Ya arrancó el béisbol para los capitalinos, quienes llegaron al estadio del Cerro movidos, al igual que el año anterior, por la curiosidad de ver al nuevo manager y el equipo azul, con aspiraciones renovadas.

La diferencia, no obstante, es sustancial esta vez. Ya no es Victor el timonel, sino un viejo conocido, Rey Vicente Anglada, luego de negociaciones que emularon con las de Camp David y más intrigas que las vividas por quienes se preguntaban a qué nazis iban a colgar tras los juicios de Núremberg.

Las esperanzas de los aficionados reposan en él ex camarero de los equipos capitalinos, quien le dio a Industriales tres coronas, la última de las cuales ronda una década de alcanzada. Todos lo pedían y lo aclamaban; grande fue el regocijo cuando finalmente se abrió la carpeta “top secret” con el sobre que traía su nombre pero: ¿podrá el Rey traer la corona de regreso?

Rey Vicente Anglada: “Los muchachos no me van a defraudar”

Hay que repasar hombre por hombre cuáles son las variantes que puede utilizar su manager para lograr una alineación fuerte, con una línea central respetable y manejar su staff de lanzadores de la mejor manera posible.

Las mayores dudas, defensivamente hablando, están nuevamente en la receptoría con la ausencia de Frank Camilo Morejón, y aunque Oscar Valdés y Roberto Loredo tienen ya más fogueo, se sabe de lo necesaria que es la experiencia de un máscara para guiar el pitcheo, ubicar a los jugadores y frustrar las astucias del contrario en las bases, etc.

En el cuadro todo parece “resuelto”, aunque no contar con las manos de Yolbert Sánchez siempre es una baja sensible. Pero a ojo de buen cubero, se veía que al muchacho no le quedaba mucho en nuestro béisbol. La operación de Jorge Luis Barcelán, quien deberá recuperarse durante un año, también es una pérdida importante.

Mayeta estaría en primera y Torriente en segunda. Tentativamente, Osmel Cordero iría a tercera y Wilfredo Aroche jugaría el campo corto, con chances para Edwin Yasser Caballero y Andrés Hernández, quien además puede jugar en los jardines también, sin descontar al veterano Rudy Reyes, que se mantiene en el roster del seleccionado habanero.

Precisamente, para patrullar los bosques azules hay nombres de lujo como Stayler, Urgellés y Guillén, con presencia también de Yosvany Peñalver y Javier Camero, pelotero con fuerza y habilidades, aunque tiene mucho que mejorar en su disciplina en el cajón de bateo.

Ganar desde el box

Los lanzadores, como siempre, serán el punto débil de la nave industrialista. Montieth y Entenza serán los líderes del cuerpo de serpentineros, uno veterano pero aún dominante; otro, bastante irregular en sus últimas salidas, aunque si no pierde la concentración suele ser un hueso duro de roer. Si Noelvis Entenza logra mostrar ese coraje y entereza, esa “guapería” que lo caracteriza cuando sale a jugar pelota, será muy difícil de sobrepasar.

Antonio Baró fue una noticia agradable en la Antillana de Acero, cuando lanzó cuatro entradas con solo par de hits y una limpia, mientras propinó trío de ponches con dos boletos, números que a grandes rasgos no parecen tan buenos, pero quien pudo verle se dio cuenta de que estaba muy concentrado en su trabajo.

Y eso es lo que necesitan los tiradores azules: concentración. Sabemos que se ha hecho un trabajo duro, pero los problemas siguen ahí. Sobre todo en la segunda línea de pitchers. David Mena, por citar un ejemplo, deberá tener responsabilidades en momentos claves y aún muestra algunas deficiencias. Por otro lado, de seguro que Héctor Ponce será uno de los principales caballos de batalla en las postrimerías de los juegos.

Postales del Latino: ¡Volvió la pelota!

Del designado no hay mucho que decir. Yordanis Samón se quedó en la capital y cumplirá su papel al igual que el año anterior, cuando tuvo una buena temporada y demostró que la chamarra de Industriales no le pesa.

Tras el desempeño en la primera subserie, donde le pasaron la escoba a La Isla con feroz ataque de 29 carreras, ¿qué debemos esperar de Industriales? Una actuación como la del año pasado sería muy buena, sin lugar a dudas. Pero recordemos: Anglada y su cuerpo técnico no son magos, y este Industriales presenta un nivel de veteranía sin un relevo claro, lo cual puede dificultar las cosas. Por más confianza que tengamos en un buen papel, las cosas pueden complicarse.

Como primer año de un proyecto que muchos han dicho que tomará tiempo, un quinto o sexto lugar estarían en orden. Pero en algún lugar oculto de nuestros corazones, queremos que Industriales gane. La espera ya es muy larga.