Ejercer la libre expresión ha sido y será un problema en la pelota cubana, que no aceptará a los jugadores emigrados que “han hablado mal de Cuba”, según dijo el Director Nacional de Béisbol Ernesto Reinoso en declaraciones a la prensa.

Para los peloteros emigrados que quieran volver, el directivo ha puesto solo un par de condiciones, la segunda de las cuales ya la conocíamos: no abandonar delegaciones en el extranjero.

“Esos atletas que no abandonaron una delegación oficial, que no han hablado mal de Cuba, serán elegibles por sus provincias”, dijo Reynoso, quien señala así a los atletas que en algún momento ejercieron su libre derecho de hablar.

Más que una simple condición, sus palabras son una justificación para tener una carta a la que agarrarse cuando se trate de limitar el regreso de algún pelotero, porque cabe preguntarse a qué le llama hablar mal de Cuba.

¿Será mencionar al sistema social que rige en el país? ¿Será criticar las condiciones en las que se entrenaba en Cuba cuando él estaba en la Serie? ¿Sería, acaso, criticar la gestión deportiva de algún directivo?

Este “hablar mal de Cuba” es un claro posicionamiento que demuestra una vez más que la política del béisbol cubano, al menos la que esgrimen Reynoso y otros, sigue siendo segregacionista y apunta a callar bocas incómodas, dentro y fuera.

Si estás callado o no hablaste antes, entonces podrás regresar, como también quien no dejó delegaciones en el extranjero, que son muchos.

“Todo el que haga trámites y esté legal antes del juego 60 no hay problemas. Nadie nos juega los play off, sino participa en la etapa clasificatoria. Si juega antes del plazo que dimos y tienen que regresar para un contrato, aunque no sea por nuestra Federación, lo autorizamos a que vayan y regresen para la postemporada, donde pueden ser incluso refuerzos en caso de que sus equipos originales no clasifiquen. Además, siempre que participen en la Serie son elegibles para la selección Nacional”, añadió.

Es otra de esas condiciones, una traba más que se suma a lo que dijo hace unos días, cuando advirtió que premiarán con el equipo Cuba a quienes forman parte de los campeonatos nacionales.

Según un reporte de Prensa Latina, la Comisión Nacional de Béisbol (CNB) de Cuba ratificó “su intención de tomar en cuenta a peloteros de la Isla vinculados a diferentes ligas extranjeras para un posible regreso al equipo nacional y participar en torneos internacionales”.

Como se esperan de antemano, el ansiado regreso el equipo nacional no será tan sencillo, porque pone sobre la mesa una condicionante que, de seguro, será tomada como filtro para decir quién va y quién no a los mencionados conjuntos y eventos, si es que esto llegara a concretarse.

Para el federativo, expone PL, “la prioridad es que siempre la mayoría de los atletas para el equipo Cuba sean los de nuestra Serie Nacional, es nuestro objetivo siempre potenciar este evento con la motivación de los jugadores que están en nuestro torneo”.

Ante esta realidad que advierte con antelación, es de esperar que, si se organizara el proceso, pudiéramos ver a más de uno con calidad de los “radicados en otros países” que se quedaría fuera, porque habría que cumplir una cuota de jugadores de la Serie Nacional.

Para completar aún más el panorama de la venidera Serie, la pelota cubana ha estrechado el cerco y apunta a limitar aún más la expresión de sus atletas, también lo que están dentro, no fuera.

En una temporada accidentada por la crisis del coronavirus, el cambio de calendario, y su retraso marcado desde la primera fecha que se anunció, pudiera llegar otra mala nueva que estaría vinculada con un acto de completa censura: prohibir a atletas y entrenadores hablar con prensa no acreditada.

“Para la próxima temporada en Cuba, el reglamento prohibirá a los jugadores/entrenadores dar declaraciones a periodistas sin credenciales. Ahora uno pregunta: ¿Cuáles son los medios certificados? Imagino que los medios oficiales. Quien no responda a un interés no es bienvenido”, informó en su cuenta de Twitter el colega Francys Romero, autor del libro El sueño y la realidad: Historias de la emigración del béisbol cubano 1960-2018.

De acuerdo con Romero, con amplios contactos en el mundo del béisbol cubano e internacional, esta regla se haría oficial en el Congresillo Técnico del 5 de septiembre, antes del comienzo de la vendiera Serie Nacional de Béisbol 60.

“En cualquier país normal del mundo, hasta un blog, sea cual sea el medio, tiene derechos a aplicar para cubrir un partido de béisbol. Conozco varios amigos que han sido admitidos a entrar en estadios de MLB mediante la aplicación. Eso es un país normal”, añadió.

“Cuba y el INDER han hablado de la inclusión, el regreso de los profesionales o emigrados, pero medidas como estas hacen pensar que los cambios vienen demorados. ¿Prohibir a los jugadores dar declaraciones? Pues sí. Existe censura para los medios alternativos”, concluyó Francys.

No sería la primera vez que las autoridades deportivas de la isla intentan controlar la información proveniente del béisbol y otros deportes, para tratar de dominar un escenario comunicativo que se les escapa de las manos ante el crecimiento de medios no oficiales, grupos de Facebook y páginas, que divulgan la información, en muchas ocasiones, primero que los medios oficiales o el Inder.

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