El primer juego que presagiaba un duelo extendido entre Freddy Asiel Álvarez y Lázaro Blanco -dos de los mejores lanzadores de Cuba-, terminó siendo responsabilidad de los relevistas, y la balanza se inclinó en favor de Matanzas, que se colgó del bate de Camero y del brazo de sus lanzadores del bulpen, para así arrancar con pie derecho la final gracias a su éxito de 5 carreras por tres.

La pieza escogida por Borroto para abrir por los Toros fue el derecho Blanco, quien llegaba al desafío con 9 victorias y siete derrotas en 9 postemporadas, y un regular promedio de carreras limpias de 4,73 por cada nueve innings.

Del otro lado, Freddy Asiel Álvarez mostraba sus credenciales únicas: 20 victorias en 13 visitas a estas instancias, con un envidiable 2.70 promedio de carreras limpias.

Sin embargo, ambos trabajaron bastante (Freddy 100 lanzamientos y Blanco 88), y dejaron el desafío en el sexto capítulo, y aunque los dos equipos amenazaron en esa entrada, los relevistas metieron el brazo y solucionaron los problemas.

Matanzas tuvo un héroe ofensivo inesperado en Javier Camero, quien acaparó todos los reflectores con sus batazos de largo metraje. Después de una primera entrada tranquila, en la segunda el jardinero despachó la pelota ante Blanco sin hombres en circulación y puso a los Cocodrilos arriba, que no pudieron aprovechar las bases llenas para aumentar su ventaja.

Acto seguido, llegó el turno de ripostar a los Toros, que en la parte baja igualaron las acciones. Leslie Anderson encendió la mecha, y con la ayuda de un doble de Leonel Segura y un hit impulsor de Jorge Luis Peña, inauguraron el casillero.

A partir de ese momento, el picheo de Camagüey sorteó todos los escollos hasta el fatídico séptimo inning, mientras Freddy soportaba las anotaciones a cuentagota, en el cuarto y el quinto, que prepararon el escenario para el show de Camero.

La segunda anotación de los locales llegó en el cuarto, por un error costoso de Erisbel Arruebarrena en tiro a primera, mientras la tercera fue en el inning siguiente que debió ser para más. Con las bases congestionadas y sin outs, un doble play salvador -y rocambolesco- de César Prieto salvó la situación.

El sexto fue el capítulo de las amenazas que nunca se concretaron, y de la salida de ambos abridores. Blanco fue sustituido por Frank Luis Medina, que colgó el cero pese a las complicaciones, ayudado, una vez más, por el abuso del toque de bola de nuestros mánagers .

Mientras por los matanceros, el salvador fue el experimentado Jonder Martínez, quien no permitió que pisaran la goma, pese a quedar las bases llenas. Una vez más, apereció en escena el toque de bola, jugada cada vez más en desuso en el béisbol internacional.

Con todo lo acontecido, quedó la escena lista para el inning de la suerte para los matanceros y el pelotero clave de la noche. Con los senderos repletos, Camero desapareció la bola ante Frank Madan y puso a los Cocodrilos arriba, marcador de 5-3.

Lo hecho por el jardinero es notable, si tenemos en cuenta que Camero tenía dos participaciones en postemporada con Industriales y no había despachado vuelacercas, pese a batear bien, con 8 hits en 20 turnos al bate.

Además, se convirtió en el primero vistiendo el uniforme de Matanzas en desaparecerla con las bases llenas en play off, y su conexión fue el bambinazo 58 que encuentra los senderos congestionados en esta etapa desde la Serie 32. Y pudieron ser más la anotaciones, pues Matanzas, nuevamente dejó las bases repletas.

En el octavo, parecía que los Toros se rebelaban al buen trabajo de Jonder, cuando repletaron las almohadillas con un solo out. El director de Matanzas apeló a una carta única, Yamichel Pérez, para sofocar el incendio y la movida salió perfecta, pues una doble matanza dejó el casillero inmaculado.

En el noveno, Yamichel puso nuevamente el cerrojo, para lograr su tercer salvado y reafirmarse como el seguro de vida de Matanzas, y la victoria fue para la cuenta del incombustible Jonder, que llegó a 191 triunfos en nuestra pelota, a solo 9 de la marca mítica de 200.   

“Importante arrancar encima, el equipo dio 11 hits y Camero fue la clave. Funcionó bien la defensa y salió la victoria”, dijo Ferrer, el director matancero en conferencia de prensa, quien dijo que decidirá al abridor del segundo juego con su colectivo, pues trajo a Yamichel Pérez -quien se pensó sería el elegido- en función de relevo para salvar este desafío.   

“No hice nada distinto a lo que he hecho en todo el campeonato. Fui a hacer buenos contactos y salieron los jonrones”, dijo Camero, quien pudiera ser el MVP del partido.

De esta manera, los Cocodrilos arrancan arriba la final, se quitaron de encima Blanco y aprovecharon -aunque no fue el ganador-, la salida de su lanzador de cabecera para triunfar.

No obstante, queda mucho y los Toros son peligrosos. Si su bateo responde- y sus lanzadores demuestran todo su potencial-, pueden dar pelea en busca de la corona.

Lo mejor: El bateo de largo metraje de Javier Camero, quien despachó sus dos primeros vuelacercas en postemporada. El relevo de Matanzas, que contuvo a los locales, pese a las amenazas constantes.

Lo peor: Erisbel Arruebarrena se ve desconcertado y poco ha podido aportar a la causa de su equipo. La insistencia desmedida, y contra la tendencia del béisbol moderno, que tienen los directores cubanos con el uso del toque de bola (en la mayoría de los casos no sirvió de mucho).