Hacer pronósticos en el beisbol, para cualquier analista, es estar dispuesto a quemar las naves de la credibilidad y del prestigio personal, es como trasladarse a una isla desierta y apostar la supervivencia a los azares de la vida. Es un acto riesgoso, casi heroico, donde se ponen muchas cosas en juego, un mundo absurdo donde hay que quitarse las capas de la piel como hojas de cebolla, una por una, para poder entrar. Hay que dejar afuera fanatismos, nostalgias, deseos, y compromisos particulares, ser frio y objetivo.

El beisbol, es el más impredecible de los deportes colectivos, el de más variantes y el más complejo, jamás ofrece garantías ni cree en eruditos ni en trabucos invencibles. Pero, ¿de qué vale una vida sin riesgo?, lo prometido es deuda.

Después de la elección de los últimos refuerzos, la escena esta lista para profetas y apasionados. Los equipos tienen sus armas al descubierto y la batalla es inminente.

CRUCE# 1 ¨Matanzas vs Granma¨                                                                             

Quizás la serie más compleja, por un lado tenemos a unos cocodrilos matanceros cansados de demostrar que son el mejor equipo del campeonato, han mantenido la forma deportiva a lo largo de estos meses, consistentes, motivados, y con un juego alegre y desenfadado. Ahora con Frederich Cepeda en la mitad de su line-up, aumentarán los niveles de respeto y de hombres en bases, pero es en el montículo donde pueden estar sus cartas de triunfo.

Teniendo en cuenta los dos días de descanso entre los cambios de sedes, bastaría con tres abridores, quizás cuatro, para enfrentar el reto. Los nombres de Yoanny Yera (12-5 y 2.53 PCL), Yonder Martínez (9-5 y 3.28 PCL), Roy Hernández (8-5 y 1.44 PCL) y Dachel Duquesne (11-5 y 3.39 PCL) podrían ser suficientes. La incorporación del refuerzo pinareño Yosvany Torres deja varias dudas y crea expectativas, pero la elección de Miguel Lahera robustece su ya poderoso bull-pen y redondea un equipo que sin dudas, luchará por borrar estigmas y encasillamientos recientes.

Por otro lado tenemos a los actuales campeones granmenses, un equipo que con la entrada de Yordan Manduley  y Raúl Gonzales (quien anda de capa caída) goza ahora mismo de una línea central superior, alardean de contar con el mejor lanzador cubano del momento (Lázaro Blanco), con el único trio del campeonato que empuja más de 140 carreras y conecta casi 50 jonrones (Avilés, Benítez y Cedeño), y con un refuerzo natural llegado de la tierra del sol naciente, que para colmo, es el pelotero más temido y de más fuerza de Cuba entera que se llama Alfredo Despaigne.

Aunque considero que su director Carlos Martí, dejó escapar la posibilidad de engrosar aún más su cuerpo de lanzadores, logró en el último minuto llevarse al relevista Raidel Martínez y reforzar aún más sus aspiraciones.

¿Con que moral y bajo que tesis alguien puede ponerle en el cuello un cartel de favorito a los cocodrilos de Víctor Figueroa, equipo que año tras año deja a sus parciales vestidos para un baile que nunca llega?¿Cómo se despoja a un campeón de vaticinios favorables? Yo sencillamente jamás haría eso, mi voto para los alazanes.

CRUCE #2 ¨Las Tunas vs Industriales¨

Esta es la serie más mediática, la pelea del ¨si se puede¨ y del ¨ahora si¨, la que todos los medios quieren reportar y la que más fanáticos arrastra. El destino ha querido que se crucen un equipo como Las Tunas que jamás ha llegado hasta aquí y el equipo más ganador de los clásico nacionales al mando del director que más juegos perdidos compila en la historia de los play off (Víctor Mesa 73)

¿Quién apuesta a un timonel que durante 14 temporadas exitosas no ha podido canalizar sus iniciativas, sus aspiraciones y actividades por el camino de la victoria final? ¿Es posible que este año se rompan los maleficios y los demonios que lo dominan en el terreno de juego?

Los más optimistas fanáticos azules creen que es posible, que siempre hay una primera vez, pero más allá del karma negativo del rey león, el equipo no ha demostrado nada. Sus lanzadores abridores son un desastre, apenas resistieron los embates de los contrarios en los últimos 45 partidos (lanzaron 3.67 entradas en sus aperturas), otorgan más boletos que ponches (93/83) y perdieron casi el triple de los juegos que ganaron (19/7). De los relevistas mejor ni hablamos, la ofensiva anda baja para los estándares nacionales (279 AVE), apenas robaron 9 bases (últimos) y CADA DIA se aparecen con una alineación diferente que los desestabiliza y los hace disfuncionales.

Muchos dirán que los play off son otra historia, ahora le rezan al fatídico Freddy Asiel Alvarez, a los bien llamados refuerzosVladimir GarcíaErlys Casanova y Misael Villa para recuperar la confianza en los inicios de los partidos, se sienten aliviados con la incorporación de Frank Camilo, con la entrada ¨forzosa¨ de Eriel Sánchez, creen que Rudy Reyes puede hacer milagros, y que el estadio ¨Latinoamericano¨ se convertirá en un monstruo de 32 cabezas que se lo traga todo, pero yo tengo mis dudas.

Los leñadores tuneros se merecen mi voto, un equipo estable desbordado a la ofensiva que recorrió más bases que nadie en toda la serie (1301) y que promedió colectivamente para 314 de promedio de bateo (lideres), un equipo que tiene un cuerpo de lanzadores abridores que solo permite 3.95 carreras limpias por juego (solo superado por Matanzas con 2.98), y sus relevistas aceptan 3.84 (superados otra vez por los yumurinos con 3.79). Un equipo motivado, con líderes reales dentro de sus filas, que han sabido integrar a los veteranos con las jóvenes figuras y que se divierte como nadie en el terreno.

Ahora con los servicios de Vladimir Baños en las aperturas, de Yosimar Cousin en el medio juego, y de Jose Ángel Garcíacerrando a todo tren los partidos, la verdad que el equipo parece insuperable.

Según mi opinión personal, el trofeo de campeón se quedara en la zona oriental del país, pero el beisbol es un juego sarcástico, rebelde, indomable y nada moldeable, depende de muchos factores subjetivos y tiene una carga psicológica muy fuerte que inclina balanzas y decide partidos. He ahí su grandeza y su majestuosidad. Feliz año nuevo para todos. Nos vemos en el estadio.