Los amantes del boxeo olímpico estuvieron de celebración este 30 de julio con la pelea protagonizada por los cubanos Julio César La Cruz y Enmanuel Reyes, pugilista que representa a España, en un combate no exento de polémica tras su desenlace final.

Fue una batalla campal la que se vivió encima del ring, con ambos púgiles mostrando lo mejor de su arsenal en pos de una victoria que garantizaría una medalla de bronce y un boleto a las semifinales en la división de los 91 kgs.

Tras tres asaltos de combate fue La Cruz quien resultó vencedor por decisión dividida, pues cuatro de los cinco jueces lo vieron ganar por marcador de 29-28 mientras que el juez restante le dio la victoria a Reyes por idéntico marcador.

Se trató de la típica pelea donde la balanza podía haberse inclinado para cualquier lado, debido a lo disputadas que fueron las acciones sobre el cuadrilátero.

Una vez terminado el combate, Enmanuel Reyes se mostró sumamente inconforme con la decisión, lo cual dejó claro en declaraciones brindadas en el lugar de los hechos para varios medios españoles.

“La decisión creo que fue contradictoria porque me sentí ganador en los tres asaltos. Peleé al máximo, hice mi boxeo, conecté más golpes y más efectivos pero bueno, los jueces son los que mandan y se la dieron a él. Hemos trabajado duro durante cinco años y que vengan a hacer esto ahora a estas alturas del campeonato no es justo, pero ya hay que dejarlo en las manos de Dios y seguir adelante y nos veremos en París”, declaró el púgil.

El entrenador principal español, Rafael Lozano, incluso fue más allá, y declaró que le habían “robado la medalla” a Enmanuel, en referencia a la decisión de los jueces.

El estratega, quien fuera subcampeón olímpico en Sídney 2000, agregó: “Es una injusticia y todos lo han visto, quien único ha puesto el boxeo y ha conectado ha sido Enmanuel”.

Una de las preguntas que se le hicieron al púgil que cargó con la derrota, abordó la posibilidad de que el palmarés de Julio César haya influido en la decisión, a lo que Enmanuel respondió:

“No lo sé, a lo mejor puede haber influido o a lo mejor no. Creo que arriba del ring se vio quién mandó, pero al parecer los árbitros lo vieron al revés”.

Se trata de declaraciones que son habituales cada vez que ocurre una pelea tan cerrada y pocas veces los púgiles que salen derrotados aceptan de buena manera la decisión de los jueces.

Las palabras de Enmanuel Reyes y de su equipo en este caso no resultan nada sorprendentes, a lo cual se le añade el hecho de que fueron dadas justo al terminar la pelea y con la cabeza en caliente.

En conversación con los medios presentes, por otra parte, Julio César reconoció la calidad de su oponente, pero confesó que tras el campanazo final estaba convencido de su victoria.

“Cualquier boxeador cubano que esté presente en torneos internacionales va a hacer un buen papel y creo que dimos una buena pelea, pero creo que gané merecidamente y considero que la decisión es justa. Ahora solo queda mantenerse enfocado porque ya tenemos una medalla, pero queremos mejorar el color”, manifestó.

Si se analiza detenidamente, la pelea tiene muchos elementos de análisis. Por un lado, se ve que Enmanuel buscó llevar la iniciativa y por momentos lo logró y eso es algo que cuenta mucho en ese sistema de votación empleado en la actualidad.

Claramente, su plan de pelea era presionar en todo momento a su oponente, pero eso siempre conlleva el riesgo de recibir castigo por la vía del contrataque, sobre todo ante un púgil que ha alcanzado el éxito en base a ese estilo.

Por otro lado, vimos a un Julio César que se mantuvo firme en su idea, y si bien le fue difícil el primer asalto, luego comenzó a evadir de mejor manera los embates de su rival. A pesar de esto, está claro que el camagüeyano entendió que estaba ante una pelea complicada, por lo que tuvo que renunciar un poco a su estilo en las postrimerías del tercer asalto e ir más al intercambio, buscando marcar diferencias en las tarjetas.

A mi juicio, el veredicto final se corresponde con lo visto sobre el cuadrilátero. Enmanuel puso mucha presión buscando acorralar a Julio César y esa estrategia le dio resultados en el primer asalto, el cual creo que ganó.

Ya en el segundo su efectividad no fue la misma y La Cruz comenzó a evadir de mejor manera las combinaciones de Reyes en la medida en que conectaba los mejores golpes. La mayor efectividad del agramontino fue el elemento que le dio la victoria en el round intermedio.

Ya en el asalto decisivo fue la reserva física el elemento que definió las acciones. Enmanuel comenzaba a bajar el ritmo debido al tremendo esfuerzo realizado en los rounds previos, mientras que Julio César se mostraba con un nivel extra de energía que utilizó para imponer un ritmo de pelea en el que sacó ventaja.

El minuto final fue donde se definió todo: La Cruz se mostró mucho más agresivo, tirando más y mejor, aceptando incluso los intercambios que proponía su rival sabiendo que a este no le quedaba mucha gasolina en el tanque. Fue en ese último episodio donde se evidencio más la superioridad de un púgil sobre otro y en este caso, ese púgil fue La Cruz.

En resumen, Julio César La Cruz ganó dos de los tres asaltos, para un marcador final de 29-28 en su favor. Quizás hayamos estado en presencia de una final adelantada por el nivel mostrado por ambos púgiles, aderezada, además, por la polémica.

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