José Dariel Abreu, Wilfredo León, Oyanaisis Gelis, Alfredo Despaigne, Yulieski Gurriel, Javier Jiménez… Pudiera dibujarse con ellos esa escena de Indiana Jones y los exploradores del arca perdida, a uno y otro lado del puente levadizo.

Y es que, a pesar de que la apertura a la posibilidad de que los deportistas cubanos alcancen contrataciones en el exterior se materializó como parte de una nueva política en septiembre del 2013, aún no pisamos terreno firme en ese sentido.

El fenómeno no es nuevo para nuestros atletas. Remontémonos a finales de la década de los 90 del pasado siglo, cuando las féminas del voleibol, las Morenas del Caribe, iniciaron la cruzada en clubes de la liga rusa y despejaron el camino a sus homólogos, o cuando la pívot zurda capitalina Yaima Boulet y la armadora santiaguera Gelis se alzaron con el título del básquet ruso en la temporada 2005-2006 como miembros del Dynamo de Moscú.

Pero esas innovaciones no fueron del todo positivas, esencialmente por la inexperiencia y en consonancia poca adaptabilidad de los involucrados, quienes, al no ser incisivos en sus sistemas de preparación individual, en algunos casos regresaron de dichos circuitos con molestias y síntomas de merma en su rendimiento.

Verdades sobre la transición

Con el paso del tiempo los escenarios han cambiado sobremanera. Para nadie es secreto que buena parte del deporte al máximo nivel se mueve a nivel de clubes, contratos, patrocinios, competiciones… la mercantilización a niveles inusitados.

Las vertientes del fenómeno CONTRATOS son diversas. Se hacen análisis profundos sobre las condiciones en que muchos de nuestros deportistas saltaron al mundo rentado, para valorar su posible alineación en el futuro en las diferentes selecciones nacionales. Sucede que durante mucho tiempo la política sobre la cual nos desarrollamos no contemplaba la mercantilización ni por asomo. La emigración hacia otros escenarios hoy día se antoja inminente, sin renunciar a concepciones y principios.

Wilfredo León

Wilfredo León. FOTO: FIVB

Constituye una verdad irrefutable el hecho de que muchos atletas cubanos no vislumbran su evolución en el ámbito nacional. Ninguna competición verdaderamente seria le da la posibilidad real de crecimiento a sus efectivos por lo breve de sus cronogramas; eso sin adentrarnos en las diferencias abismales de calidad entre las armadas, en los errores técnicos y en la infraestructura.

Dicho fenómeno no es exclusivo de los deportes colectivos, si bien estos son más bondadosos con el tema contratación. La lucha, el judo, el atletismo, la natación y otras tantas modalidades individuales diseñan sus planes sobre la base de la confrontación exigente a nivel de clubes.

Las bases del presente

«El principio fundamental es que la contratación en el extranjero contribuya a la preparación y sirva de reconocimiento a los resultados y entrega de nuestros atletas», explicó el vicepresidente de Actividades Deportivas, Jorge Polo.

«Otro posible escenario estará relacionado con aquellos deportistas que sean longevos y se soliciten sus servicios en clubes foráneos, y se les autorizará como premio a su trayectoria en el afán de nutrirnos y adquirir otras visiones», ahondó.

Arnaldo Batista, vicepresidente para el área económica, destacó al baloncesto, al fútbol, y al boxeo como disciplinas de perspectivas inmediatas. «Es un proceso complejo, cada federación deportiva posee sus normas y especificidades. Hasta ahora los pasos han sido lentos, lo reconocemos, poco a poco se irán incrementando», aseguró al significar que se está trabajando en la conformación de una estructura profesional para atender este tema, mientras otro de los retos actuales pasa por evaluar el sistema competitivo del país en cada deporte para atemperarlo al calendario internacional.

Jose D. Abreu

El pelotero cubano Jose D. Abreu continuó su carrera en la MLB estadounidense. FOTO: AP

De ahí que las federaciones nacionales se hallen inmersas en el estudio de los escenarios y condiciones más propicias para insertar a sus atletas a partir de la disponibilidad que exista.

Contrataciones en el exterior: Tierra prometida

Cuando se subió el telón de la firma de contratos ya el slugger Alfredo Despaigne había iniciado su efímera cruzada con los Piratas de Campeche de la Liga de Verano de México. Allí se vio envuelto en el “dramatizado” del pasaporte falso, derivado del hecho de que algunas franquicias de la Major League Baseball (MLB) poseen acciones en equipos del mencionado circuito veraniego azteca.

Entonces el barco enrumbó hacia otros horizontes, a los del Sol naciente, específicamente a los de la liga japonesa. La Nippon Professional Baseball, segunda mayor liga en importancia de la pelota rentada, cuenta con una cláusula que solo permite cinco foráneos en la plantilla élite de cada una de sus franquicias, más de ciento cincuenta partidos en etapa regular, y la posibilidad de solicitar los servicios de jugadores de otras naciones hasta julio. Cinco jugadores cubanos aparecen inscritos para su próxima campaña, con fecha de inicio en abril. Son los casos del propio Despaigne (Chiba Lotte Marines), el precursor Frederich Cepeda y Héctor Mendoza (Gigantes de Yomiuri, principal club nipón), y Yulieski y Lourdes Yunielkis Gurriel (Yokohama DeNA BayStars).

Pero el béisbol no es la única disciplina prometida. El voleibolista Javier Ernesto Jiménez Scull (veinticinco años y 1.98 m de estatura) ya desenfundó su mosquete en el club polideportivo PAOK Salónica FC (fundado en 1926), de la liga profesional de Grecia.

Jiménez se convirtió así en el tercer cubano en vestir la casaca del PAOK, ya que anteriormente lo habían hecho Freddy Brooks y Yasser Romero.

La presencia de la basquetbolista Oyanaisis Gelis en el club brasileño Maranhao, en este caso por gestión individual y a tenor con las regulaciones migratorias vigentes es un hecho.

Luego de culminar sus acciones como armadora titular del quinteto antillano, tras los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014, rol que asumió por más de una década, Gelis vuelve al ruedo.

De forma general, este es el panorama del fenómeno. Yamara Amargo, Yordan Santa Cruz, Jasiel Rivero, Javier Jústiz, Norge Luis Ruiz, Clenia Noblet, Maykel Reyes, Arichel Hernández, Vladimir Gutiérrez, Alexei Bell, Yadiel Hernández, Hanser García, Yarisley Silva, Pedro Pablo Pichardo… por solo mencionar algunos con potencial suficiente para incursionar, prepararse, rendir y crecer, esperan el cambio de ritmo.