El 12 de junio de 1938 Brasil enfrentó a Checoslovaquia en uno de los partidos más cruentos de los mundiales. Ese día, a las cinco de la tarde y en el césped del estadio Parc Lescure, ambas plantillas protagonizaron una batalla que los dejó con nueve hombres por bando y sin un ganador.

El empate a un gol no sería lo más reconocido del choque, que pasaría a la historia por la violencia que reinó en los 90 minutos en el estadio de Burdeos.

Las primeras bajas se dieron en el minuto 12, cuando los sudamericanos Zezé y Machado fueron por la estrella checa Oldrich Nejedly, a quien le quebraron el tobillo en una brutal entrada. A Zezé Procopio le quedarían deseos de protestar y fue expulsado dos minutos después. Sin embargo, Nejedly jugó buena parte del pleito en esas condiciones pues todavía no existían los cambios. Aun así, su grave lesión no impidió que hiciera lo suyo y de penal puso el empate en el 65’.

El portero checo Burkert, en medio del “duelo” sostenido en Burdeos. FOTO: Archivo de la FIFA.

Mas aquella falta solo exacerbó los ánimos del partido, que semejó un ring en el tiempo restante. Otros dos jugadores fueron sacados un minuto antes del final: el brasileño Machado y el checo Jan Riha.

En el resto del encuentro reinaron los excesos físicos. Una verdadera carnicería al más puro estilo del circo romano se vivió en la localidad francesa, que dejó, además de los tres expulsados, un saldo de cinco jugadores heridos de los cuales dos debieron ser trasladados con carácter urgente al hospital.

La peor parte por los checos se la llevaron Nejedly y el portero Frantisek Planicka, quien terminó el partido con el brazo derecho fracturado. Pero como nadie sale ileso en la guerra, los brasileños vieron lesionarse al resto de sus jugadores al no escapar impunes de los botines de sus rivales.

El choque se repetiría dos días después en el mismo sitio para definir el pase a semifinales. Para entonces, ambas huestes estaban diezmadas.

Así, los brasileños precisaron armar un cuadro con ¡nueve suplentes!, pues del 11 regular solo estuvieron en condiciones de jugar el estelar delantero Leonidas y el arquero Walter Goulart. Mientras, por los europeos, cinco de sus hombres vieron el choque desde el banco.

Brasil conseguiría el 14 de junio la victoria 2-1 y la paz entre los futbolistas sería restablecida en un encuentro que concluyó sin lesionados ni expulsados; aunque este duelo quedó a la sombra de la violencia desplegada 48 horas antes frente a 22 mil 21 personas, en la Batalla de Burdeos.

 

**Esta crónica se publicó originalmente en 2014 en el semanario Trabajadores, como parte de la sección Minuto 90.