Es abril, empezaron las Grandes Ligas y lo fanáticos del béisbol, del buen béisbol, comienzan a «chuparse los dedos». La pasión por la pelota es así y más cuando se trata de la mejor competencia en el mundo, del torneo más fuerte, de los mejores jugadores.

En Cuba una vez la MLB se seguirá «por fuera», con pequeños atisbos de información noticiosa en los medios nacionales.

El miedo, ese miedo eterno con el que arrastramos hace tiempo, se impone una vez más; es el miedo con sus fantasmas y los fantasmas con sus miedos lo que llevan a seguir al «Big Show» por el «paquete» y por Internet, el que pueda. Todo ello en un contexto donde trasmitir Grandes Ligas es lo más normal en cualquier parte del mundo, menos en Cuba. Pero es el miedo, ese que vuelve una y otra vez con su maldita cultura de intimidaciones e imposiciones lo que incita al «vacío informativo» respecto a la Gran Carpa.

Yulieski Gurriel

FOTO: Getty Images

Entonces me pregunto ¿Miedo a qué? Las respuestas, todas las respuestas fluyen en tropel, las más burdas, las más serias, las que justifican y enfatizan en el miedo, las que objetan y ridiculizan a ese miedo, al falso miedo que es miedo general.

Algunos de los pretextos esgrimidos versan sobre la falta de presupuesto para pagar derechos televisivos, otros acerca de parrillas de programación infladas con eventos y programas de «interés nacional», en fin miles y miles de las clásicos justificaciones que siempre encuentra quién no quiere hacer. Los mismos que además alegan la presencia de peloteros cubanos, «desertores» como acuñan en término que aparenta total sacrilegio ante lo establecido. Creo que «el pollo del arroz con pollo» radica ahí o anda cerca de ese nefasto sendero.

— !Sí, a los traidores no se les puede dar oportunidad! !No puede existir comprensión con quiénes renegaron de su país!

Así hablan todos los que pueden hablar y decir algo al respecto, esos que pueden incidir en el giro de esta tragicomedia criolla. La que muestra en un bufo total, el «show» de poner en Telesur informaciones y datos sobre los cubanos en Grandes Ligas y a su vez silencia por Telerebelde todo lo referente al «tema».

La mente humana es de ese modo, funciona con ideas pre-condicionadas, con sutil automatismo que robotiza el pensamiento hasta límites insospechados. Por ello lo que se ve como malo es siempre malo aunque tienda a lo bueno. Por eso también Higinio Vélez, Yosvany Aragón y compañía son y serán más de los tantos «Hombres Bicentenarios» que sin conocer de Asimov repiten discursos gastados y frases manidas que llevan al tedio y al desagravio.

Serie del Caribe

Juan Francisco Puello (izquierda) e Higinio Vélez. FOTO: ACN

¿Por qué no entender? ¿Qué impide ceder un poco siquiera? ¿Por qué no dar oportunidad? ¿Es imposible pasar la página?, me parecen preguntas sin respuestas todavía. El miedo, ese triste miedo quizás a lo nuevo tal vez a desechar lo viejo, es el que impedirá a muchos cubanos como yo ver en la programación deportiva a Yasiel Puig, José Dariel Abreu, Yoenis Céspedes, Aroldis Chapman y tantas otras de las luminarias que brillan en las Grandes Ligas situando bien alto el nombre de Cuba .

Pero el miedo se domina, desde niños crecemos con él y aprendemos a manejarlo, a tolerarlo. Eso es lo que insufla esperanzas y pondrá las cosas en su lugar. Entonces sin estar lejos todo habrá sido una pesadilla.