Una de las grandes ciclistas cubanas de todos los tiempos, Lisandra Guerra, no se rinde a sus 32 años, después de 18 temporadas en el equipo nacional, en los cuales ha sumado innumerables medallas.

La matancera es una formidable corredora que todavía no piensa en el retiro, aunque lo que dijo en reciente entrevista al sitio Jit, hace pensar que el adiós pudiera ocurrir después de 2022, cuando deberían celebrarse los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Panamá.

“Cuando retornemos a los entrenamientos continuaré con mente positiva, me prepararé para otros eventos, como los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Panamá 2022. De ahí en adelante veré qué hago”, dijo a la periodista Lisset Isabel Ricardo.

Desde principios de este siglo, Lisandra fue promovida al equipo nacional. En su palmarés impresionante habría que destacar cuán formidable fue en los 500 metros contrarreloj, donde exhibe oro, plata y bronce mundiales. Además, varias medallas en copas del mundo, centroamericanos y panamericanos.

Pero la atleta tiene una deuda pendiente, un gran sueño que quedó sin cumplir, pues afirma que “solo me faltó la medalla olímpica y la vi cerca en los Juegos de Beijing 2008, en el evento en que más había destacado. Sin embargo, ese mismo año retiraron del programa los 500 metros, después de haber sido yo la campeona mundial”

Según cuenta, “debí conformarme con el único evento que dejaron en esa área, la velocidad pura, y acabé novena. En Londres 2012 agregaron el keirin y la velocidad por equipos, pero volví a correr los 200 metros y logré mi mejor escaño, el sexto. En Río-2016 ocupé el trigésimo puesto en keirin”.

La pandemia la preocupó mucho, sobre todo por la salud de su hijo, porque “conocía lo que pasaba en otros países a consecuencia de la COVID-19 y pensaba en mi hijo. Para entrenar daba viajes a La Habana y él iba al círculo infantil. Cuando cerraron las escuelas deportivas me sentí aliviada”.

Cuando llegue el momento de volver a la normalidad, Guerra tiene metas definidas, aunque los Juegos Olímpicos no sean posibles. “Siempre me impongo metas, sueños. Antes de la pandemia no tenía posibilidades de clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio, ya que el proceso inició en 2017, cuando di a luz”.

Incluso, la ciclista ya piensa de alguna manera en qué hará cuando se retire del deporte activo, lo cual estará vinculado con el deporte que tanto ama.

“Por supuesto que trabajar en el ciclismo”, afirmó a Jit, “sin que implique involucrarme emocionalmente ni ponerme en el lugar de los atletas. Pero sería de gran placer aportar mis conocimientos y ayudar al deporte. Creo que estoy preparada, soy Licenciada en Cultura Física, domino el inglés y entiendo bastante el francés. He pasado la mayor parte de mi vida entre bicicletas”.

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Foto: AP Photo/Jorge Saenz