No importaron los cuatro días de descanso para Lázaro Blanco, ni sus dos derrotas previas esta temporada ante los cocodrilos matanceros, la vergüenza deportiva es un ciclón que arrasa con vaticinios y sabermetrías. ¨El caballo Blanco¨ se plantó en el montículo con coraje y una slider hiriente, caminó toda la ruta a ritmo de cuatro imparables y siete ponches, para llevarse la victoria 3×1 y hundir aún más en el fango de la desdicha y la desesperación a sus atónitos contrarios.

Después de una primera entrada incierta donde le dio pasaporte de libre tránsito al hombre proa Aníbal Medina y soportó cohete de dos bases de Frederich Cepeda por la raya de tercera base, válida para la primera anotación del partido, el diestro oriental fue iluminado por la gracia de sus antepasados héroes, esos que preferían quemar ciudades antes de entregarla al enemigo, y no permitió más libertades, haciendo alarde de su arrojo y del acero de sus nervios.

Gracias a la primera conexión sólida salida del bate de Alfredo Despaigne en todo el play off que lo llevó a la segunda almohadilla, a un roletazo por la inicial de Carlos Benítez que lo avanzó a tercera y a otro roletazo por el torpedero que lo trajo para el home plate, los caballos igualaron el choque en la parte baja de la segunda entrada.

En el cuarto capítulo llegó la decisiva cuando Carlos Benítez bateó para doble play con las bases llenas mientras Manduley anotaba desde tercera base.

La puntilla, en el final de la octava entrada, cuando el relevista Miguel Lahera, otra vez con las bases congestionadas, regalaba un boleto a Geydi Soler, gracias en parte, a la zona estrecha del árbitro principal.

El gigante Yosvany Torres fue un digno rival que fue capaz de mantenerse durante siete entradas y dos tercios tolerando solo seis hits y ponchando a tres.

Los cambios en la alineación que hizo Víctor Figueroa buscando fórmulas para el triunfo fueron infructuosos. Con los bates dormidos de hombres claves como Borroto (13-1), Vázquez (16-2) y Gracial (10-0), es imposible organizar ataque alguno ni trazar estrategias efectivas.

La mentalidad perdedora de los matanceros esta tatuada en sus huesos, es una epidemia mental que todos los años regresa sobre estas fechas, los ataca sin piedad, y los minimiza en el terreno.

Cuando hace unos días atrás di como favorito a los alazanes sobre los cocodrilos, muchos me dispararon un arsenal de críticas y nadie, absolutamente nadie, secundó mis teorías en los medios ni respetó la estirpe de los campeones.

Cuentan que hace exactamente 27 años, cuando se coronó Henequeneros, el gobierno provincial de turno y las autoridades deportivas prometieron a los campeones muchas cosas que jamás cumplieron. El timonel de aquellos tiempos, Gerardo ¨Sile¨ Junco, molesto, se retiró para siempre del béisbol, no sin antes lanzar una maldición a los cuatro vientos ¨Sin mí no ganaran ni en cincuenta años¨, ¿Qué creen ustedes? Nos vemos en el estadio.

 LO MEJOR DEL PARTIDO: La labor de Lázaro Blanco

 LO PEOR DEL PARTIDO: La ofensiva de Matanzas

 LO INEXPLICABLE: Yurisbel Gracial aún no tiene hits en la serie.

 EL APLAUSO: Para Yosvany Torres.