Esto no lleva ningún tipo de poesía. Y sé que cuando ponga el punto final a este comentario, aun cuando Cuba no haya salido a jugar frente a Japón en la madrugada del martes, la poesía no será necesaria porque, Dios no lo quiera, ya estaremos eliminados del IV Clásico Mundial.

No pretendo que este texto sea apocalíptico ni mucho menos, pero es la impresión general que uno se lleva de este conjunto cubano, amén las dos victorias que nos metieron en la segunda ronda e hicieron soñar con el hecho de que llegar a Los Ángeles sería posible.

Pero solo un milagro podrá obrar lo que los bates y guantes de nuestra novena tienen bien difícil de conseguir. Para este análisis no van a hacer falta muchos números, pues no creo sea una tarea complicada convencerles a ustedes, queridos lectores, de lo que han visto a través de estos cuatro desafíos. Así pues, vayamos por partes.

En el primer juego todo salió muy mal. Y varios de los errores de ese partido de apertura volvieron a cometerse en una ronda donde abríamos contra el rival más “asequible”.

Noelvis Entenza (PCL 3.38), si bien no perdió el juego, fue incapaz de llegar más allá de un inning y un tercio; aplastado por la fuerza de un Tokyo Dome repleto y bullicioso frente al amo de casa: Japón — a la postre líder de la llave —.

Beisbol-IV-Clasico-Mundial

Noelvis Entenza. FOTO Ricardo López Hevia

A mi entender, y amén de lo que puedan pensar, ese fue el primer error. Entenza no debió haber sido el abridor de ese juego, pues el desafío constituía su verdadero primer juego de vital importancia con la camiseta del Cuba en un evento de tal magnitud y el cienfueguero devenido capitalino no está psicológicamente adaptado a cosas que otros hombres dentro del staff ya han pasado, aunque no hayan sido igualmente buenas sus actuaciones. Se me hubiera antojado otro nombre con más experiencia internacional, ya que Carlos Martí estuvo tan dispuesto a dar confianza al de Industriales cuando su gira no había sido buena. Pero una de cal y otra de arena: contra Israel, Entenza se portó como el lanzador disciplinado y centrado que es.

La decisión de colocar a Yoanis Yera (PCL 8.53) en el cuarto juego fue el reflejo de lo que sucedió en el primero. Lo dejaron mucho tiempo y cuando hubo que atajar el problema, fue demasiado tarde, sin un bullpen capaz de taponear una brecha. Las utilizaciones de Jose Ángel García (PCL 54.00) han sido tan desastrosas, que mejor ni hablar del mismo. Hemos visto a un grupo de lanzadores con tantos problemas que uno llega a preguntarse si en serio intentamos avanzar. Pero es lo que tenemos, no más.

¿Y Moinelo, Jonder o Yosvani Torres? Bien gracias. El primero sub-utilizado, el segundo tratando de exprimirlo más de lo que daba (así se buscó contra los nipones un jonrón de dos carreras) y el tercero sacando dos outs con un solo lanzamiento en todo el Clásico Mundial.

Contra China pasó lo esperado: se cumplió la máxima del más débil. Un Vladimir Baños que desde el momento que asumió la camiseta internacional lo ha hecho de maravillas: Tuvo una buena apretura, dejó el espacio libre para que el resto de los tiradores amarraran y los bateadores aumentaran sus guarismos a expensas del débil conjunto asiático.

beisbol-IV-clasico-mundial

FOTO: Ricardo López Hevia

El tercer juego, contra Australia, se resume en el grandslam de Alfredo Despaigne (la misma tónica del cuarto) y la correcta utilización de un grupo de pitchers donde Yera salió mejor porque fue bien utilizado, además de que detrás tenía a hombres como Miguel Lahera que supieron aguantar a la tanda australiana.

Hemos visto entonces a un equipo cubano pobre a la hora de producir carreras, sin importar las actuaciones de Roel Santos (AVG. 467, brillante al bate y al guante), Alexander Ayala (AVG. 313, le sigue dando bien a la pelota) y Yurisbel Gracial (AVG. 500, muy bateador PERO sus errores han costado carreras que no han podido ser descontadas).

Alfredo Despaigne (AVG. 417, 3 HR) es un hombre de otra galaxia, por mucho la referencia de Cuba, con un nivel por encima del resto producto de sus incursiones en la Liga Japonesa. Pero cuando Despaigne es anulado, el equipo se hace cero, algo así como le pasó varias veces a Granma frente a Matanzas en una semifinal de las que pocos recuerdan, pero trae memorias casi idénticas en cuanto a algunas situaciones del juego.

 

Cepeda (AVG. 091) no ha estado bien pero es imposible sacarlo del line up, pues su experiencia es necesaria en un evento que al bate le ha quedado grande a Carlos Benítez (AVG. 091) y a William Saavedra(AVG. 214), y que en el momento exacto en que se fijaron en las debilidades de Yoelkis Céspedes (AVG. 286), se las han ingeniado para convertirle a nada igualmente.

De los pitchers, me quedo con esta opinión de ESPN: “Los lanzadores cubanos han sido mediocres, demasiado nobles y faltos de recursos, y si han sobrevivido hasta ahora es, en gran medida, al desnivel de calidad entre los dos grupos de la zona asiática, en comparación con las dos llaves de este lado del planeta (los grupos con sede en México y EEUU)”. El número de 22 boletos en 36 entradas dice a las claras que no se levanta cabeza.

Solo dos juegos restan entonces contra los conjuntos más poderosos de la llave: Japón y Holanda. Ya Japón nos hizo 11 carreras y Holanda nos tiene, como se dice vulgarmente, cogida la baja…y con este equipo donde su tanda fuerte procede de jugadores regulares en la MLB, poco halagüeño es el pronóstico.

De esta forma llegamos a la mera conclusión de que “por suerte logramos avanzar y asegurar la presencia directa en el evento de 2021”, como me decía un colega. Pero no se llamen a engaño: esto no dice nada acerca de la situación de nuestra pelota, que es a lo que le debemos dedicar tiempo en serio. De lo contrario, en 2021, no correremos esta “suerte”.

No obstante, repito: ojalá me equivoque.