han aportado más a tu formación?

En Industriales comparto con todos, especialmente con Lourdes Jr. Tenemos muchas cosas en común, comenzando por la edad. Durante la temporada compartí habitación con Stayler Hernández y luego con Wilfredo Aroche. No tengo ninguna duda de que mi papá ha sido la persona más influyente en mi mecánica de bateo. Desde que yo era niño él seguía la pelota y me corregía el swing, la postura, la aceleración, y me dio criterios de selección a la hora de conectar lanzamientos. Luego, en la Eide, fui puliendo mi sistema con Roberto y Orbe Luis Rodríguez, y Erais Garrido.

“No tengo ninguna duda de que mi papá ha sido la persona más influyente en mi mecánica de bateo”, dijo Yusnier. FOTO: Pedro Enrique Rodríguez Uz

CURVA A LA GÉNESIS

Yusniel proviene de una familia eminentemente deportiva. Su padre Efraín fue velocista, su hermano, Yoel Sifrá, incursionó en el triple salto, y Yessel quedó en el umbral de Capitalinos en el baloncesto —no por calidad, según refieren Yusniel y su padre, sino por el fantasma de las “piñas”, que siempre, de una forma u otra, ha estado presente.

De ahí que el anhelo de su progenitor hubiese sido ver a Yusniel cruzar la meta entre los medallistas del hectómetro, o los 110 metros con vallas en Juegos Olímpicos. Y, de hecho, Yusniel lo intentó, solo que un día, con nueve años, sentado en las piernas de su mentor y mirando un juego de Industriales, supo a qué se dedicaría.

El Carden Call vio germinar el talento de quien luego transitaría por los equipos Cuba de todas las categorías.

Desde niño, ¿prefieres batear o fildear?

Siempre he preferido batear. Los turnos de responsabilidad son una especie de examen diario para mí, esa presión que la alineación o un momento puntual del juego te exigen. Al guante el jardín central es para mí el de mayor comodidad, lo he custodiado toda mi vida. En Industriales poco a poco me aclimaté al izquierdo, aunque aún me cuesta fildear las conexiones hacia atrás. Inciden la confianza, el aire, la seguridad al partirle a la bola También debo explotar más mi velocidad, progresar en el robo de bases —para lo que debo estudiar los movimientos de los pitchers—, y en el control de mi arrancada, pues la mayoría de las veces que me pusieron out en la Serie fue regresando a primera.

¿Son más difíciles los lanzadores zurdos o derechos?

No establezco diferencias marcadas. Le conecto bien a los zurdos, con los derechos los rompimientos hacia afuera me sacan de tiempo. Esto es algo que debo corregir, aún me golpean los pitchers laterales y tres cuartos. La bola cae en una zona distante a la de strike y se ve diferente desde el cajón de bateo, a partir del instante en que el lanzador rival realiza el wind up hasta que la pelota cae en la mascota del receptor.

¿Cuáles son tus ídolos en el béisbol y los equipos de tu preferencia?

Ídolos tengo muchos. En estos años he aprendido a admirar a los peloteros cubanos, nuestra historia y tradición son indiscutibles. Acá Michel Enríquez y Yulieski Gurriel son dos de mis preferidos. En las Grandes Ligas, Alex Rodríguez, Manny Ramírez, Carlos Beltrán, Albert Pujol, Adan Jones, Andrew, McCutchen… Con Alexei Ramírez me pasa algo especial; muchos alegan que tenemos parecido físico y, además, mi papá me ha aconsejado fijarme en su técnica de bateo. De hecho, mi postura apoyada sobre el pie de atrás se asemeja a la de él, y la aceleración del swing, otro tanto. Me considero un paciente del béisbol, vivo por y para él. Desde niño he intentado seguir la MLB, la mejor pelota del mundo. Cuando jugaba Atari o veía algún partido, simpatizaba con los Medias Rojas de Boston y luego, en la era de Contreras y el Duque Hernández, con los White Sox.

CUTTER EN LA ESQUINA DE AFUERA

Yusniel tiene ambiciones: unas inmediatas, otras que requieren de la explosión, a mayor plazo, de sus potencialidades. Lo cierto es que el muchacho de Playa, nacido el 7 de octubre de 1996, con 1.85 metros de estatura y 81.5 kg de peso, aún dista de exhibir total calidad beisbolera.

Yusnier destaca también por su velocidad sobre las almohadillas. FOTO: Alain López

Las más terrenales de sus metas: continuar rindiendo con Industriales; no dejar de integrar la armada Cuba, como lo ha hecho hasta ahora en las distintas categorías. Luego, en el horizonte de aspiraciones, probarse en la Gran Carpa, exigirse al máximo nivel, aunque única y exclusivamente si eso no representa abandonar su país. Puede que la realidad en materia de contratación para los peloteros cubanos varíe a la vuelta de unos años, puede que no ocurran cambios en la situación actual. Para los amantes de las bolas y los strikes, sería muy gratificante verlo decidir una temporada acá con Industriales, y luego conectar dos inatrapables y estafar par de almohadillas en un partido caliente, vistiendo la casaca de los Red o White Sox.

Momentos… ¿Cuál recuerdas con mayor satisfacción?

El partido que decidí en Taipei de China ante los locales por el pase al bronce del Mundial Sub-18. Ganamos 1-0. En ese Cuba juvenil abrí como séptimo en el orden al bate pero esencialmente ocupaba el noveno turno. Choque tenso, pitcheo sólido, abrazo a cero en la pizarra…, el sueño de todo pelotero.

También transité por dos momentos negativos asociados a lesiones, que me impidieron mantenerme como titular durante toda la temporada. En Granma sufrí una molestia en un hombro al deslizarme en tercera para esquivar a Cedeño. Ese primer bache lo resolví con corriente y reposo. Recuerdo que me pusieron de designado porque me dolía mucho más al tirar.

Luego en Pinar me resentí, no pude sacar a Peraza en un tiro de la cerca de tercera. Estuve casi un mes y medio fuera, a golpe de tratamiento y reposo. Al regresar no se notó la ausencia, me reajusté muy bien al bate.

Yusnier Díaz al bate. FOTO: Alain López

Desde tu perspectiva de jugador, ¿qué crees que incida en la crisis por la que atraviesa la pelota cubana?

Muchas cosas: desmotivación a la hora de salir al diamante, falta de entrega en el terreno. Afecta mucho la salida definitiva de jugadores cubanos, que van a probarse en otros destinos (las Grandes Ligas o cualquier otra de América o Asia). Hay también que potenciar y seguir con profundidad el desarrollo en todos los niveles, promover a quienes de verdad se lo merezcan. Y revisar nuestra pelota. No podemos permitir que siga decayendo hasta morir.