Cuando arranque la 60 Serie Nacional de Béisbol, serán varios los destacados jugadores de nuestra pelota que aún estarán vistiendo el uniforme de sus equipos pese a que debutaron en algún momento antes del año 2000.

Hablamos de “abuelos” de nuestros campeonatos, ilustres veteranos que han entregado la mitad de su vida, pues tienen casi todos unos 40 años o más y han jugado 20 series o más en la pelota cubana.

Se trata de peloteros muy conocidos en nuestros clásicos domésticos, que pudieran ser emblemas de sus conjuntos por la entrega y el sacrificio: Danel Castro, Luis Felipe Rivera, Frederich Cepeda, Marino Luis, Yunier Mendoza, Yoandry Urgellés o José Angel García, aunque este último aún tiene 39.  

Entre estos veteranos hay dos con una historia incomparable, los únicos en activo con más de 8000 comparecencias al bate, toda una muestra de constancia en una dilatada carrera, que implica ser disciplinado y tener talento para poder rendir al máximo nivel.

Danel Castro (8268) y Frederich Cepeda (8062) son esos dos decanos que destacan entre todos por tener más comparecencias, aunque en el caso del espirituano es superado por Luis Felipe Rivera en series (este 24 por 22 del Gallo), según indican las estadísticas de Arnelio Álvarez de la Uz.

No cabe duda de que los antes mencionados son todos iconos en sus provincias, pero quizás el espirituano y el tunero sean casos especiales, tanto por méritos deportivos como por otros aspectos que han engrandecido sus figuras.  

Cepeda, constante

En el caso de Cepeda, nadie duda de que estamos en presencia de uno de los más sobresalientes bateadores de nuestros clásicos domésticos, quien con 22 series a cuesta y una dilatada carrera en eventos internacionales, bien podría entrar en el “congelado” Salón de la Fama del Béisbol Cubano mañana mismo.

Cifras adentro, la trayectoria de Frederich es intachable. Desde su debut en la campaña XXXVII acumula 2056 hits y tiene una increíble línea ofensiva de 333/481/567. Por más señas, al terminar la 59 Serie Nacional, donde bateó 18 jonrones (dos más en la postemporada), empujó 59 carreras y produjo un OPS de 1,153, Cepeda se quedó separado a apenas 13 dobles de los 400 en Series Nacionales.

“Al ya acumular más de 300 jonrones (317), 1,000 carreras impulsadas (1,197) y 1,700 (1,733) bases por bolas, podría implantar marcas inalcanzables. ¿Sabes cuántos jugadores han producido al menos 400 dobles y 300 jonrones en todos los tiempos durante las Series Nacionales? ¡Frederich Cepeda Cruz sería el primero!”, nos explicaba el estadístico Yirsandy Rodríguez.

Si miramos su trayectoria internacional, Cepeda es el rey de los Clásicos Mundiales, pues luego de asistir a los primeros cuatro torneos, sobresale como líder histórico en carreras anotadas (19), hits (32), dobles (8), carreras remolcadas (23), bases por bolas (22) y extrabases (15), además de destacarse entre los únicos 12 jugadores que han participado en todas las ediciones del torneo. 

Danel Castro, eterno

Puede sonar increíble, pero Danel Castro debutó  en la Serie XXXIII, o lo que es lo mismo, la temporada 1993-1994, y a estas alturas, 2020, el leñador vuelve al terreno para demostrar que es un sobreviviente en toda la extensión de la palabra.

Sus estadísticas son, también, intachables. Nada más basta mirar los 2203 hits conectados o sus 223 jonrones en estas 26 Series Nacionales para reafirmar su calidad en los diamantes cubanos.

Danel ostenta una línea ofensiva destacada de 310/395/467 con 1211 carreras impulsadas y 1226 carreras impulsadas, y pasó por todas las épocas de Las Tunas, desde equipos con fabulosos bateadores hasta la versión más reciente de los Leñadores, que ganó un campeonato.

Por el camino han quedado injusticias, como su no inclusión en una Serie del Caribe cuando había hecho méritos de sobra para asistir, pero también quedan otros recuerdos ilustres, como su participación en el equipo Cuba que chocó con los Orioles de Baltimore, en aquellos dos memorables juegos donde bateó de 6-5.

En una Serie retrasada por el coronavirus, con el mejor talento jugando en ligas extranjeras, estos “abuelos” constituyen un atractivo único, por su amor al béisbol, su sacrificio de seguir entrenando para rendir en los terrenos de béisbol.

Con una realidad tan cambiante, en que los mejores peloteros que juegan en la isla emigran por su cuenta o se contratan en otros torneos mediante la Federación Cubana, es de pensar que atletas como estos, con carreras tan extensas, cada vez vayan quedando menos en nuestro pasatiempo nacional.

Por eso, no queda sino aplaudirlos porque nunca sabremos cuando será “el último baile”, la última vez que les veremos en un terreno en Series Nacionales.  

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