La Liga Can AM empieza

pero Cuba no va a ir,

ya se empieza a discutir

de las causas con firmeza.

Si les hablo con franqueza

noto la historia dudosa.

La información, sospechosa.

Que Can AM no va a costear

sus gastos para jugar.

Pero se dice otra cosa.

***

¿Recuerdan el episodio

de la “pelota-novela”,

que Cuba prendió candela

sobre los jueces con odio?

Cuba iba lejos del podio

y de pronto una jugada

en segunda, muy enredada:

“¿Es quieto?”, “¿es out?”, se critica,

el árbitro rectifica

y se forma la emboscada.

***

Desde el banco los primeros

salieron serios. Diría

que iban con la guapería

de los barrios más pleiteros.

En vez de ser peloteros

parecían gladiadores.

De pronto, gritando horrores,

corre Roger, tira tierra

y ahí comienza la guerra

de jueces y directores.

***

Bueno, solo directores;

los árbitros se movían,

los esquivaban, corrían.

Pacíficos los señores.

Cuba olvidó los valores,

discutir con sutileza,

nunca usaron la cabeza

todo se volvió un tormento

y en ese mismo momento

llegó el señor Víctor Mesa.

***

Salió del banco, elegante

tan histriónico, actorazo

y fue dando barrigazos

a quien se puso delante.

De manera espeluznante

Mario Vega los siguió.

Entre ofensas protestó

todo el cuarteto arbitral

y sin llegar al final

el juego se suspendió.

***

Pudo por esa razón

el torneo canadiense

decir a Cuba: “Ni piense

que habrá participación.

Esto sirva de sermón

por los tantos agresores,

y aliviando los rencores

que ese show pudo causar

solo vamos a invitar

a dos o tres jugadores.

***

“Traeremos solamente

al pitcher Lázaro Blanco,

que parece un hombre franco

con cara de buena gente.

A Manduley simplemente

por ser un tipo cortés”.

Y aunque iban a ser tres

leí en las redes sociales

que por temas personales

se quedó fuera Avilés.

***

Ya en conferencia de prensa

(donde estaban los cubanos),

árbitros, americanos,

canadienses, se vio tensa

la reunión. No hubo ofensa.

Se informó que no habrá duba

porque el rencor no se incuba

y se llegó a un veredicto:

“Si existe el primer conflicto

los mandamos para Cuba”.