Odrisamer Despaigne

Odrisamer Despaigne: “seré el primero en regresar a Industriales cuando Cuba sea un país normal”

Odrisamer Despaigne dice que ‘nació’ en un estadio de béisbol. Es su forma de definir la relación que, desde niño, tiene con el deporte que ha marcado sus pasos en la vida.

“Estaba destinado para mí”, afirma.

Su padre era lanzador, Francisco Despaigne, y estuvo en uno de los juegos más recordados del béisbol cubano. Además, algunos de sus amigos eran estrellas de ese deporte en Cuba, como el célebre Orlando El Duque Hernández o Euclides Rojas.

“Con cuatro o cinco años, yo estaba con ellos en los entrenamientos o en el autobus. No había manera de que no fuera pelotero”, recuerda.

De Cuba a Corea, pasando por Estados Unidos; de Industriales a jugar con Miami Marlins, Chicago White Sox y otros equipos de MLB, hasta el KT Wiz: ha dejado una carrera amplia en el mundo del béisbol y no está dispuesto a colgar el guante y los spikes.

De sus inicios en Cuba, su paso por la Serie Nacional, su llegada al equipo Cuba y el sabor amargo de no lanzar ni un solo inning en el Clásico Mundial de 2013 por decisión de Víctor Mesa; su fuga y llegada a Grandes Ligas, así como su actual carrera en Corea, conversó Odrisamer Despaigne con Play-Off Magazine.

https://youtu.be/MxgQlogEjgg

¿Cómo fue la infancia de Odrisamer Despaigne?

Nací en Mariano y pasé la mayor parte de la infancia en La Habana Vieja, en donde di mis primeros pasos en el béisbol. Siempre fui fanático y seguidor de Industriales y mi papá jugaba en el equipo. En mi infancia, el béisbol lo tenía en la sangre.

Tu papá Francisco Despaigne, lanzador de Industriales, influyó mucho en tu futuro.  

Él influyó mucho, prácticamente nací en el estadio de béisbol. Nací en el 1987, después del mítico campeonato que ganó Industriales en el año 1986 contra Vegueros. Siempre estaba con aquellos peloteros en el estadio, tengo fotos con todo el equipo de Industriales.

Ya con cuatro o cinco años, yo estaba con ellos en los entrenamientos o en el autobus. No había manera de que no fuera pelotero. Eso estaba destinado para mí, no tenía forma de esquivarlo.

¿A quiénes recuerdas como tus ídolos?

Con quienes mejor se llevaba mi papá era con los lanzadores. En aquel tiempo estaban Orlando El Duque Hernández, Euclides Rojas, Lázaro de La Torre, quienes eran los principales amigos de mi papá, con quienes más tiempo pasaba. Incluso, El Duque y Euclides estuvieron el día en que yo nací, con mi papá y mi mamá, y me vieron. Tengo muchos recuerdos de ellos, fotos de la infancia en el estadio Latinoamericano. Ellos fueron mi inspiración. El Duque es como mi ídolo y desde pequeño, traté de imitar hasta sus movimientos.

¿La idea siempre fue ser lanzador?

Me gustaba batear y jugar otras posiciones, pero siempre me gustó lanzar. Me di cuenta de que batear no era lo mío.

¿Cómo fue la evolución tuya en el deporte hasta llegar al equipo Industriales?

Empecé con 11 años, en La Habana Vieja, cuando hicieron una captación en la escuela. Estaban haciendo una competencia entre escuelas para después hacer el equipo del municipio. Me vieron, me escogieron y así empecé. Jugué en la Serie Provincial de la categoría 11 y 12 años. Después de eso, al segundo año del 13-14, entré en la EIDE. Estuve tres años allí y dos años después, entré a la ESPA provincial.

¿Cuándo sentiste que podías lograr tu sueño de llegar a la Serie Nacional, con Industriales?

Pasé por la pirámide deportiva, estuve en equipos nacionales, fui campeón panamericano juvenil, subcampeón mundial en el 15 y 16. Sabía que mi sueño estaba cerca, porque siempre soñé con lanzar en el Latinoamericano, en un Clásico contra Santiago de Cuba. Ese era mi sueño. En el primer año del juvenil, estuve cerca de integrar el equipo Metropolitanos, pero decidieron que no, que terminara los juveniles. Al siguiente año, el último del juvenil, fui campeón panamericano. Después, fui directo a la preselección de Industriales y comencé la temporada 2005-2006, con Rey Vicente Anglada.

Aquel fue un año con título incluido y como novato.

Fue increíble, fue un año especial. Llegué de novato y ganamos el campeonato. Lancé bien, gané un juego en aquella final contra Santiago de Cuba. Rey era un mánager muy conocedor y le daba oportunidades a todos. No hay nada como ganar. Imagina en mi primer año con los Industriales, ganar el campeonto y ser protagonista en ese título. Fue muy importante para mi carrera.

¿Cómo fue la fiesta en Santiago de Cuba?

Ganamos el campeonato e intentamos celebrar en el estadio. De regreso al hotel no había ni electricidad, no había ni cerveza para celebrar. No estaban las condiciones para celebrar allá. Al otro día salimos para la capital, a celebrar en La Habana. Al año siguiente, cuando ellos nos ganaron, en el hotel en Santiago sí estaban las condiciones para celebrar, claro, habían ganado ellos. Santiago tenía un gran equipo.

¿Quién te dio la confianza para pasar de ser relevista a abridor?

Fue en la tercera Serie Nacional, cuando llegó Germán Mesa a la direccción del equipo. A mitad de temporada, estaba relevando y no me estaba yendo bien. Llegamos a Cienfuegos y no teníamos abridor para una subserie y me preguntaron si podía abrir y lo hice. Ahí me quedé abriendo con regularidad, aunque con Anglada teníamos muchos lazadores de gran calidad que tenían que abrir por delante de mí.

Odrisamer Despaigne
Odrisamer Despaigne en Cuba, con Industriales

En el 2010 eras el primer lanzador del equipo. En ese año el equipo clasifica en la última subserie y se habla de una “conjura” entre los jugadores para mejorar y ganar el título.

Veníamos de una temporada anterior en la que quedamos fuera de playoff. Peleamos, logramos clasificar en el juego 89, contra Matanzas, teníamos que ganar dos de tres para clasificar. Son cosas que pasan en la Serie. Lo que sí nos motivó fue el problema que se dio con la policía en Sancti Spíritus.

Llegamos a esa Serie con ellos de favoritos y eran el mejor equipo. Antes de empezar el playoff empezaron hasta a tirar fuegos artificiales, celebrando antes de ganar. Lancé el primero y dije que no ganaban, porque estaban celebrando antes de ganar. El segundo juego fue cuando se dio la pelea, algo desagradable, son cosas que no deben pasar. La policía no tiene nada qué hacer en un terreno de pelota. Las broncas son cosas que se dan en la pelota. Cuando la policía entró, la pelea casi se había acabado.

Eso fue algo que nos motivó. Al siguiente juego no teníamos jugadores, nos habían expulsado como a seis o siete. Jugamos con un solo jugador en el banco, el cuarto receptor del equipo. Nos habían votado hasta dos cácheres. Así mismo ganamos a los espirituanos, que eran un tremendo equipo.

El 2013 fue un año importante para ti, cuando se dio la oportunidar de ir con el equipo Cuba al Clásico Mundial.

Era el momento que esperaba. En mi mente tenía la idea de probarme, de salir a jugar en Grandes Ligas, pero quería probarme para ver qué tan cerca estaba de ese nivel. Estaba en excelente forma, venía de mi mejor año en 2013. Estaba contento de estar en el equipo, de ser importante.

Se dio casi todo, menos lo de lanzar. Víctor Mesa no me dio la bola en ningún momento. Teníamos un gran equipo, perdimos por detalles, pero creo que éramos superiores a Holanda, que tenía también un gran equipo. Es triste, hubiera querido jugar, le pedí la bola a Víctor para lanzar en ese juego contra Holanda, pero me dijo que si no me había puesto antes, ya no me iba a poner. Respeté eso, porque si no confías en mí ... y yo no era de su confianza. No puedo decir que me hizo algo, simplemente, no me quiso poner. No le guardo rencor ni nada.

Ya tenías pensado salir de Cuba. ¿Detrás del sueño de Grandes Ligas?

Quería jugar en Grandes Ligas, probarme en el mejor béisbol del mundo. Me creía con las condiciones necesarias para jugar en Estados Unidos. También estaba la superación personal. Estaba en el equipo nacional, tenía siete u ocho series nacionales, era uno de los mejores pícheres del país, estaba en un buen momento, había que dar el paso.

También en Cuba no tenía nada, ni casa ni carro ni dinero ni nada. Quería superarme.

¿Cómo fue el proceso de la firma de la migración?

Íbamos a un torneo en Holanda e hicimos escala en Francia y ahí me quedé. De Francia fui a Barcelona, donde reside mi papá. Ahí esperé mi residencia, estuve como cuatro meses esperando, después estuve entrenando como dos meses en México, haciendo presentaciones para equipos.

En ese momento tenía un agente que me escondió ofertas mejores, pero son cosas que pasaron. Uno no tenía experiencia de cómo tratar aquello, se me demoró la firma. Hasta que cambié para los agentes que tengo ahora. Desde que firmé, me consiguieron una oferta con San Diego, estaba contento. Tenía tres ofertas, una de San Diego, una de Yankees y una de White Sox, pero decidimos que la mejor oferta para subir a Grandes Ligas era con San Diego. A los nueve meses de haber salido de Cuba, pude firmar con los Padres.

¿Por qué te quedas en San Diego?

Eran muy similares las ofertas. Los Yankees me igualaban la oferta de San Diego. Ellos me dijeron que me igualaban la mejor oferta que tuviera para que me fuera con ellos. White Sox me estaba dando un poco más de dinero, pero querían hacerme otra presentación, la temporada ya estaba en abril y yo quería firmar ya.

Entre los Yankees y San Diego, creí que con los Padres tenían la oportunidad de llegar más rápido a las Mayores y así fue. Al mes y medio de haber firmado ya estaba en las Grandes. No me arrepiento, yo sé que los Yankees son el mejor equipo del béisbol, pero es un equipo en el que es más complicado todo. Ese año toda la rotación de los Yankees se lesionó, es probable que hubiese tenido algún chance de lanzar, pero en ese momento no podía saberlo. San Diego me dio una buena oportunidad, me sentí fantástico, tienen un gran parque para lanzadores, lo hice bien en los Padres, una gran ciudad.

¿Cuánto sube el nivel con respecto a lo enfrentado en Cuba?

Sube mucho, en todos los aspectos. No es solo que te vas a enfrentar a los mejores peloteros, sino en el trato, en los hoteles, los autobuses, el estadio, las condiciones para trabajar. Son muchas cosas que te ayudan a subir el nivel. A mí me costó mucho adaptarme a la zona de strike, muy diferente. Me ayudó mucho que cuando llegué a San Diego tenía a Yasmani Grandal, que además de receptor es cubano, me dio mucha confianza. Me dijo, vente conmigo, te conozco, sé los lanzamientos que tienes, guíate por mí la primera vuelta y después eliges tú. Recuerdo que el primer día, en la primera vuelta no me dieron hit, y dije: bueno, si me fue tan bien siguiéndolo, vamos hasta el final así.

El nivel sube mucho porque en Cuba te enfrentas a equipos que tienen 4-5 bateadores de calidad, pero en Las Mayores no te puedes relajar contra ninguno. Cualquiera te puede dar un palo. Ahora se quitó que los lanzadores batearán, pero cuando yo estaba sí lo hacían.

¿Cómo te fue en Miami?

Muy bien. Tengo gran opinión de todas las franquicias en las que estuve. En Miami, además, estaba más cerca de la comunidad cubana y más cerca de mi casa: fue algo especial. Me hubiese gustado estar más tiempo en Miami pues mis amigos estaban siempre en el estadio. Sentir el apoyo de los cubanos era especial. El parque de Miami era bueno para los lanzadores, además teníamos un gran equipo y si se hubiesen quedados juntos, quizás podíamos aspirar a algo más. También estaba José Fernández que era el ídolo de Miami, que era la estrella. Su muerte fue algo que cambió el rumbo de la organización, porque fue trágico para el béisbol y para la ciudad.

¿Estuviste tiempo solo, sin la familia?

No estuve tiempo solo, pues firmé y a los meses traje a mi esposa, a mi mamá y su esposo. Incluso, hasta dos perros. Firmé en mayo y ya en julio tenía a mi esposa conmigo. Para el debut, ella ya estaba en Estados Unidos. Estuve solo antes de firmar. Cuando estaba en México, ese tiempo sí fue duro porque extrañaba, pero después siempre tuve el apoyo de mi familia y no me he sentido solo.

¿Cómo fue la experiencia de ganar en Dominicana?

Bien bonito. Ganar siempre es algo especial. Dominicana es un nivel alto de béisbol. Es un país de El Caribe donde la afición es más parecida a Cuba, más caliente, como en Santiago de Cuba, y se disfruta. Las Estrellas Orientales llevaban más de 50 años sin ganar un campeonato y esa temporada se dieron varias circunstancias para que pudiésemos ganar. Había varios cubanos en el róster, como José Miguel Fernández, Yasmany Tomas, Yadiel Hernández, Néstor Cortés, Yunieski Maya, que es posiblemente el mejor lanzador de la Lidom en la última década. Pudimos celebrar con el pueblo de San Pedro de Macorí, irónicamente, los mejores peloteros quisqueyanos salen de ahí y llevaban 50 años sin ganar.

¿Cómo surge la idea de cruzar al mundo e irte a jugar en Corea del Sur?

La idea no surge, cuando estas en Grandes Ligas uno no piensa en salir. A mitad de la temporada de 2019, cuando estaba en White Sox, estuve poco tiempo en Grandes Ligas, alrededor de un mes. Cuando bajo a Triple A, me llega una oferta de un equipo de Corea y estuve a punto de irme, pero mi pasaporte cubano se vencía en noviembre o diciembre, algo así y Corea para darte la visa pide seis meses de vigencia. Entonces, no tenía tiempo para empezar los tramites. No tuve tiempo y por eso no fui. Al otro año me llegó la ciudadanía americana y hago todos los tramites con el pasaporte de los Estados Unidos. Entonces, tuve la oferta del KT Witz y me vine para acá.

Cómo te manejas con el idioma, la comida y demás.

Estamos adaptados a los cambios. Fui de Cuba a Estados Unidos, pasando por Europa. Sí hay mucha diferencia, en Asia hay más disciplina, son más estrictos en cosas que uno no está adaptado como latino. Por ejemplo, si eras mayor en edad a otra persona, tienes su respeto y autoridad. Puedes mandarlo a hacer lo que sea, él tiene que saludarte y bajar la cabeza cuando te vea. En cuanto al idioma, entiendo más de lo que hablo, porque tienen algunas combinaciones un poco raras. Tenemos dos traductores, pero trato de no estar tanto tiempo con ellos, para poder relacionarme con los compañeros, porque eso me ayuda a adaptarme mejor a la liga.

Ganaste el título del 2021, en un año espectacular de otros cubanos como José Miguel Fernández y Ariel Miranda.

Sí, Ariel rompió el récord de ponches que llevaba como 40 años vigentes y José Miguel es el mejor bateador de la liga en los últimos cuatro años. Ellos están en un equipo que ha sido el mejor en los últimos 10 años, pues han llegado a 8 finales. Nos habían ganado el año anterior, pero este año en la final, los barrimos para ganar el primer título de KT, que es una organización de solo nueve años.

Háblanos de tu implicación con la Asociación de los Peloteros Cubanos.

Se ha hecho un trabajo bien serio. Hemos logrado reunir a la mayoría de los peloteros que están jugando profesional, jugadores veteranos como René Arocha, José Ariel Contreras, El Duque. El objetivo inicial era jugar en el Clásico Mundial, pero el principal era unir a los peloteros cubanos, porque a veces mientras estamos en Grandes Ligas hacemos donaciones para que se repartan en otros países, o en academias o a peloteros ya retirados de otras naciones y no podemos hacerlo con peloteros cubanos ni a los niños ni a academias.

A la vez que estemos como asociación, sí podemos hacerlo, porque muchos de los retirados tienen proyectos con niños en Florida o hay jugadores que ya jugaron hace muchos años y necesitan ayuda. No es solo es jugar en el Clásico Mundial, sino ir un paso más allá. No es algo para el año que viene si no que queremos se quede para toda la vida.

Si un pelotero cubano necesita representación, se le ayudará a insertarse en otra liga o buscarte una liga independiente. La idea es también ayudar a los peloteros que jugaron en Grandes Ligas, pero no ganaron los suficiente.

Odrisamer Despaigne
Foto: KT Wiz

Con respecto a Cuba, durante 60 años se ha separado más de lo que se ha unido. ¿La Asociación llegó para cambiar eso?

Nosotros no hemos separado a nadie, nosotros estamos aquí, somos los marginados, no podemos entrar a Cuba, yo llevo nueve años sin ir a mi país y hay otros que llevan 40. He intentado mandar cosas para los Industriales y no me han dejado. Tampoco es un secreto que si Cuba hace un equipo con peloteros de la Serie Nacional no puede competir en el Clásico Mundial.

Decías que sigues a Industriales ¿Cómo ve la Serie Nacional?
Se ha estancado un poco. Primero, se fue una generación que estaba en su mejor momento, como Yulieski Gurriel, Yoenis Céspedes, Pito Abreu, Alfredo Despaigne, pero seguía habiendo jóvenes de mucho talento. El problema es que esos jóvenes también se están yendo. Ahora mismo, en muchos equipos, están jugando jugadores que no están preparados para jugar una Serie Nacional, o que llevaban diez años sin jugar o que no tienen nivel. Ningún equipo tiene cuatro abridores de calidad, ni varios peloteros que te puedan dar jonrones. Ves los juegos y hay 3-4 errores por equipo, eso no se ve en ninguna liga. En Corea, lo más débil de la liga es la defensa que está a años luz de Japón y Estados Unidos, pero así todo es mucho mejor que en Cuba.

¿Te gustaría regresar a Industriales?

Sí, por supuesto, Industriales era mi sueño de niño. Pero no bajo el régimen actual. Jugaré en Cuba cuando no haya dictadura, cuando no tenga que pedirle permiso a nadie para regresar a mi país. Cuando Cuba sea un país normal, como todos los países del mundo, sería el primer en regresar a Industriales.

¿Por qué la gorra de lado?

No sé, de niño siempre la usé, siempre me ha gustado.

Un sueño por cumplir.

El Real Madrid es mi pasión. A veces sufro más con una derrota del Madrid que con una mía. Ir al Bernabéu. Fui al Camp Nou cuando estaba en Barcelona con mi papá. A veces, andaba con la camiseta del Madrid por la ciudad.

¿Feliz con tu carrera?
Sí, muy feliz, todavía me quedan varios años de carrera. He mantenido mi velocidad, mi condición física, todavía me quedan varios años agrandando mi carrera. Mi brazo está en perfecto estado. Yo nací en un estadio de béisbol y espero seguir disfrutando de eso el mayor tiempo posible. Hasta donde pueda, seguiré tirando pelotas.

Mantente actualizado con Telegram y disfruta nuestras historias en YouTube

¿Quieres estar siempre al tanto de la actualidad del deporte cubano? Únete a nuestro canal de Telegram: ¡lleva a Play Off en tu bolsillo! Haz click para seguirnos: Canal de Telegram Play-Off Magazine.

Historias de deporte cubano contadas con una mirada profunda a la vida personal de los protagonistas y la sociedad, Para disfrutar nuestras exclusivas suscríbete en: Canal de YouTube Play Off-Magazine.


Pelotero Industriales José Pablo Cuesta

José Pablo Cuesta, la diáspora del béisbol cubano: “emigrar era la única forma de ayudar a mi familia”

“Soy feliz y hago lo que me gusta, pero cuando termina la temporada aprovecho las vacaciones para venir a Cuba”, dice José Pablo Cuesta, quien ha encontrado un hogar en Italia y también, un país para seguir jugando béisbol lejos de su isla caribeña.

Por años, integró el equipo más ganador del béisbol cubano hasta que tomó una decisión que le hizo cambiar el rumbo. Como muchos, emigrar fue la solución que tuvo el exlanzador de los Industriales para, mediante el deporte, poder ayudar a su familia que lo sigue desde la distancia.

Pero el jugador que se desempeña en la Serie A de Italia siempre vuelve al lugar donde ha vivido la mayor parte de su vida, en donde comenzó su amor por este deporte y en el cual tiene su hijo, su familia.

“Soy dichoso de tener la familia que tengo y por ellos lucho cada día”, añade el pelotero, quien también se desempeña como entrenador en categorías inferiores en la nación europea, algo que le ayudaría en su futuro cuando cuelgue los spikes y el guante.  

José Pablo Cuesta, de visita en Cuba, conversó en exclusiva con Play-Off Magazine sobre su vida y carrera en Italia.

Beibolista cubano Jose Pablo Cuesta
Beisbolista cubano José Pablo Cuesta

¿Cómo llega José Pablo Cuesta al deporte? ¿Fue el béisbol el primero?

Sí, fue el béisbol el primero que practiqué. Llegué por mediación de mi papá Marcelino Cuesta que jugó en los equipos de Industriales en la década de 1980. Desde muy niño, me enseñó a tenerle amor a este deporte y a entrenar con fuerza. Mis primeros pasos en la pelota los di en el patio de mi casa, hasta que empecé a entrenar un poco más organizado en el Combinado Deportivo “Ciro Frías”.

¿Cuáles fueron los principales entrenadores en tu carrera? ¿Estaban creadas las condiciones para desarrollar a los futuros peloteros?

Mi padre fue mi primer entrenador y con el aprendí lo básico, como decimos nosotros en el béisbol, el abc. Con 8 años comencé en el Ciro Frías y allí tuve buenos entrenadores como Gustavo Lizaso y Eduardo Ulacia, quienes me enseñaron muchas cosas que hoy en día se las agradezco.

En ese estadio me formé como atleta y empecé a practicar en este deporte, al pasar por todas las categorías menores. Pero mi principal entrenador, quien me hizo el atleta que soy y al que le debo todos mis logros es a Miguel Armando Castro, más conocido como el Morado. Pero les agradezco a todos los que he tenido en mi carrera, ya sea de niño o ahora de adulto, pues con los pocos recursos que tenían dieron lo mejor de sí para formarnos como atletas.

¿Qué obstáculos encontraste para ejercer tu carrera?

Llevo el béisbol en la sangre y desde bien pequeño, sentía una gran pasión por este deporte. La principal dificultad en mi carrera es el carácter, soy un atleta disciplinado, pero creo que mi carácter en mis inicios no les gustaba mucho a algunos entrenadores. Tal vez no pude lograr más cosas por eso. En cuanto a la carencia de recursos, no sufrí tanto porque mi papá luchaba y me los conseguía para que yo saliera adelante.

Tu debut en Series Nacionales fue con el equipo Industriales. ¿Qué recuerda José Pablo Cuesta de esos momentos?

Mi estancia en el equipo azul es lo mejor que me ha pasado en mi carrera, ya que jugué 11 Series Nacionales allí. Me enseñó mucho como atleta, y soy el pelotero que soy gracias a ese gran equipo del que aprendí mucho.

Tuve al lado a grandes atletas como Calos Tabares, Alexander Malleta, Rudy Reyes, Frank Camilo Morejón y otros, que me enseñaron muchísimo. Por eso digo que mi estancia con los azules es lo mejor que me ha pasado en mi vida deportiva.

Tras tu debut con el equipo azul, pasaste a los Metropolitanos. ¿Cuán dañino fue para el béisbol cubano la eliminación de aquel segundo conjunto de la capital?

La eliminación de los Metropolitanos fue una de las cosas más negativas que he visto para el béisbol, pues muchos jugadores jóvenes con calidad se quedaron sin equipo y eso afecta a este lindo deporte. No solo fue negativo desde lo deportivo, sino desde lo motivacional, pues el equipo de “Los Metros” tenía sus seguidores fieles y aunque a nosotros nos subestimaban, siempre nos entregamos hasta el final.

https://youtu.be/ZgVIlKgI_MU

Aunque tu carrera la has desarrollado como lanzador, en tus comienzos eras jugador de posición. ¿Qué sucedió para que dieras ese cambio radical?

Siempre fui un jugador de posición y me desempeñaba bastante bien en todas. Como se sabe, mi debut en Series Nacionales fue en la temporada 48 con Industriales y ese año no tuve mucha participación en el equipo. Al otro año, en la serie 49, fui pasado a Metropolitanos, con el cual tuve una buena preparación y estaba muy bien.

Dos semanas antes de empezar la Serie Nacional fuimos a jugar a Matanzas y me desmonté el hombro en un swing. Así mismo jugué ese año la campaña, pero los resultados no fueron buenos y la lesión se agudizó: por eso tuve que cambiar al área de los lanzadores.

Después de jugar varias Series Nacionales, se te presentó la oportunidad de jugar en la Serie A de Italia. ¿Este contrato fue a través de la Federación o lo gestionaste de forma independiente?

Ese contrato me lo gestioné yo por mi cuenta y fue una gran experiencia porque pude jugar como profesional y te enseña mucho. En el equipo me acogieron superbien y, de hecho, todavía continúo con ese equipo y seguiré.

¿Qué diferencia encuentra José Pablo Cuesta entre el béisbol cubano y el profesional en el cual has jugado?

La diferencia es que tienes que ser profesional en tu trabajo. Por ejemplo, todo está organizado y todo es a la hora que toca. Tienes que trabajar en los tiempos libres para poder cumplir con tu contrato y mantenerte en ese sistema. A eso, súmale las condiciones, que son mucho mejores. Cuando eres un jugador profesional la mente te cambia por completo.

¿Cómo fue ese período de adaptación a ese nuevo país? ¿Cómo fue tu vida allí los primeros meses?

La adaptación fue un poco difícil, ya que el cambio de hora es lo primero que me golpeó un poco. Italia es un país un poco frío, pero me pude adaptar rápido y pude cumplir con mi contrato que es lo más importante.

En la medida en que el tiempo pasa, uno se va adaptando y, más, cuando la vida te obliga a adaptarte si quieres triunfar y salir adelante.

Después de un período de tiempo en esa nación europea regresaste al béisbol cubano. ¿Es cierto que te pusieron muchas trabas para poder jugar nuevamente con Industriales? ¿Qué argumentos te daban los directivos del deporte para no permitir tu incorporación al equipo azul?

En el 2016, me gestioné el contrato por mi cuenta, salí por primera vez a Italia y tuve un gran año, pues gané 8 juegos y perdí 1. Cuando regresé a Cuba, la Comisión Nacional no me dejó jugar y estuve ese año sin hacerlo.

Creo que la mentalidad de muchos directivos era muy atrasada y, simplemente, no me permitieron jugar porque venía de hacerlo de manera independiente en una liga profesional. Tenía muchas ganas de apoyar a mi equipo industriales, pero entonces no se pudo porque, simplemente, alguien no quiso.

Desde hace varios años radicas en Italia. ¿Qué te motivó a emigrar a ese país?

Me motivó el hecho de que aquí, en Cuba, no tenía nada y de la única manera en que podría ayudar a mi familia era emigrando a Europa. En Cuba, la vida es muy difícil y se vuelve complicado salir adelante.

¿En Italia solo juegas o realizas otra actividad?

Allá también ejerzo como entrenador en las categorías menores. Estudio el deporte todos los días porque el deporte va en evolución y no podemos quedarnos atrás. No todos los atletas son buenos entrenadores y para poder serlo, lleva trabajo a diario.

Un atleta que se forma en Cuba adquiere muchos conocimientos y esas mismas enseñanzas las estoy aplicando con mis alumnos, pues entreno con las categorías 9-10, 11-12 y sub-15 con la meta de superarme cada día.

Pelotero Industriales Jose Pablo Cuesta
Beisbolista cubano José Pablo Cuesta

¿Piensa José Pablo Cuesta volver a jugar béisbol en Cuba?

No pienso jugar más en el béisbol cubano, porque dejé de ser de interés para la Comisión Nacional a mis 33 años. Todo pelotero cubano juega para representar a su país, pero no estoy en el pensamiento de ellos, entonces, decidí jugar en la Serie A italiana solamente.

También, en Italia me va bien y con eso puedo ayudar a mi familia: ser deportista en Cuba lleva sacrificios enormes.

¿Cómo es tu vida más allá deporte? ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Me gusta jugar sóftboll y compartir con amigos: me encanta pasar el tiempo con mi hijo y mi familia.  En Italia, aprendí a ser profesional y eso me enseñó que cuando no juego le debo dedicar un tiempo al estudio.

¿Cuán importante ha sido la familia en la vida y carrera deportiva de José Pablo Cuesta?

Mi familia lo es todo y nunca han dejado de apoyarme ni en un solo momento, tanto en mi carrera deportiva como en la vida personal. Soy dichoso de tener la familia que tengo, por ellos lucho cada día y me supero para ser mejor atleta y hombre.

Una de las personalidades más polémicas del béisbol cubano es Víctor Mesa, quien fue tu entrenador en Industriales. ¿Cómo fue tu relación con él? ¿Qué opinión tienes sobre sobre él como entrenador y persona?

Víctor ha sido uno de los mejores mánager que he tenido, él tiene una forma de dirigir bastante explosiva y ayuda a ser mejor. Con Víctor tienes que estar al 100 por ciento para poder jugar. Mi relación con él era buena y como atleta me dio la posibilidad de, en su momento, ser el primer relevista de los industriales.

¿Qué pelotero admirabas más? ¿Cuál bateador se te hizo más difícil para dominar?

A Carlos Tabares, por su disciplina, su entrega, su valor como atleta y como persona. Tener la oportunidad de compartir equipo con él fue de las cosas más bonitas que me pasó en la carrera.

En cuanto al que más difícil se me hizo, fue el avileño Raúl González, pues además de ser un gran bateador, era muy inteligente, de hecho, nunca pude sacarle out.

¿A quién recuerdas como tu compañero de equipo más cercano?

En mi carrera tuve buenos compañeros de equipo, pero el más cercano a mí fue Jorge Enrique Alomá. Los dos somos del municipio Arroyo Naranjo y estuvimos juntos en todas las categorías. Todavía mantenemos una gran amistad a pesar de la distancia y pienso que la misma perdurará en el tiempo.

¿Qué sueño te faltó por cumplir en Cuba?

Como atleta me puse varias metas y las cumplí. Solo me faltó ponerme el uniforme de las cuatro letras en el pecho [el equipo Cuba] y representar a mi país. Además de que para mí hubiese sido importante, también hubiese sido algo de lo que mi familia estuviera orgullosa, pero lamentablemente, no se pudo.

https://playoffmagazine.com/agustin-marquetti-fuimos-de-conciencia-revolucionaria-no-interesaba-el-dinero-pero-la-vida-te-cambia/

¿Cuál fue la principal decepción en tu vida o en tu carrera?

Ocurrió en el último año con el equipo Industriales. Durante la etapa regular fui el segundo pícher del equipo lanzando en ocasiones cada 3 o 4 días. En la etapa de playoff, el principal lanzador, Brian Chi, se lesiona y no me pusieron a lanzar ni un juego. Eso le puso la tapa al pomo, porque ese año estaba superbien y no me dieron mi lugar.

¿Es feliz José Pablo Cuesta?

Sí, me siento feliz con la vida que llevo, pues tengo una linda familia y hago lo que me gusta, que es jugar al béisbol. Después de que termina la temporada, aprovecho las vacaciones para venir a Cuba y pasar tiempo con mi hijo y demás miembros de la familia.

Mantente actualizado con Telegram y disfruta nuestras historias en YouTube

¿Quieres estar siempre al tanto de la actualidad del deporte cubano? Únete a nuestro canal de Telegram: ¡lleva a Play Off en tu bolsillo! Haz click para seguirnos: Canal de Telegram Play-Off Magazine.

Historias de deporte cubano contadas con una mirada profunda a la vida personal de los protagonistas y la sociedad, Para disfrutar nuestras exclusivas suscríbete en: Canal de YouTube Play Off-Magazine.


Pelotero béisbol cubano Iván Correa

Iván Correa: "No me importa lo que pongan en las redes de mi hijo"

Corría el 2000 cuando Iván Correa, vistiendo la franela del equipo más ganador de la pelota en la isla, concretó su gran hazaña personal, el hecho por el que más lo recuerdan los aficionados del béisbol cubano.

El entonces jugador de Industriales se coronó como líder jonronero de la campaña 39 con 10 vuelacercas, para convertirse, así, en el primero que comandaba este departamento con bate de madera tras el destierro del aluminio.  

Iván Correa ratificó su poder al bate castigando una pelota de pésima calidad, que se negaba a abandonar los parques de la Serie Nacional, y quedó por encima de toleteros de renombre que tenía, por aquellos años, el principal pasatiempo en el país.

“En el 2000, ya estaba el bate de madera y nos costó trabajo adaptarnos, pero internacionalmente no se estaba jugando con aluminio y la pelota es verdad que no caminaba. Había que darle duro para que avanzara. Y fue muy lindo terminar como máximo jonronero”, recuerda sentado en una de las escaleras exteriores del estadio Changa Mederos, en la Ciudad Deportiva.

Pero para llegar a vestir la camiseta de los azules de la capital, pasó tiempo y hay que viajar unos cuantos años para conocer los detalles de su vida. Esta es la historia de Iván Correa, quien habla de sus años de gloria, del presente y también de su hijo, Lisbán, quien mantuvo el apellido vivo en los Industriales, muchas veces, rodeado por la polémica.

Del Ciro Frías a los Metros

“La infancia mía fue jugando pelota en el barrio, con las amistades mías en Santa Amalia, Arroyo Naranjo. Sin embargo, empecé en el Ciro Frías en voleibol, porque me gustaba, y de ahí fui para la Mártires de Barbados, pero lo dejé, pues cuando entré a la EIDE, los muchachos del voleibol estaban para la escuela del campo y yo sin hacer ningún deporte. Hablé con mi mamá y le dije: ‘Mami, yo quiero ir pal Ciro Frías a jugar pelota, eso es lo mío”, recuerda el expelotero.

“Y volví a la pelota con los profesores Bárbaro Hernández y el Chico Morilla. Ahí di mis primeros pasos, jugaba tercera base y entonces hicieron una prueba en la ciudad deportiva y entré a la EIDE en béisbol”, dice.

Exbeisbolista cubano Iván Correa pelotero Industriales
Exbeisbolista cubano Iván Correa

El juego que acaparaba su vida en el barrio después de hacer las tareas se volvía un camino más serio y bien lo sabía, pues tenía el ejemplo en su papá, Erol Correa.

“Lo admiraba mucho. Mi mamá me llevaba al estadio a verlo y también siempre admiré mucho a Rey Vicente Anglada. Me sentaba debajo de la pizarra con los muchachos del barrio a ver a los Metropolitanos y a Industriales. Viendo a esos peloteros me enamoraba más del béisbol. Estaban Anglada, Armando Capiró, Mantecado Linares”, cuenta.

Contando siempre con el apoyo familar, recuerda que la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) era una de las mejores escuelas que había. Allí lo formaron entrenadores como Paco Martin y Tony González, en un camino lo llevaría a las Series Nacionales.

“Cuando llegué al equipo de Arroyo, el entrenador me dijo que su cácher era muy chiquitito y me preguntó si yo había cacheado y le dije que no. ‘Bueno, ponte ahí para que seas el receptor del equipo 13-14’, me dijo. Así empecé. Pasamos al 15-16, fui a la preselección, pero en el tiempo ese hubo mucho dengue y se suspendió la nacional 15-16.

“Después, vinieron los juveniles y luego la primera categoría, donde me destaqué. El mánager de Psiquiátricos me vio y me pidió que jugará con ellos y tuve buenas series provinciales hasta que llegué a la Serie Nacional con los Metros. El director era Raúl Reyes y di mis primeros pasos en Series Nacionales”, explica.

Los comienzos en la Serie Nacional

Entonces, llegaron los primeros pasos con el segundo equipo de la capital en la pelota cubana.

“Estábamos entrenando los muchachos de la reserva y en el juego treinta y pico se lesionó un cácher y me subieron a mí. Obviamente, yo no jugaba porque en aquel tiempo estaban Casamayor, Miranda.... Era 1986 y yo solo tenía 19 años”, refiere Iván Correa.

De aquellos primeros días, con los guerreros, no olvida a un jugador histórico como Enriquito Díaz, que también empezaba; al mago Germán Mesa, y en especial a Jorge Salfrán, su compañero de cuarto hasta que se retiró y de quien aprendió mucho de la vida y el béisbol. El primer hit se lo dio a Heriberto "Tati" Collazo y se fue en ese choque de 3-2.

Los Metros fueron la casa de Iván Correa por muchos años y la desaparición de este equipo no lo deja indiferente, algo que considera una mala decisión.

“Fue una cosa muy impactante para los muchachos. Venían con su equipo de años y decidieron quitarlo. De ahí salieron muchos peloteros que jugaron en Industriales y eso perjudicó a varios peloteros que tuvieron que irse a otras provincias, porque no cabían en Industriales. Fue un error de la Comisión Nacional”, afirma.

En su opinión, el equipo podría haber llegado a mejores resultados si no hubiera perdido tantos peloteros que se iban a Industriales, y para reforzar su punto de vista resalta las mejores actuaciones mientras vistió esa camiseta.

“Fuimos a una Copa Revolución, también estuvimos en los playoffs. Teníamos un equipo hecho y hasta a Industriales le dábamos guerra. Lo de nosotros era jugar pelota y destacarnos, para poder ir a la selectiva. Éramos muy jóvenes y los otros eran mejores equipos. Pero me aportó mucho mi paso por allí. Después, pude llegar a Industriales”, explica.

https://youtu.be/ndPmSyZiNzg

El paso de Iván Correa a Industriales

En la temporada 98-99, junto con Antonio Scull, Yasser Gómez y otros recordados peloteros, el mánager Guillermo Carmona lo subió a los Industriales para que lograra otro de los sueños de su carrera.

“Me dio mucha alegría, porque todos los peloteros de La Habana quieren vestir esa camiseta. Los periodistas te siguen más, transmiten más juegos... Resultó un cambio muy bonito. Nos llevábamos muy bien. Hice amistad con Juan Padilla, con Javier Méndez y Lázaro Vargas, que me enseñó mucho. Me decía que eso era un equipo unido y debía esforzarme más. 

“Discutimos el campeonato con Santiago de Cuba. Esa final estuvo buena, perdimos en siete juegos y podíamos haber ganado, pero corrimos con la mala suerte de perder dos juegos en el Latino. Todo el mundo quiere jugar contra Industriales y cuando vas al Guillermón Moncada, ese estadio y esa conga te motivan a querer hacerlo mejor y el equipo de Santiago, imagínate, le pusieron la aplanadora, Pierre, Fausto”, dice.  

Muy pronto, en la siguiente temporada, Iván Correa se encontró con su exconjunto en un playoff en el que los Metros estuvieron muy cerca de dejar en el camino a los Leones de la Capital. Al recordarlo, sonríe y desliza su mano por el rostro.

"A uno le da sentimiento jugar contra el que fue su equipo. Y los Metros nos dieron tremendo playoff. Tuvimos que llegar al quinto juego para ganarles. Creo que hicieron su trabajo, querían ganar para seguir, pero no creo que hubieron decisiones en su contra para favorecer a Industriales”, afirma el exreceptor.

El retiro y un hijo pelotero

Correa llegó a hacer tres preselecciones del equipo Cuba, arribó a 100 cuadrangulares en Series Nacionales y se retiró sin ser campeón nacional, un año antes de que los dirigidos por Rey Vicente Anglada conquistaran un título que no se conseguía desde 1996.

“El retiro es muy difícil para un pelotero, aunque lo asumí bien. Hablé con mi familia y me dijeron: ‘Esa es tu decisión. Si quieres dirigir, dirige y si quieres jugar, juega’, y pienso que tomé la determinación correcta, porque ya sentía que no podía con los muchachos que estaban allí ni con los entrenamientos. Ese mismo año dirigí el equipo de Habana del Este y fui subcampeón en la serie provincial. Cuando ganó Industriales me puse muy contento, sin embargo, no sentí nostalgia por no haber estado ahí”, afirma.

https://youtu.be/NTS7jQVfw8U

¿Cuál fue el lanzador más difícil?

“Pedro Luis Lazo, porque tiraba duro, tenía buena slider y le ponía mucho interés, pues siempre quería ganarle a Industriales. Maels Rodríguez también fue muy difícil por su gran velocidad”.

De los pícheres de más prestigio, ¿a cuál le conectaba mejor?

“A Ormari Romero, pero no con facilidad. Eran peloteros de equipo Cuba y en aquel tiempo los pícheres de selección nacional se respetaban”.

¿El estadio más complicado?

“El Latino -sonríe-, porque la misma afición que te elogia, cuando te ponchas, te critica y para mí eso no debe ser así, ya que ningún pelotero quiere poncharse. La afición exige bastante”.

¿Con cuál entrenador se sintió mejor?

“Con Guillermo Carmona me sentí bastante bien. Me ayudó mucho, porque me dio juego. También entrenadores de la posición como Emilio Naranjo resultaron muy importantes”.

De su trayectoria, Iván Correa destaca como los momentos más felices el liderato en cuadrangulares, la primera vez que hizo la preselección del equipo Cuba para Baltimore y el día en que llegó a 100 jonrones en el Cristóbal Labra.

“Estábamos perdiendo por dos carreras, vine con dos en base y lo di. Tengo la pelota por la casa”, recuerda.

¿Y los pasajes más tristes?

“Cuando tuve que irme de la pelota, cuando vi que no podía correr ni hacer lo mismo que los jóvenes. Fue lo más difícil de mi carrera deportiva”.

https://playoffmagazine.com/pelotero-cubano-lisban-correa-si-regresaba-a-cuba-me-quedaba-sin-nada/

Otro Correa mostró su poder en Series Nacionales

Después de haber dirigido Habana del Este, integrar el colectivo de dirección de los Metros como coach y estar junto a Rudy Reyes en el alto mando de Arroyo Naranjo, Iván Correa regresó a la memoria de los aficionados por las actuaciones de su hijo Lisbán.

No obstante, todo no fue felicidad, pues los episodios protagonizados por Lisbán frente a Sancti Spíritus y Holguín constituyeron periodos complejos, pues conllevaron a sanciones que lo apartaron del béisbol cubano por un tiempo.   

“Yo, con las personas, no me molesto. Cada cual tiene su criterio, pero no me importa lo que pongan en las redes de mi hijo. Solamente converso y lo aconsejo para que no hablen mal de él.

“Eso uno lo sufre porque no espera que el pelotero reaccione así y trae consecuencias, pues es un año sin jugar pelota. Se habló con él, se le dijo que estaba mal porque acortaba su vida deportiva y la gente creaba de él una mala opinión. Y al final él no es así, porque no es agresivo, sino que fueron momentos puntuales.

“Contra Holguín fue una trifulca, no era para esa sanción. Industriales después fue a los playoffs y no pudo contar con él. Resultó una sanción muy larga”, afirma.

A pesar de todo, Lisbán Correa regresó y dejó una campaña ofensiva para la historia con 28 jonrones, además de llegar a 100 de por vida al igual que su padre, algo que los convirtió en la primera pareja de padre e hijo en ser líderes jonroneros y en la segunda en conseguir el centenar de batazos de vuelta completa.

“Me puse muy contento porque ha habido parejas de padre e hijo que han sido buenos peloteros y fuimos los primeros en hacer esa hazaña. Vamos a ver si alguien lo puede lograr. Yulieski y Lourdes Gurriel fueron grandes peloteros y no lo pudieron hacer. Estaba en el Latino el día que él dio su jonrón 100 y ver a tu hijo dar ese batazo en ese estadio, es algo inolvidable para mí.

“Mi hijo fue mejor que yo. Mucha fuerza, da jonrón por el right, por el left... Los míos eran casi todos por el left o por el medio, pero él los da por todas las bandas. No fue un buen receptor defensivo, por eso tuvo que ir a la primera base, porque estaba Frank Camilo Morejón, que era muy bueno defensivamente”, dice.

Asimismo, Iván Correa se muestra orgulloso de que su hijo haya podido jugar como profesional y revela que sigue muy de cerca su carrera. Sobre la salud de la pelota cubana actual y la ola de atletas que se marchan del país, el otrora jugador opina que el factor superación es el principal desencadenante.

“Los peloteros cubanos tienen calidad. Fíjate si es así que afuera muchos juegan en la MLB y otros en ligas de muy buen nivel. Ahí están las causas del bajón a lo interno, aunque quedan muchos con calidad en la Isla. En mi opinión, la migración de tantos peloteros no es por un problema político sino porque quieren jugar a otro nivel y probarse”, explica.

Actualmente, el expelotero no está vinculado a ningún centro deportivo y por eso no pudo estar con el equipo sub-23, prestando su ayuda a las nuevas generaciones. “Eso fue lo que me dijeron las autoridades del béisbol de la provincia La Habana”, cuenta.

https://playoffmagazine.com/injusticias-troncharon-vida-pelotero-cubano-armando-capiro/

¿Qué lo hace feliz?

“Ver a la gente por la calle y que se meten conmigo y digan: ‘allá va Iván Correa’. Compartir con mis amigos también me hace feliz".

¿Qué le enoja más?

“Que hablen mal de las personas por detrás, de cualquiera que no se encuentre en ese momento. Me molesta mucho".

¿Le hubiera gustado tener la posibilidad que tienen los muchachos de ahora de salir contratados a otras ligas?

“No nos tocó la época esa. Si hubiera pasado, un montón de peloteros hubieran sido contratados. No se dio, tienen la oportunidad los muchachos jóvenes y me alegro mucho de que se enfrenten a eso, que se desarrollen. Así se ayudan y ayudan a su familia”.

¿Alguna vez pensó en salir del país a probar suerte en otro lugar?

“No. En aquellos tiempos la mayoría de nosotros no pensábamos en eso. De los 2000 pa' acá fue diferente, pero antes muy pocos pensaban dejar su país”. 

A Iván Correa, a veces lo lacera la espina de no haber sido campeón nacional, en aquella final contra Santiago, pero se siente pleno porque dice que lo tienen en cuenta y lo llaman para ayudar. Sueña con poder ser coach de Industriales.

¿Cómo resumiría su carrera?

“Soy feliz, muy feliz de haber sido pelotero y si me muero y nazco de nuevo, pelotero vuelvo a ser”.

Mantente actualizado con Telegram y disfruta nuestras historias en YouTube

Quieres estar siempre al tanto de la actualidad del deporte cubano? Únete a nuestro canal de Telegram: ¡lleva a Play Off en tu bolsillo! Haz click para seguirnos: Canal de Telegram Play-Off Magazine.

Historias de deporte cubano contadas con una mirada profunda a la vida personal de los protagonistas y la sociedad. Para disfrutar nuestras exclusivas suscríbete en: Canal de YouTube Play Off-Magazine.


Expelotero cubano Lázaro de la Torre

Lázaro de la Torre, un "Brazo de Hierro"

Disciplinado, exigente, con un carácter que le identifica y que lo llevó a triunfar en nuestro béisbol, pero que, al mismo tiempo, le cerró muchas puertas: así podríamos definir a Lázaro de la Torre.

Doscientas ocho victorias en series nacionales tienen la firma del “Brazo de Hierro” capitalino, alguien que siempre va de frente, con su verdad, aunque muchos no la acepten, porque dice que no puede ser de otra manera.

Lo que nadie puede quitarle son sus logros en el diamante ni su amor puro por un juego que disfrutó, activo, durante varias décadas. La muestra de su pasión por ese deporte se puede ver, cualquier día de la semana, a casi cualquier hora, en el terreno 50 Aniversario de Plaza de la Revolución, donde puedes encontrarlo entrenando a cualquier pelotero que quiera mejorar o trabajando en la infraestructura del estadio.

Lazaro de la Torre, el Brazo de Hierro, conversó con Play-Off Magazine Tv por espacio de más de una hora, espacio en el que, como es su costumbre, sus respuestas fueron directas y sin rodeos.

https://youtu.be/-YZzqLBkmZA

Mantente actualizado con Telegram y disfruta nuestras historias en YouTube

¿Quieres estar siempre al tanto de la actualidad del deporte cubano? Únete a nuestro canal de Telegram: ¡lleva a Play Off en tu bolsillo! Haz click para seguirnos: Canal de Telegram Play-Off Magazine.

Historias de deporte cubano contadas con una mirada profunda a la vida personal de los protagonistas y la sociedad. Para disfrutar nuestras exclusivas suscríbete en: Canal de YouTube Play Off-Magazine.


Armando Capiró

Así privaron de un regreso glorioso a Armando Capiró

Sí, pese a los agravios y las injusticias que destruyeron su vida, Armando Capiró quería regresar y tener una despedida a la altura de su grandeza beisbolera. Pero esta posibilidad de decir adiós en un terreno al más alto nivel le sería negada en circunstancias que nos contó el propio slugger y que sepultarían sus aspiraciones para siempre.

El famoso bateador, con 14 temporadas, se fue temprano de nuestro béisbol y, sin embargo, dejó una huella imborrable en el pasatiempo nacional. En un momento, las cosas comenzaron a salir mal para el toletero, quien, a finales de la década de los 70 del siglo pasado, fue víctima de una de las injusticias más grandes que se recuerden en la pelota cubana.

Las lesiones y un divorcio complejo: cronología de un triste final

Primero, una nueva lesión en una de las rodillas lo llevó al quirófano en dos oportunidades, y descontinuó su ritmo competitivo. Además, ocurrió un divorcio complejo, y las calamidades comenzaron a sucederse para él.

“Cuando estaba en proceso de ruptura con mi primera esposa esta envió una carta al periódico Granma acusándome de una serie de cosas que no eran ciertas. Yo nunca pensé en abandonar el país, ni tuve otra cosa en mente que no fuera representar a Cuba y mi ciudad en el terreno. Las acusaciones llegaban hasta mi sexualidad, una mentira que desgraciadamente muchos creen todavía. En ese momento no ocurrió mucho, pero esas palabras habían quedado grabadas en algunos que después la usarían contra mí”, recuerda Capiró.

https://youtu.be/4rT41ZB7hdE

“Fui a los Juegos Panamericanos de San Juan lesionado de la rodilla derecha, después de una primera operación. Cuando regresé del torneo el dolor era insoportable y decidí volverme a operar. Cierto dirigente, me amenazó con que si lo hacía me iban a suspender, algo que no creí posible. Por el otro lado, tenía al Dr. Martínez Páez que me había advertido que mi carrera se iba a terminar definitivamente si no me operaba. Entonces decidí hacerle caso al especialista y operarme”.

Pero esta decisión que parecía la más lógica a todas luces, pues estaba en juego su salud y desempeño deportivo, costaría muy caro a Capiró, quien años después, tampoco entendería semejante proceder de parte de los decisores.

“Después de hacerlo, el Comisionado Andrés “Papo” Liaño me llamó para comunicarme que estaba suspendido de manera indefinida, sin más explicación, ni nada escrito. Por ejemplo, nunca supe si esta sanción solo era aplicada en La Habana o al resto del país, porque años más tarde me propusieron jugar por Guantánamo y no supe ni qué contestar”.

“Lo peor fue que a raíz de esta situación comenzó una campaña de desprestigio contra mi persona. Así fue como se difundieron todas las acusaciones de mi exesposa y sufrí cosas como la expulsión de un torneo de softbol junto a “Monguito” Cabrera, quien también estaba suspendido por otras razones. En esos años, solo el Comandante Bernabé Ordaz, director del Hospital Psiquiátrico de La Habana, lugar donde siempre yo había trabajado y jugado en los Campeonatos Provinciales, me brindó su apoyo total y nunca dejó de creer en mí. Para mí fue terrible el no poder hacer lo que me hacía persona, porque amo el béisbol, amo Cuba y a mi ciudad. Todo eso me lo quitaron de un golpe, sin más”.

El regreso glorioso que también le quitaron a Capiró

No obstante, a pesar de su dolorosa salida del béisbol y su descrédito público, Armando fue capaz de continuar su vida de buena manera. Conoció a su actual esposa y se enfocó en formar una familia con ella, mientras continuaba trabajando en el Hospital Psiquiátrico.

Incluso en ese periodo oscuro, su añoranza por los terrenos nunca menguó y seguía como una espina clavada. A finales de la década de los 80 parecía que era posible el regreso de Capiró a los diamantes, pero no fue así.

“En esos años logré tener una vida estable aquí en mi Santiago de las Vegas junto a mi esposa. Pero me incomodaba mucho el no poder jugar pelota. Un tiempo después me llegó una invitación para participar en el torneo ‘Memorial Stanley Callazo’ en Nicaragua, ya que era para veteranos del mundial que se había celebrado en ese país en 1972. Me hacía muy feliz estar de regreso con mis compañeros en el terreno y en este torneo tuve la posibilidad de enfrentarme a Dennis Martínez, quien era un estelar en las Grandes Ligas y acabó con nosotros ese día. Aún estoy orgulloso de la base por bolas que le pude coger”.

“Un año después, en el 88, me permitieron volver a jugar en las Provinciales con mi Hospital Psiquiátrico y me esforcé mucho porque interpreté que si rendía bien podía volver a integrar, aunque fuera, el equipo Metropolitanos y jugar en la Serie Nacional. Estuve muy bien al bate en ese torneo a pesar de que llevaba varios años inactivo y las Provinciales antes era muy fuertes, no como hoy en día. Di como 16 jonrones, no recuerdo bien”.

https://playoffmagazine.com/los-dias-que-marcaron-la-vida-de-armando-capiro/

Si bien había mostrado que todavía tenía béisbol para dar y que su grandeza merecía una oportunidad ante tantos agravios sufridos, tampoco esta vez serían justos con él.

“Yo y todos mis compañeros pensábamos que eso sería suficiente para poder regresar. Hasta que me comunicaron que no sería tomado en cuenta porque había que darle paso a los más jóvenes”, explica.

“Antes de terminar el torneo, me organizaron una ceremonia de retiro muy modesta en el mismo terreno del Hospital, y mi gente de Santiago de las Vegas comenzó a gritar que era una injusticia y uno de mis amigos quiso lanzarse al terreno, pero por suerte no lo hizo. No pude evitar sentirme decepcionado una vez más, ya que me había ilusionado bastante con la idea de regresar y enfrentar una ceremonia que significaba que todo había terminado para siempre. No fue nada fácil”, recordó.

Así, le fue negada la posibilidad de un regreso glorioso a Armando Capiró.

Mantente actualizado con Telegram y disfruta nuestras historias en YouTube

¿Quieres estar siempre al tanto de la actualidad del deporte cubano? Únete a nuestro canal de Telegram: ¡lleva a Play Off en tu bolsillo! Haz click para seguirnos: Canal de Telegram Play-Off Magazine.

Historias de deporte cubano contadas con una mirada profunda a la vida personal de los protagonistas y la sociedad, Para disfrutar nuestras exclusivas suscríbete en: Canal de YouTube Play Off-Magazine.


Expelotero cubano Lázaro de la Torre

Lázaro de la Torre: “a mí no me compran con dinero”

Disciplinado, exigente, con un carácter que le identifica y que lo llevó a triunfar en nuestro béisbol, pero que, al mismo tiempo, le cerró muchas puertas: así podríamos definir a Lázaro de la Torre.

Doscientas ocho victorias en series nacionales tienen la firma del “Brazo de Hierro” capitalino, alguien que siempre va de frente, con su verdad, aunque muchos no la acepten, porque dice que no puede ser de otra manera.

Lo que nadie puede quitarle son sus logros en el diamante ni su amor puro por un juego que disfrutó, activo, durante varias décadas. La muestra de su pasión por ese deporte se puede ver, cualquier día de la semana, a casi cualquier hora, en el terreno 50 Aniversario de Plaza de la Revolución, donde puedes encontrarlo entrenando a cualquier pelotero que quiera mejorar o trabajando en la infraestructura del estadio.

Lazaro de la Torre conversó con Play-Off Magazine Tv por espacio de más de una hora, espacio en el que, como es su costumbre, sus respuestas fueron directas y sin rodeos.

¿Cómo llega Lázaro de la Torre al béisbol?

De toda la vida, jugué pelota. Desde pequeño estaba en los “pitenes” de las cuatro esquinas, con pelota de goma que se golpeaba con la mano. Estuve becado, jugábamos en la escuela, pero nunca organizado. No estuve en categorías juveniles ni nada de eso.

A la práctica de forma ya más organizada, como tal, llegué después de salir del ejército, cuando en El Cotorro me puse a competir en tercera categoría, segunda categoría y así, sucesivamente, hasta llegar a las Series Nacionales.

Hay que recordarles a los muchachos cómo era antes, porque ahora no valoran el sacrificio. Les dicen par de halagos y ya se creen lo máximo. En mi época, había que rendir abajo para poder llegar a lo más alto.

https://youtu.be/-YZzqLBkmZA

¿En un inicio pensaba ser pelotero?

Siempre, era mi gran pasión. También practiqué judo y fui alumno de Ronaldo Veitía [legendario entrenador cubano], pero mi amor era el diamante.

¿Siempre como lanzador?

No, en un inicio era primera base y jardinero. Tenía mucho brazo, nadie me doblaba y así fui creando fama. Desde niño, tumbaba magos, tiraba las piedras más lejos que el resto. Era muy intranquilo. Jugué casi todos los deportes, lo único que no hice fue el ajedrez, porque es pasivo.

Ya en el ejército practiqué de todo: pelota, hice triatlones militares, maratones, tiré disco, jabalinas, a brazo puro. En el servicio militar estaba siempre fuera porque tenía un deporte que hacer. Pasé por este durante tres años, desde los 14 hasta los 17.

¿Cómo fue el camino hasta llegar a las Series Nacionales?
Cuando salgo del ejército me vinculó con la pelota y el judo, los simultaneaba. Por la mañana, iba para el béisbol y ahí guardaba todos los bultos del judo, como kimonos, chancletas y, por la tarde, lo hacía al revés. Entonces, en la pelota del barrio, que era la tercera categoría, de ahí salía una preselección para la segunda.

Tuve buenos números, pero en los jardines y en primera base había otros que tenían mejor rendimiento y, por tanto, yo no entraba. Por suerte hubo un muchacho de nombre Fernando, quien le dijo a los organizadores que ellos habían dejado fuera al pícher que más duro tiraba. Les dijo que era yo. Me mandaron a buscar y me dijeron lo obvio, que no había jugado de lanzador, sino de jardinero. Resumidas cuentas, que salí como el primer pícher de la segunda categoría. A partir de ese momento, comenzó mi camino. Empezó la fama de que había un “negro” que tiraba duro. Los comentarios eran que ese año me metía en la serie nacional.

Finalmente, de la Torre llegó con Metropolitanos y ganó 12 juegos.

En total, entre nacional y selectiva, fueron 12. En la nacional tuve récord de 5 y 3, mientras que en la selectiva gané siete y no perdí. Fui el primero en ganar el premio José Antonio Huelga, lo que pasa es que eso se ha borrado. Me la entregaron al año siguiente.

¿Cuándo pasaste a los Industriales?

En los años 83 y 84. El equipo no ganaba y hubo cambios de Metros para Industriales. El sueño mío era jugar a la pelota. Evidentemente, hay diferencias entre Metros y los Azules. Pero yo decía que donde estuviera, la calidad se iba a ver.

En el año 1986 ganaste el campeonato y, además, abriste uno de los juegos más famosos que se recuerden en la pelota cubana, cuando Agustín Marquetti conectó un jonrón histórico.

Lo iniciamos los dos mejores del momento, Reynaldo Costa y yo, pero ninguno pudo estar bien. A los dos nos dieron. Por suerte, es un deporte colectivo, mis compañeros sí estuvieron bien. Javier Méndez, Lázaro Vargas y, sobre todo, Agustín Marquetti. En ese momento no pude, pero después me hice cargo de Industriales porque me parecía que estaba en deuda y en duda con mis compañeros y con la afición.

¿Cómo era enfrentar a esos grandes equipos de los 80?

Estaba Pinar del Río, también la aplanadora del centro. Era muy difícil, pero por eso salíamos también grandes lanzadores. Había que estar comprometido.

Expelotero cubano Lázaro de la Torre
Lázaro de la Torre.

Contra esos equipos ganaste seis partidos en una semana. ¿Cómo fue eso posible?

Comencé en La Isla contra Serranos, un equipazo. Antes se jugaba sábado por la noche y domingo, doble juego. Pero en La Isla no había alumbrado y siempre se jugaba de día. El sábado me dicen que no lanzo, sino que lo hago el domingo. El domingo comenzamos ganando, pero Serranos remonta y le dije a José Manuel Pineda que me diera la pelota. Me dio la pelota y logramos remontar. El segundo juego era mío, nadie me lo podía quitar y también lo ganamos.

Después, fuimos para el Latino a jugar contra Camagüeyanos, martes, miércoles y jueves. El primer día relevo y gano; el miércoles y el jueves, lo mismo. El fin de semana fuimos para Las Villas, gano el primero como relevista y abro el domingo el primer juego del doble, y me quedé con la victoria. Son los seis juegos que gané esa semana.

¿Cuántas lesiones tuvo Lázaro de la Torre en el brazo?

Ni tuve, ni tengo. Cero. El problema es que fui muy celoso con eso. Escuchaba a los peloteros viejos que decían que los lazadores profesionales iban en el ómnibus y tenían una forma para recostar el brazo; a mí nadie me podía tocar el brazo. Para mí, era algo sagrado. Suena una pequeña brisa y ya tengo puesto algo para cubrírmelo. Aprendí a cuidarlo.

Dicen que los lanzadores tienen que correr mucho. ¿Es cierto que corría usted desde el puente de Bacunayagua hasta Matanzas?

Corro aún, mucho. Del puente hasta Matanzas es una distancia corta. Nosotros íbamos para allá y me dije que era una buena distancia para correr. Entonces, un día le digo al delegado: cuando la gente en el restaurante del puente se ponga a merendar, yo me pongo la ropa y me voy corriendo hasta la ciudad. La guagua me vino a pasar entrando a la ciudad. Corría mucho, distancias largas.

En el equipo nacional los entrenamientos se me quedaban cortos. Yo hago hoy 400-500 tracciones de peso, 400-500 “viejitas”. Es probable que eso les haya chocado a los entrenadores de la selección nacional que decían que era un imperfecto, pero lo único que quería era estar en la mejor forma posible.

¿Se fue injusto con respecto a la cantidad de veces que se te llamó a los equipos nacionales?

Demasiado injusto. Si buscan en las estadísticas, en los años de Juegos Olímpicos y Mundiales, siempre estaba entre los mejores. Lo que pasaba y pasa es que mi carácter, a muchas personas, no les gusta. En aquel tiempo, las direcciones querían que los jugadores los agasajaran y yo no estaba ahí para eso, sino para jugar pelota. Incluso, varios de los jugadores de aquellos equipos no querían que yo fuera porque era muy disciplinado. Querían que les demostraras que ellos estaban por encima del resto. No me dejaba humillar.

Estuviste en los juegos centroamericanos del 82, también en el 83, así como en los juegos panamericanos.

Fueron de las mejores cosas que me han sucedido en el béisbol. Experiencias hermosas, que siempre tengo en la memoria y que me gusta compartir con mis alumnos. Podía haber sido más grande si los jefes no hubiesen sido tan injustos, porque llegaron los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y tuvimos un torneo José Antonio Huelga, en el cual “acabé”, pero no valió de nada, me dejaron fuera. Entonces, no era cuestión de rendimiento porque fui el mejor en casi todos los aspectos. Me pusieron en el equipo B. El team A estaba en el hotel y el B, dormía en el estadio.

En el año 90 se quedó fuera de la serie Selectiva. ¿Qué pasó?

Todavía las personas no se explican eso. Venía de hacer una buena temporada en el equipo, inclusive, fui puntero dentro de los Industriales. En el 89, tuvimos la serie final en Santiago de Cuba, aquella famosa con el escudo, sobre el escudo y esa repercutió en lo que pasó. Después de la derrota, hubo una reunión con la gente del partido y del gobierno nos pidieron que habláramos a camisa quitada y como no tengo pelos en la lengua, dije todo lo que pensaba. A la dirección, encabezada por Servio Borges, parece que no le gustó. Dan la nómina de los entrenamientos y no estábamos Lázaro Vargas, ni Valle, Bravo y yo. Simplemente, no estaba y no podía reclamar.

Quizás Servio me pasó la cuenta por una situación que se dio en los juegos Centroamericanos del 82. El primer día, perdimos con Panamá contra el pícher Cristin Poveda. Entonces, el segundo día me dijo que iba a abrir. Yo me quedé sorprendido porque era uno de los de menos experiencia y pensé que se lo iban a dar a otro más consagrado, de todas maneras, yo quería lanzar. El juego era ante Antillas Holandesas, al segundo lanzamiento me dan hit, pero después domino fácil. Cuando llegamos al séptimo, me dicen que me va a quitar para poner a Tomás Credo, un lanzador de Ciego de Ávila que nosotros decíamos que era un gordito con trampas porque sacaba out. Yo no quería salir después de siete cero. Al final me quitan y ponen a Tomás, al cual tienen que sacar porque le dieron, pero, por suerte, logramos ganar.

Cuando se acaba el juego, tenemos una reunión por mi negativa de no querer salir. Él era el “dios todo poderoso”. Dijo que había tenido una actitud antideportiva. Le respondí que yo también era joven y quería seguir lanzando, que estaba bien en el séptimo inning. Entonces, me dijo que una vez quitó a José Antonio Huelga tirando juego perfecto y yo le dije: eso es a Huelga, porque a mí, no me sacas. Todo el mundo nos miraba porque le había contestado algo que nadie hacía. Eso marcó nuestra relación, nunca nos llevamos bien. Me pasó la cuenta. Dijo para el público que en su equipo no cabía.

Jóvenes peloteros cubanos
Peloteros cubanos entrenados por Lázaro de la Torre.

¿Cómo fue la incursión en el béisbol de Japón? ¿Cómo surgió la oportunidad?

No sabía que tenía que ir a Japón. Lo que pasa es que a mí me dejan fuera de la Serie. Un día, llega Medina, mientras estaba entrenando, y me dice que querían hablar conmigo en el sectorial provincial que quedaba en Casalta. Allí me recibe Tony Castillo, quien me sienta y me dice: “Oye, cuadro, no sé quién es, pero hay alguien que no quiere que juegues más a la pelota”.

Me quedé petrificado. Después, salí caminando sin saber qué había pasado. Me quedé fuera del equipo ese año. Nadie se preocupó por mí, entonces, me puse a trabajar en el mercado agropecuario que queda en A y B. En ese momento, comenzó la entrega de las casas y los carros, pero siempre me daban evasivas, nunca me los dieron.

Trabajando en el agro, un cliente que me reconoció me dice: “eh, ¿tú no estás en Colombia?”. El problema es que en un periódico salía que yo estaba en Colombia. El señor fue a su casa y me trajo el diario donde decía esa mentira.

Yo seguía entrenando todos los días, no podía dejar de hacerlo. Un día, en la Ciudad Deportiva, mientras hacía mi rutina, se apareció Gumercindo Triana, quien en ese momento era el delegado en el Latinoamericano y me dice: “¿qué tú haces aquí entrenando si tu avión sale por la tarde?”. En mi asombro, pregunté qué avión. “Tú tienes un viaje hoy para Japón”, respondió. No me lo habían dicho, fue de esas cosas que me hicieron que todavía no entiendo.

Salí a ver a mi mamá, a la familia, me dio tiempo a despedirme y partí a Japón, a Tokio. Al principio, me costó, pero enseguida me encamine. Gané 11 y perdí 3. Se formó un comentario de un mánager de Kobe que quería un lanzador que trabajara todos los días y que, además, bateara. En ese equipo estaban Pedro Luis Rodríguez y Lourdes Gurriel padre, quienes hablaron de mí y me cambiaron de equipo. Yo me adapto a todo. Incluso, aprendí algo de japonés.

¿Cómo se dio el regreso de Lázaro de la Torre a las Series Nacionales?

Antes de regresar, estuve en Nicaragua. Cuando viré para Cuba, tras el primer año en Japón, me dicen que tengo que volver a salir porque Jorge Luis Valdés necesitaba unas vacaciones. Entonces, me envían para relevarlo. Fui para el Matagalpa, me recibieron con bombos y platillos, porque iba uno de los mejores lanzadores cubanos. Estuve fatal, nos engañaron. Lo que pasó fue que viré de Japón y dejé de entrenar porque pensé que ya estaba de vacaciones y fui para allá sin preparación.

Al año siguiente, me mantuve entrenando por si acaso. Me vuelven a enviar para Nicaragua, pero para el equipo de León. Realmente, quería regresar para el Matagalpa para desquitarme y resarcir lo que ocurrió el año anterior. Me hice el líder de picheo del equipo. En esa temporada volví a tener una semana en la cual gané seis partidos y salvé otro. La prensa me nombró el “Robot metropolitano”. En los periódicos salía una ilustración mía con el número, como si fuera un robot que el mánager echaba andar. Mi mamá era la que tenía todos los recortes.

El regreso a las Series Nacionales es porque se acabaron las contrataciones. Cuando llega la provincial me puse a entrenar porque yo seguía tirando 93-94 millas. Hasta que hice el equipo y me convertí de nuevo en el primer lanzador del staff.

¿Jugar en Japón te sirvió de algo en lo económico?

Claro. A la familia, y a mis amigos, pero hubiese preferido seguir jugando en Cuba a pesar de todo.

En el recuerdo popular queda marcado a fuego tú nombre por aquella serie ante Pinar del Río en la que lanzas cuatro de cinco partidos y tres de ellos de manera consecutiva. ¿Por qué tienes que lanzar esos tres juegos consecutivos?

Abro el primer juego en Pinar del Río y pierdo. A mí ni me gusta ni sé perder. El segundo juego también lo perdimos. Estábamos ya al borde de ser eliminados. Cuando estábamos a punto de salir de Pinar, hay algunos atletas que en la guagua expresaron que hacía falta perder el tercero para no regresar al Capitán San Luis. Me viré y dije una palabra fuerte y, además, que se prepararan, que nosotros regresábamos. Ustedes bateen un poco nada más, que del resto me ocupo yo, les dije.

Me le acerco a Carmona y le digo: el primer juego es mío. Cuando estoy como en el sexto inning, me tropiezo con el hidrante que había en el montículo del Latino cuando salgo a atrapar una conexión de Daniel Lazo, lo sacó out y no siento nada. Pero cuando vuelvo, me dio un dolor en la espalda, parecía como si tuviera un hierro caliente y tuve que salir del juego, pero, por suerte, mis compañeros lograron cerrar.

No podía caminar, estaba acostado, en el segundo piso de la Villa Panamericana. Pensaba todo el tiempo en el juego del día siguiente, en el cual no iba a poder estar. Me llevaban la comida, el almuerzo, todo, no podía moverme. Los pinareños se enteraron y estaban celebrando y yo me entero. Entonces, le dije al fisio: no me traigas la comida, que voy a ir al comedor. Me recosté a él, bajé las escaleras en un solo pie, y llegué al restaurante y desde la puerta veo a varios pinareños dándoles cuero a varios lanzadores de Industriales, diciendo que quién iba a pichear. Entonces, abro la puerta y les digo: ninguno de ellos va a lanzar, porque soy yo el que va a pichear. Se quedaron callados. Ya les estaba ganando psicológicamente. Nunca les quité la vista de encima a los pinareños mientras comía. El fisio empezó a tocarme, a hacerme masajes para ver si me mejoraba.

Como a las 4 de la mañana me levanté, vi que me pude sostener en los dos pies y empecé a caminar por el cuarto. A las seis, fui para el cuarto de Carmona y la dirección estaba rompiéndose la cabeza para ver a quién ponían. Nadie había pedido la pelota hasta ese momento. Entré en el cuarto, le dije que iba a pichear.

Cuando llegamos al estadio, veía a los jugadores de Pinar del Río preguntando quién era el lanzador de Industriales. Cuando faltaban diez minutos y salgo con la cojera que me quedaba, ellos se quedan sorprendidos.

Durante el calentamiento, una de las bolas que lancé, suena de manera estruendosa y me digo: estoy listo. Gané ese partido y abrí el último en Pinar, pero Faustino Corrales estuvo de lujo y perdimos. Pero nadie quería coger la pelota.

Expelotero cubano Lázaro de la Torre
Lázaro de la Torre

¿Por qué te retiraste en el 2002?

No, me botan de la pelota. Tenía 43 años, pero seguía tirando 92-93 millas. Tengo los mejores números de un lanzador de La Habana y todavía no me han hecho el retiro.

¿Estabas preparado?

Para que me sacaran de la pelota, por supuesto que no. Pensé continuar, hubiera mermado, lo hubiese entendido. Enviaron al director de la academia a decirme que me iban a mandar para Metros y en ese instante decidí parar porque no comprendía lo que me estaban haciendo.

¿Qué haces después de que te sacan?

Me puse a entrenar, trabajé con las mujeres. A ese equipo todo el mundo le tenía miedo. Le ganamos a los hombres, incluso, hubo un juego contra la academia de Metros e Industriales en el que les ganamos.

También, convertiste al equipo de Plaza de la Revolución, de ser el peor en las provinciales, a ser el mejor.

Todo el mundo quiere ganarle a Plaza. Es el Industriales de las provinciales, el equipo que más batea. Es un gran trabajo el que hemos hecho con ese equipo.

Igualmente, hiciste un gran trabajo con el terreno 50 aniversario. ¿Cuánto sacrificio hay detrás de él?

Mucho. Enorme, incluso hasta dinero personal hay detrás de ese terrenito de pelota, que hoy es guía nacional. La gente quiere ir a verlo y jugar en él. Paso allí el día entero, haciendo de todo. Todas las construcciones que hay ahí son hechas por mí. Sin saber nada de construcción, he hecho escaleras, todo encofrado. Falta todavía, algo que pienso hacerlo para el año que viene, inaugurar el domo de bateo, que será la joya de ese terreno y un gran avance para el béisbol de este país.

En los últimos tiempos se habla de la posibilidad de dirigir Industriales. ¿Crees que tu carácter ha influido en que no te hayan dado el equipo?

Enormemente. No es que creo, es que ellos mismos me lo han dicho. Que soy demasiado disciplinado, que soy muy exigente. No entiendo de qué otra manera se puede ser. También sucede que los dirigentes quieren inmiscuirse en la toma de decisiones de los equipos y eso conmigo no va.

¿Qué harías si te dieran el equipo?

Tres o cuatro atletas pensaron que, si yo dirigía, ellos se iban del equipo, porque no teníamos buenas relaciones. Soy un hombre para quien los asuntos personales se separan de los profesionales. Si tú eres un buen pelotero tienes que estar en mi nomina y después vemos cómo mejoramos nuestra relación personal. Algunos pensaron distinto a eso, siempre hubo ese rumor.

El atleta de La Habana no descansa. Lo primero que haría es albergarlos desde que inicie la preparación. El problema es que estamos en la casa, llega un amigo y nos dice, vamos a tomarnos unos tragos y ya se olvidaron del entrenamiento. Hay otros que tienen que resolver los problemas de la casa, de la familia y esos son momentos de pérdida para el atleta. Habría que ayudar a los deportistas para que pensarán solo en el deporte. Eso es lo que hago en el equipo de Plaza, los ayudó a resolver sus problemas.

Si ellos piensan que soy muy exigente, los invito que vayan a conversar con mis atletas para que vean el criterio que tienen de mí.

Simplemente, según las palabras de los dirigentes, soy muy exigente. Pero de parte de los jefes, no me han dicho nada. Si me ponen a dirigir Industriales, perfecto. De lo contrario, no pasa nada. Yo estoy perfectamente atendido por el MININT. Estoy orgulloso desde el general Abelardo Colomé Ibarra hasta el Ministro Lázaro.

Lleva Industriales desde el 2010 sin ganar una Serie. ¿Por qué crees que esto pasa?

El equipo no descansa, hay que elevar el carácter moral al atleta. Eso que teníamos nosotros, no lo tienen ahora, en el país, en general. Hay que enseñarles a los peloteros a sentir la derrota. Tienen que sentirla en carne propia, porque cuando mejoras ese carácter de los atletas, haces crecer al equipo.

Los lanzadores de las series nacionales hoy no tiran 90 millas, no tienen control ni repertorio: ¿Qué pasa?

Los de buen nivel se están yendo. Estamos tirando al piso nuestras series nacionales. Te puedes contratar, pero tú has sido un pelotero criado aquí y a diferencia de otros lados, el estado te lo ha dado todo y tienes que devolver algo a cambio. Entonces, de buenas a primeras, viene uno y se lleva a fulano y claro, le mejora la economía. Eso debe tener un límite, porque necesito recuperar lo invertido en ti. ¿Qué recupera el gobierno si te vas? Lo único que recupera es señalamientos. Para mí, tienes que jugar en Japón jugar cinco o seis series antes de irte.

Hace algunos años, se jugó un partido en Miami en conmemoración de los 50 años de Industriales. ¿Por qué no fue Lázaro de la Torre?
¿Industriales pertenece a Cuba o a Miami? A Cuba, ¿verdad? Entonces, eso es una ofensa para el lado de acá. Estoy de acuerdo, en Cuba no se hace. ¿Por qué no se ha hecho aquí? Eso es una pregunta que le haría a nuestros dirigentes. Pero ir a celebrarlo allá es una ofensa para mi comandante, porque, además, todo estaba financiando por la contrarrevolución. No tenía nada que festejar allá. Supuestamente, iban a dar 3000 dólares, pero no me compran con dinero.

Con 208 victorias, has sido el más ganador de los lanzadores capitalinos. ¿Qué significa en su vida este honor?

Es un honor y mi libro para hablarles a los muchachos. Pero, aun así, no tengo el reconocimiento que creo merezco. Allí, en el sectorial de deportes de La Habana, hay un cuadro grande donde están todas las glorias deportivas de la capital y yo no aparezco. La casa todavía no me la han dado. Lo peor es que a otros sí porque eran los de ellos y ya no están aquí, mientras yo sigo sumando por mí revolución. Pero no me interesa, porque adondequiera que voy, la gente me quiere. Incluso, los boteros nunca me quieren cobrar. Eso es lo que me más me satisface.

https://playoffmagazine.com/agustin-marquetti-fuimos-de-conciencia-revolucionaria-no-interesaba-el-dinero-pero-la-vida-te-cambia/

Mantente actualizado con Telegram y disfruta nuestras historias en YouTube

¿Quieres estar siempre al tanto de la actualidad del deporte cubano? Únete a nuestro canal de Telegram: ¡lleva a Play Off en tu bolsillo! Haz click para seguirnos: Canal de Telegram Play-Off Magazine.

Historias de deporte cubano contadas con una mirada profunda a la vida personal de los protagonistas y la sociedad. Para disfrutar nuestras exclusivas suscríbete en: Canal de YouTube Play Off-Magazine.


Lázaro de la Torre

Lázaro de la Torre: “Si me ponen de director, Industriales volvería a ser como antes”

Después de la eliminación de Industriales en los cuartos de final de la pasada Serie Nacional 61, los aficionados salieron en búsqueda de nuevas propuestas de director para la próxima campaña, decepcionados tras 12 largos años sin ver a sus azules subirse en lo más alto del podio.

Aunque Guillermo Carmona se mantiene al mando del equipo hasta este minuto, y la gran mayoría de los fanáticos está consciente de que el estratega tiene pocas culpas en este resultado -incluso los ha llevado hasta los playoffs en estas últimas dos contiendas- han lanzado un grito desesperado a los cuatro vientos implorando la necesidad de otro “caudillo” en esa silla caliente.

El nombre de Lázaro de la Torre vuelve una vez más a salir de la boca de muchos, un hombre que hizo historia con el equipo de las letras góticas al ganar más de 200 partidos (208) en 20 años de carrera, hazaña que ningún otro lanzador ha podido lograr en la capital.

“Carmona es amigo mío, nos llevamos muy bien y no tengo ningún tipo de problemas con él, pero antes el equipo Industriales te hacía las carreras de la nada, era un huracán en el terreno. Por naturaleza, las personas de las capitales del mundo entero son diferentes a la gente de las otras provincias. Es donde más personas hay y por lógica, tiene que haber más peloteros. Tienen características diferentes, una forma distinta de pensar, de desarrollarse, de vestirse incluso, otro vocabulario, etc; y eso la gente tiene que entenderlo, y en el béisbol los equipos de la capital tienen que estar en la élite”, nos dice el llamado “Brazo de Hierro” en conversación con Play-Off Magazine.

“Entonces, gane o pierda, hay que llevar a ese equipo a su máxima expresión. Carmona no es el culpable de que no se haya logrado el título, eso es un error pensarlo. Los que juegan son los peloteros, él puede unir a un equipo, disciplinarlo -cosa que creo le falta mucho a Industriales-, cohesionarlo, hacerlo sentir, pero no lanza ni batea”, afirma la icónica figura.

“Ahora, la cabeza que peligra es la de él, pero él tiene un colectivo de dirección. Esto pasa en el béisbol porque todas las vistas van para el director, y ese es el riesgo que nosotros corremos. Por eso los managers tienen que hacerse sentir, llevar el equipo a lo que cada equipo da, e Industriales es el equipo insignia de la pelota cubana”, afirma.

De la Torre, aunque nunca ha tocado puertas pidiendo la dirección de este equipo, no desmaya en su sueño de hacerlo algún día. A lo largo de su vida ha tenido buenos resultados en estas funciones, con campeonatos logrados al mando del equipo de La Ligera, de Constructores en la Copa Gran Habana, y del Cotorro; y con muy buenas actuaciones como mánager del béisbol femenino y del equipo Plaza de la Revolución en torneos provinciales.

“No me gustan los directores pasivos. Cuando yo dirijo Plaza hay momentos en que me puedes ver aquí sentado, pero luego me paro y comienzo a caminar por todo el banco. Los equipos adquieren la personalidad de los mánager. Así era el equipo Plaza antes de yo dirigirlo. Ahora, es el equipo a derrotar, el equipo con el que todos quieren jugar, el problemático. Pero en realidad no lo es, lo que pasa es que a sus peloteros se les ha inyectado esa pasión para que hagan en el terreno lo que tienen que hacer. Todos estaban acostumbrados a verlos como equipo ‘hembra’ y ellos han demostrado que son tan ‘machos’ como cualquiera”, afirma el estratega.  

“Un equipo no puede jugar estático, tienen que creerse que sí pueden, y ahí está el papel del director. Industriales nunca jugó así, eso de no correr, de lucir apático, nunca se vio. Este equipo te sacaba las carreras de cualquier jugada. Un director puede cambiar todo eso. Tú estuviste aquí de entrenador conmigo y viste como era este equipo antes. ¿Crees que ahora es el mismo?, y eso que estamos casi con los mismos peloteros”, explica de la Torre.

“Mira los resultados de Mayabeque con Michael González, lo fácil que clasificó a los playoffs, se pasó toda la temporada allá arriba. Ya no es el equipo de antes, es un equipo que habla, que ‘josea’ en el terreno, que lucha. Ese es otro ejemplo vivo de lo que yo te digo”, agrega.

https://youtu.be/ndPmSyZiNzg

El antiguo lanzador de Industriales, a quien jamás le ha dolido el brazo a pesar de sus historias épicas al ganar dos veces en su vida seis partidos en una semana, y abrir cuatro desafíos de cinco en un playoff histórico frente a Pinar del Río en 2001 para empatarlo a pesar de contar ya en esa fecha con 43 años, se mantiene siempre activo.

En el terreno del 50 aniversario, antiguo Delsa, sigue entrenando a jóvenes y a un grupo de lanzadores de primera categoría, hasta que se retome el campeonato provincial, en el cual se mantiene como director del equipo del municipio.

“A veces, los llevo a la Ciudad Deportiva para que los vean. En muchas ocasiones me preguntan de dónde los saco y no son más que aquellos que ellos desechan, que luego de un entrenamiento riguroso aumentan su nivel. Siempre estoy trabajando”, confiesa.

Después de su rutina de entrenamiento diario bajo el terrible sol tropical, este hombre de 64 años se siente “fresco como una lechuga” y accede a respondernos algunas preguntas.

¿Con los peloteros que tenemos disponibles en la capital crees que puede haber un cambio?

Industriales, con estos mismos peloteros, tiene y puede ser diferente. Aquí tenemos de donde sacar, lo que pasa es que no se busca, y en la calle hay muchos talentos. Hay que sacarlos de la ahí, aislarlos de los problemas, como hemos hecho aquí en el equipo provincial.

¿Qué pasaría si te nombran director de Industriales?

Si me dan esa tarea, felicidades, pero si no, sigo feliz aquí con lo que estoy haciendo. Pero sí te puedo garantizar que, si los dirijo, ese equipo va a ser diferente a lo que es hoy y muy parecido a lo que era antes.

¿Qué cosas cambiarían bajo tu mando?

No me gusta decir que cosas van a cambiar, la gente misma lo va a ver y lo va a decir. No quiero hablar de eso porque al final eso no se ha determinado aún, pero ese ímpetu, ese espíritu guerrero, esa acometividad, va a regresar, eso te lo puedo asegurar.

Los peloteros aquí hay que fortalecerlos, cuando se habla de un atleta se habla de alguien fuerte, tanto física, como mentalmente. No tienen que ser jóvenes, ahí tenemos los casos de Cepeda que es un tronco, de Danel Castro que hay que quitarse el sombrero ante él: lo que están haciendo ellos es una tarea de titanes.

Actualmente, a un pelotero le dan un pisotón y ya no puede jugar, se da un golpe en un deslizamiento y no juega más, un pelotazo y ya se va para el banco. Antes no era así, había peloteros ahí que había que darles candela para sacarlos de un juego. Mira, a Juan Padilla una vez jugó con un pedazo de spike que lo cortó porque tenía un uñero y fue la forma que encontró para seguir jugando.

https://youtu.be/UqG52XlTMV4

Se comenta que ese tipo de peloteros ya no existen. ¿Por qué pasa esto?

Hoy no existen porque la educación que han tenido es diferente, contamos con muy pocos entrenadores que los enseñen a jugar a la pelota como debe ser. No tengo esa amistad ni vínculo con Víctor Mesa, pero con ese también hay que quitarse el sombrero dirigiendo. Mánager no es solo el que dirige un equipo, es el que enseña los trucos de este juego. Es verdad que a veces se pasaba un poco, pero las cosas buenas que tenía eran muchas y opacaba todo eso.

Se comenta que no le gustas a los directivos. ¿Es eso cierto?

Siempre he dicho que a los dirigentes no les gusta mucho mi forma. En los últimos años, de una forma u otra, los directivos les han impuesto algo a los mánager, y ellos no son quienes para imponer nada, porque hoy, por algunas cositas que ellos determinaron y que quizás el mánager les hizo caso y salieron mal, lo están juzgando ellos mismos.

Yo tengo mi forma y mis condiciones, y así seré siempre con el colectivo que yo escoja. Simplemente, lo que es verde es verde y lo que es blanco es blanco, y aquí tienden a decir que lo rosado es carmelita. Yo no soy así. Pero te repito, conmigo Industriales volvería a ser como antes.

Siempre fui un líder positivo dentro del equipo, me crearon esa imagen de ogro y la verdad no sé por qué. Yo me crie así, los entrenadores que tuve me educaron en ese principio de que al equipo había que defenderlo a capa y espada y es lo que sé hacer. Soy un hombre igual que otro cualquiera, lo que pasa es que hay que decir las verdades. El hombre vive en sociedad y se rige por una disciplina, y si eso falla, el hombre llega a hacer cualquier cosa.

¿Qué condiciones pedirías si te dan la dirección del equipo?

Este deporte es muy difícil y complejo, y la meta es tratar de equivocarse lo menos posible porque todos nos equivocamos, pero cuando las cosas se hacen bien, al final tienen que funcionar. Lo único que pediría es autonomía, que me dejen hacer mi trabajo y que me apoyen en lo que yo les diga.

¿Crees que los peloteros te aceptarían?

Tengo relación con casi todos los peloteros de Industriales. Me han creado una imagen negativa y aquí he tenido 114 peloteros y todos los días vienen nuevos que quieren jugar conmigo y yo les expongo mis puntos de vista y mis condiciones y todos aceptan. Te invito a que vengas aquí más seguido y les pregunte a ellos que creen.

Hace unos años atrás, se manejó muy fuerte mi nombre para dirigirlos y al final designaron a Lázaro Vargas, era casi inminente que sería yo. La Primera Secretaria del Partido estuvo de acuerdo con que yo dirigiera, pero dijo que yo era muy recto y muy disciplinado, y cuando ella dijo eso, todos los de abajo se tiraron por el piso.

Un equipo debe tener mucha disciplina y nadie puede hacer lo que le dé la gana. Hay que hacer lo que manda el director y lo que hacen los otros peloteros. Claro que los titulares tienen ciertas concesiones, porque eso es normal, pero cuando un mánager dice que no hay salida, es parejo para todos, y esas cosas sabemos que no están sucediendo en Industriales. 

Por eso, quiero que les pregunten a los peloteros, que hagan una encuesta silenciosa, y anónima, que les hablen de mí cosas malas si quieren, y verán lo que les van a decir. Lo que sucede es que yo soy un hombre y trato a los hombres como hombres. Por eso pido que le pregunten a todos los que han sido mis alumnos, para que tengan una idea, vean cuantas opiniones hay en contra, y dejen de tener esa mala imagen de mí.

He visto un gran movimiento por las redes sociales apoyando tu candidatura.

Muchos me han llamado, incluso desde provincia, para felicitarme porque en las redes sociales se menciona mi nombre para director de Industriales, pero eso es una cosa que no depende de mí. Las autoridades son las que tienen que decidir eso.

https://playoffmagazine.com/agustin-marquetti-fuimos-de-conciencia-revolucionaria-no-interesaba-el-dinero-pero-la-vida-te-cambia/

Mantente actualizado con Telegram y disfruta nuestras historias en YouTube

 ¿Quieres estar siempre al tanto de la actualidad del deporte cubano? Únete a nuestro canal de Telegram: ¡lleva a Play Off en tu bolsillo! Haz click para seguirnos: Canal de Telegram Play-Off Magazine.

Historias de deporte cubano contadas con una mirada profunda a la vida personal de los protagonistas y la sociedad. Para disfrutar nuestras exclusivas suscríbete en: Canal de YouTube Play Off-Magazine


Expelotero del equipo Industriales Doelsis Linares

Doelsy Linares: “salí del deporte a trabajar en la calle y ganarme la vida por otro rumbo”

Su relación con el béisbol viene de mucho antes de nacer. Hay que remontarse a la década de los 40 del siglo XX, cuando Rogelio “Mantecado” Linares se vestía con la chamarreta de los New York Cubans en la Ligas Negras de los Estados Unidos, en la época de Martín Dihigo, Minnie Miñoso y compañía, dejando reservado su espacio en la lista de inmortales del béisbol cubano.

Él creció escuchando esas leyendas sobre su abuelo, quien también llevó la camiseta de Almendares, y unos años más tarde comenzó a ver su tío Reinaldo Linares, también conocido como Mantecado, cubrir la pradera central con el uniforme de los Industriales y el equipo Cuba. Por si fuera poco, su papá, Juan Rogelio Linares, jugó en la primera base de los equipos de Matanzas.

Estaba más que escrito y no dudó en recoger todo ese legado. Doelsy Linares se decidió por el béisbol y terminó, con el paso de los años, por convertirse en uno de los peloteros más polivalentes que han pasado por el equipo insignia de la pelota cubana. Tricampeón nacional con los Industriales de Rey Vicente Anglada, su entrega, en los azules y los Metros, se erigió como la carta de presentación de ese jugador querido al que el narrador Andy Vargas bautizó como “el tigre”.

Doelsy Linares, entre azul y rojo

Es mayo y hace un calor violento. Acaba de terminar uno de los partidos de la liga de los veteranos de softbol en el combinado deportivo Francisco Cardona y los dugouts son de esos pocos lugares en los que se encuentra algo de sombra.  Ahí se sienta, con su uniforme, y parece que aún está activo.

Poco ha cambiado en su rostro, parece el mismo. Pero sabe que no es así. Bromea y se aferra a la empuñadura del bate mientras cuenta su historia, que comenzó en La Güinera, Arroyo Naranjo.

“La infancia la pasé en la calle. Desde chiquito siempre me gustó la pelota y cuando llegábamos de la escuela nos poníamos a jugar en el barrio y así di mis primeros pasos.  Nunca fui tan travieso, lo mío era el béisbol. Iba a las clases y en el receso, en vez de estar sentado, haciendo cualquier actividad o merendando, me pasaba los diez o 15 minutos que nos daban jugando pelota en el patio. Toda mi familia era de peloteros”, cuenta Doelsy Linares.

Expelotero de Industriales Doelsis Linares
Doelsy Linares

Recuerda que por aquellos tiempos no pudo apuntarse en pelota porque debía esperar a tener ocho años de edad, Por eso empezó en la natación en el Ciro Frías, para entrar a la pre Eide y luego cambiarse: “¡Por gusto la natación! No me gustaba para nada… Después, pasé a la pelota y empecé con Ernesto Morilla y Armando Vidal, quienes fueron mis primeros profesores en Arroyo Naranjo”.

Mientras asimilaba los trucos de ese mundo que lo apasionaba, en la televisión encontraba también un espacio de aprendizaje, mirando a sus peloteros favoritos: Omar Linares, Lázaro Vargas y Rolando Verde.

“Verde, ¡oh! ¡Muchacho! Cada vez que había juego me sentaba frente a la pantalla a verlo y ahí aprendí mucho. Siempre hay que dedicarse a observar, no es solamente jugar”, cuenta.

De esa forma fue transitando por las diferentes fases de la pirámide. Se coló en algún que otro equipo Cuba de categorías inferiores y luego de los catorce años no pudo integrar la selección de La Habana. Tras los juveniles, pasó a la Liga de Desarrollo en 1996, donde, jugando en el conjunto de Constructores, una inesperada noticia le cambió la vida.

“¡Ahh! Ese momento fue muy emocionante. Estaba muy bien en mi liga, era el cuarto bate y cuando regresamos de Cienfuegos Pedro Medina se acercó a mí y a Adrián Hernández, el cuchillo de Miraflores, y nos dijo: ‘Cuando terminen aquí, vayan para la casa y a las seis de la tarde estén en el Latino, que van a pertenecer al equipo Industriales’. ¡Baff! Aquello fue la alegría más grande del mundo… Contentísimos nos pusimos, que te dijeran que ibas para Industriales era lo que deseaba todo atleta”, recuerda.

Una vez allí, entre luminarias, jugar se hizo muy complicado para Doelsy Linares y recordar sus primeras vivencias de azul le roba una sonrisa.

“Javier Méndez, una de las figuras con las que siempre simpaticé, me apoyó muchísimo. En los momentos en que iba a batear me decía cómo escoger la bola buena y que no me apurara a la hora de hacer el swing para que las cosas me salieran mejor. El debut fue en Matanzas, en el Victoria de Girón. Abrí como designado, di mi primer hit y me fui de 3-1”, dice.

Eran tiempos en los que el amor a la camiseta podía pesar más que cualquier cosa. El país atravesaba una de las peores crisis económicas de su historia y los peloteros sufrían muchos de los inconvenientes que provocaba el contexto de la época.

“Era muy difícil jugar en Periodo Especial. Después en el 2001 o 2002 fue que mejoraron las condiciones: llegaron los hoteles, las mesas suecas; pero al principio era dirigido, porque el país estaba pasando por las necesidades que se conocían. Sin embargo, cuando uno juega de corazón, no importan los obstáculos a enfrentar y así las cosas nos salían bien.

“Al final éramos muchachos igual que los de ahora, jugábamos con sentimiento y era complejo, porque estaban los estelares y salíamos poco. ¡Imagínate tú! Delante teníamos a las figuras y había que esperar. Entonces, el chance que nos daban sabíamos aprovecharlo y encontramos la forma de mejorar. Hoy no hay tantas estrellas y hay oportunidades de hacer más cosas… Entrenábamos fuerte, no pensamos en las dificultades, nos gustaba el béisbol y con necesidades o sin ellas íbamos al terreno siempre igual”, explica.

Tras su debut en Series Nacionales, las escasas opciones de jugar lo llevaron a los Metropolitanos, donde estuvo desde la temporada 97-98 hasta la 00-01 y participó en dos postemporadas: una en 1998 y otra en el 2000.

“Lo tomé como una oportunidad de tener más continuidad. Estaba contento, porque integraba Industriales, pero lo que todo el mundo quiere es estar en el terreno. Medina habló conmigo, me dijo que me pasaría a los Metros y estuve de acuerdo. El primer año jugué un poco más y de ahí en adelante fue haciéndose habitual”, cuenta Doelsy Linares.

En la campaña 99-00, promedió 256, con cuatro dobles, tres triples y 17 remolques, en lo que venía siendo su mejor actuación desde que vestía el uniforme de los guerreros. Sin embargo, en uno de los playoffs más recordados de la historia, Metropolitanos se cruzó con Industriales y el joven dejó un excelente average de 353, con un triple y se desempeñó sin errores a la defensa.

“Teníamos a Enrique Díaz, Urgellés, Serguei Pérez… Buena banda, a pesar de que Carmona se había llevado a otros peloteros para reforzar Industriales, y le hicimos tremenda resistencia.

“Siempre uno anhela jugar con Industriales, pero una vez que estás contrario, deseas ganarle. Queríamos hacer un papel para que vieran que los Metros también podíamos, que teníamos buenos equipos y tanto fue así que se dio un playoff de poder a poder. Apoyaban más a Industriales, aunque nosotros teníamos una afición fiel. Salimos a darlo todo y quedó para la historia ese 3-2”, recuerda.

Sobre el traspaso de jugadores de un equipo a otro, cree que nunca iba a acabar, pues si se iban dos o tres de los leones había que llenar el vacío con peloteros hechos, pues se trataba de la principal escuadra de la capital.

La desaparición de los Metropolitanos es un tema escabroso y para él lleva el aspecto personal de ver desvanecerse el conjunto al cual defendió gran parte de su carrera.

“Eso dejo a toda la capital fuera de combate. Lo Metros eran importantísimos y ahí están los resultados de industriales, que han ido mermando. El equipo significó mucho para mí, pude ir a un Juego de las Estrellas en Pinar del Río y me desarrollé para jugar con más comodidad. Gané mucha experiencia.

“Sinceramente, en la 01-02 no quería regresar para Industriales, porque en los Metros era el regular y estaba bien. Al cambiarme tuve que volvérmelo a ganar, porque era otro equipo y llegas como segundo... Con el esfuerzo lo logré y realicé buenas actuaciones también”, explica.

https://youtu.be/ndPmSyZiNzg

Tres rayas para el tigre

Luego de un último año que fue su mejor con el segundo plantel de la ciudad (311, con 12 jonrones y 55 empujadas), Doelsy Linares volvería a vestirse de azul, para, de la mano de Rey Vicente Anglada, dejar huella en la historia de las Series Nacionales.

“Anglada fue como un padre. Siempre me apoyó en todo. Un buen director, hombre y amigo. En todo momento confió en mí, porque estaba dispuesto a jugar en donde me pusiera y salía a dar lo mejor, de corazón... hasta lancé. Me decía: ‘cachea, aunque sea un inning’, y yo le contestaba: ‘eso sí es por gusto, ¡no cacheo pa` nadie!’.

“El primer año jugamos un buen playoff. No se logró lo que esperábamos; pero ya después en el 2003 ganamos el campeonato y repetimos en el 2004. Había tremenda unidad en esos dos playoffs. Cada cual puso su granito de arena. Así es como hay que estar para ganar un campeonato, porque si dos o tres hacen las cosas de otra forma, no se cumplen las metas. Anglada logró que fuéramos un equipo y todo el mundo echó pa’ lante y ahí están los resultados que tuvo como director”, afirma.

Aquellos, sin dudas, se convirtieron en los mejores años de su carrera. Tuvo campañas de gran rendimiento ofensivo como la 02-03, en la cual dio 13 cuadrangulares e impulsó 72 carreras, y en ocasiones fue un factor clave en las aspiraciones de esos Industriales campeones que barrieron en dos finales consecutivas a Villa Clara 4-0. La amistosa rivalidad entre Anglada y el mánager naranja, Víctor Mesa, lo hace sonreír. El resultado sencillamente era increíble.

“Les ganamos los cuatro juegos. Víctor Mesa es un buen director también, pero nunca pudo con nosotros y al año siguiente decía que sí, que nos ganaban y le volvimos a meter 4-0. Ya no sabía lo que iba a hacer con Industriales. Esa etapa resultó muy bonita y quedamos contentísimos con lo que logramos.

“Ser campeón por primera vez significó mucho, ya que en los Metros no pude hacerlo, nos quedamos cerca de pasar a la final, pero no se pudo. Con Industriales sí. Nunca me había pasado algo igual y también hacía años que no se ganaba y al conseguirlo aquello fue una alegría enorme”, dice.

En el año 2006, los leones de Rey Vicente Anglada ganaron por tercera ocasión la Serie Nacional. Doelsy Linares jugó 18 partidos en esa postemporada, bateó 212 y dio par de jonrones.

“Hice mi parte, realicé mis fildeos, bateaba a la hora que se podía batear, porque siempre no se conecta, pues el pitcheo estaba más concentrado… Y esa final fue rompecorazones, porque en Santiago de Cuba el estadio se pone sabroso”, explica.

¿Cuál fue el lanzador más complejo al que se enfrentó?

¿El pícher más difícil?... En esa época estaban José Ariel Contreras, Pedro Luis Lazo… Había lanzadores de calidad en casi todos los equipos. Cuando se subía Lazo era un fenómeno eso, fue uno de los que más nos ganó.

¿Y a cuáles de esos pícheres de calidad le conectaba mejor?

A Norge Luis Vera, Ormari Romero… ¡Me metía mis buenos ponchaos! Pero daba hits con relativa facilidad.

¿Por qué el apodo de “el tigre”?

Me lo puso Andy Vargas en una jugada que hice con los Metros en Sancti Spíritus sobre una conexión de Reinier Yero. Jugamos en Jatibonico, estaban las bases llenas, dos outs, noveno inning y el juego empatado a 10 carreras.  

Yero dio un batazo enorme por el center field, con eso nos dejaban al campo. Entonces, salí corriendo de espaldas al home, subí la cerca tipo Víctor Mesa y enganché la bola. Así llegó el apodo, porque todo el mundo se quedó con la boca abierta, incluso el estadio se paró a aplaudirme hasta que llegué al dugout. Yo jugaba así, me tiraba de cabeza pa’ quí, pa’ lla...

¿El mejor mánager que tuvo?

Todos eran buenos, pero Anglada fue como un padre para mí, con el que mejor me llevé y con el que más jugué.

¿El momento más inolvidable?

Cuando ganamos los tres campeonatos.

¿Y el de mayor tristeza?

En general, es cuando uno está mal, que entrenaste bien y quieres que las cosas te salgan y no funciona, y la gente te abuchea y no saben en realidad los problemas que tiene cada cual. Son momentos tristes y nadie los siente como el pelotero.

Exbeisbolista Doelsis Linares
DoelsyLinares

Y después de todo, ¿qué?

Con el paso de los años, la carrera de “el tigre” comenzaba a entrar en la curva descendente más por problemas físicos y decisiones ajenas a él, que por cuestiones de rendimiento.

Pero su palmarés ya era envidiable y además, sumaba hazañas que solo unos pocos cubanos han conseguido, como la de conectar par de cuadrangulares en una misma entrada o dar tres batazos de vuelta completa en un desafío. 

“Los dos jonrones en un inning fueron contra Camagüey, ante un pícher muy bueno: Vicyohandri Odelín. Vine con hombres en primera y segunda y ¡pum! Jonrón. Entonces el equipo se soltó a batear y me tocó de nuevo y la volví a desaparecer.

“También recuerdo una Olimpiada del Deporte Cubano contra Venezuela. Estaba en el equipo Habana, jugamos en Holguín y bateé de 5-5 con tres jonrones. Eso nunca se olvida, porque son cosas difíciles de hacer”, cuenta Doelsy Linares.

La campaña 07-08 resultó la última en la que vestiría de azul, pues con la llegada de Germán Mesa para la temporada 08-09, fue bajado a los Metros y jugó su decimotercera y última Serie Nacional, que terminó con promedio de 267, 88 indiscutibles, 11 dobles, dos triples y siete jonrones.

“Me cambiaron para los Metros, no sé por qué, pues siempre rendí en Industriales, pero bueno cada cual sabe lo que hace... Con Metropolitanos jugué los 90 partidos, bateé bien y contra Industriales me lucí.

“Venía con una lesión en la rodilla y jugar ya era incómodo, tenía dolor y antes de que pasara algo malo con la salud, decidí dejar la pelota. Hubiera estado contento si me hubiera retirado en Industriales, porque fue donde jugué la mayor cantidad de tiempo... Lo que me tocó fue retirarme con los Metros”, explica.

“Después del retiro, hice lo que le toca a todo buen cubano: trabajar. El béisbol queda a un lado, la vida sigue y uno tiene que incorporarse a la sociedad. Trabajé en los mercados de Arroyo Naranjo, con la vianda y otros productos, estuve de jefe de unidad y ahora estoy apoyando a mi hijo Randy Linares, que también es pelotero”, detalla.

Dice que el deseo de volver a jugar jamás se quita, pues se trata de una actividad a la que dedicó toda su vida, por eso se mantiene en los veteranos, haciendo lo que le gusta. “Te retiras, pero la pelota la llevas en la sangre”, afirma.

En su mente no guarda espacio para frustraciones, aunque tal vez si le quedó una cuenta pendiente consigo mismo. “Lo que me faltó por cumplir fue integrar el equipo nacional, que en aquel tiempo se hacía muy difícil, ese era el problema. Sin embargo, pude ir a tres preselecciones en las que lucí bien, pero ahí estaban los jerarcas, ya te digo, era muy complejo… No obstante, por todo lo demás, sentí que hice las cosas bien.

“En el tiempo de nosotros no existía el tema este de los contratos. Si hubiera sido antes, el equipo Cuba sería otro en estos momentos. Nunca me pasó por la mente irme a probar suerte. Jugué muchos años en Industriales y los Metros. Tal vez si jugara ahora, me hubiera gustado irme por un contrato. Pero mira dónde estoy, sigo aquí y se han ido muchos peloteros muchos amigos míos, porque cada cual tiene su pensamiento”, afirma.

Algunos le temen al olvido, a la desatención. Él ha sabido seguir adelante. Va lleno de orgullo por lo que pudo lograr y también esconde algún que otro sueño vinculado, por supuesto, al béisbol.

“Mientras que estás activo es color de rosa. A la vez que un deportista se retira y coge otro rumbo, se olvidan de lo que hiciste, de todo. Eso siempre pasa y va a seguir pasando. Gracias a Dios, hasta ahora, no he tenido que depender de ninguno de esos dirigentes del béisbol cubano. Salí del deporte a enfrentar el día a día del cubano: trabajar en la calle y ganarme la vida por otro rumbo.

“Quisiera llegar a dirigir algún equipo, no de las Series Nacionales, sino de las categorías 13-14, 15-16. Esos son sueños, como dice el dicho, pero si se da algún día, vamos pa’ lante”, concluye Doelsy Linares.

El sol sigue fuerte. Varios compañeros empiezan a llamarlo desde la grada y parece que nos remontáramos a una de las tardes de béisbol en el coloso del Cerro. Entonces, tras hablar de los sinsabores, vuelve a sonreír. Pierde la mirada hacia lo profundo del jardín izquierdo y afirma que ha sido muy feliz. “La felicidad más grande que tengo fue jugar en el conjunto más importante de Cuba. Mi carrera fue de satisfacción y orgullo por haber representado a mis dos equipos”.

Un segundo después se levanta, bate en mano, y se dispone a salir a la grama. Lo veo de espaldas, como en un contraluz, y no puedo evitar escuchar en mi mente el anuncio del locutor oficial del Latino: Número nueve… Doelsy Linares, tercera base…

https://playoffmagazine.com/expelotero-cubano-rey-vicente-anglada-el-beisbol-no-tiene-la-culpa-de-lo-que-hagan-los-hombres/

Mantente actualizado con Telegram y disfruta nuestras historias en YouTube

¿Quieres estar siempre al tanto de la actualidad del deporte cubano? Únete a nuestro canal de Telegram: ¡lleva a Play Off en tu bolsillo! Haz click para seguirnos: Canal de Telegram Play-Off Magazine.

Historias de deporte cubano contadas con una mirada profunda a la vida personal de los protagonistas y la sociedad, Para disfrutar nuestras exclusivas suscríbete en: Canal de YouTube Play Off-Magazine


Exlanzador cubano Yamel Guevara

Exlanzador cubano campeón con Industriales, preso en EEUU por participar en estafa

Un exlanzador cubano que fue campeón nacional con Industriales, Yamel Guevara, se encuentra preso en Estados Unidos debido a que participó en un "Esquema Global de Estafas a través de correo electrónico".

Según indica el sitio América TeVé, dos habitantes del sur de Florida, entre los cuales se halla el exdeportista,  “se encontraban entre más de 200 personas arrestadas y acusadas de coordinar un fraude de correo electrónico global dirigido a empresas en los EE. UU. y en el extranjero”.

Yamel Guevara y Yumeydi Govantes “fueron acusados de lavar más de $950,000 de las ganancias del esquema, dijo el Departamento de Justicia”, además de “reclutar al menos a 18 personas para que sirvan como mulas de dinero, quienes reciben dinero de las víctimas y luego transfieren esos fondos a cuentas controladas por estafadores, según documentos judiciales”.

https://youtu.be/cHyKm4Lva-A

Ambos, Guevara y Yumeydi, fueron arrestados en junio del 2019 y se declararon inocentes en el Tribunal Federal de Distrito para el Distrito Sur de Florida, pero él se declaró “culpable ante la jueza federal de distrito de conspiración para cometer dicho lavado de dinero. La letrada Ursula Ungaro ordenó además que cumpliera tres años adicionales de libertad supervisada, así como pagar una restitución de $700.000 mil dólares”.

“Conocido como un esquema de "compromiso de correo electrónico comercial", el fraude implicó solicitar información confidencial por correo electrónico a empleados con acceso a las finanzas de una empresa”, añaden.

Guevara tuvo actuación en tres campañas en Cuba, en las que ganó 18 juegos, perdió solo 7 y dejó promedió de 2,99 de carreras limpias. Además, fue dos veces monarca con los Industriales en la Isla.

Como indicaba ESPN en 2004, Yunel Escobar Almenares, Yamel Guevara y Johan Limonta, del equipo Industriales; José Angel Cordero, de los Metropolitanos; Joel Pérez Mendieta, del conjunto Isla de la Juventud, y Rafael Galbizo, de la preselección juvenil cubana, fueron “seis jugadores de béisbol cubanos que llegaron por mar a las costas de Florida, al sureste de Estados Unidos”.

Mantente actualizado con Telegram y disfruta nuestras historias en YouTube

¿Quieres estar siempre al tanto de la actualidad del deporte cubano? Únete a nuestro canal de Telegram: ¡lleva a Play Off en tu bolsillo! Haz click para seguirnos: Canal de Telegram Play-Off Magazine.

Historias de deporte cubano contadas con una mirada profunda a la vida personal de los protagonistas y la sociedad, Para disfrutar nuestras exclusivas suscríbete en: Canal de YouTube Play Off-Magazine.


Industriales donación sangre

Industriales se solidarizó con víctimas de explosión en el hotel Saratoga

Apenas se expandió la convocatoria a donar sangre, una representación del equipo Industriales de La Habana acudió al Banco Sangre ubicado en 23 y 2, en el Vedado capitalino, para colaborar con las acciones desplegadas en La Habana para apoyar las acciones de rescate.

El semanario Tribuna de La Habana informó en Facebook la actitud de los peloteros y varios medios se hicieron eco de la noticia, en un momento de mucha incertidumbre y tristeza, especialmente para las víctimas y sus familiares.

https://twitter.com/CanalCaribeCuba/status/1522670825924616195?s=20&t=aV9rpmSJ6BVn10Nzk4OOFQ

Sin embargo, “Lamentablemente los peloteros del equipo Industriales no pudieron hacer su donación de sangre para las víctimas del accidente en el hotel Saratoga, por no cumplir con los requisitos que se necesitan para ello. La intención es válida ¡Gracias leones!”, explicó, tiempo, después, Tribuna de La Habana.

Durante una transmisión especial de la Televisión Cubana Pavel Hernández, lanzador de Industriales, dijo que lo más importantes en estos momentos es la solidaridad y el apoyo a las víctimas y sus familiares, al tiempo que reconoció lo lamentable de tal acontecimiento. Industriales jugará este sábado, por partida doble, ante el equipo de Artemisa.

Una gran explosión ocurrió este viernes en la mañana en el Hotel Saratoga, en La Habana, causando considerables daños a la construcción, y el suceso ha conmocionado a la opinión pública y las redes sociales, ante la considerable destrucción que se aprecia en las imágenes.

Al cierre de esta información, lamentablemente se contabilizaban 11 víctimas mortales, número que pudiera crecer, pues todavía se mantienen los trabajos de rescate y salvamento.

https://playoffmagazine.com/fuerte-explosion-en-hotel-saratoga-conmociona-la-habana/

Mantente actualizado con Telegram y disfruta nuestras historias en YouTube

¿Quieres estar siempre al tanto de la actualidad del deporte cubano? Únete a nuestro canal de Telegram: ¡lleva a Play Off en tu bolsillo! Haz click para seguirnos: Canal de Telegram Play-Off Magazine.

Historias de deporte cubano contadas con una mirada profunda a la vida personal de los protagonistas y la sociedad, Para disfrutar nuestras exclusivas suscríbete en: Canal de YouTube Play Off-Magazine.