Sin dudas esta versión de los leñadores es el mejor equipo que jamás ha tenido la provincia. En exactamente 40 años de existencia en Series Nacionales, los rojiverdes han aportado muchas figuras de renombre al panorama beisbolero de la isla. Casos como el hijo de Macagua 8, Osmany Urrutia, dueño de seis títulos de bateo y poseedor del mayor promedio histórico ofensivo en nuestros campeonatos, y del campeón olímpico y mundial Ermidelio Urrutia o de los sluggers Joan Carlos Pedroso y Alexander Guerrero, lo demuestran.

Pero si hablamos de historia, Las Tunas es uno de los peores equipos en cuanto a resultados grupales. Nadie ha probado más la humedad del sótano en todos estos años (8 veces) y en el 40 por ciento de los campeonatos que han jugado, han quedado entre los tres últimos lugares (14 veces en 35 series).

Es una tierra donde gusta mucho el béisbol, sin embargo, las mejores actuaciones, hasta este minuto, han sido los sextos lugares que alcanzaron en las Series 51 y 56. Exceptuando a las nuevas novenas de Artemisa y Mayabeque, Las Tunas es el único equipo que jamás ha quedado entre los cinco primeros lugares.

Esta vez todo parece distinto, el regreso de Pablo Civil al mando de la tropa ha sido por la puerta ancha. Una dirección basada en la confianza, en el trabajo serio, y apoyada en el liderazgo de figuras antológicas que aún están activas, ha rendido sus frutos. Muchos factores se han unido para lograr este paso demoledor de los tuneros, pero es la motivación el motor impulsor de estos leñadores, su salud mental y su garra oriental.

Su ofensiva ha sido demoledora, están en la cima de cualquier estadística colectiva, tanto en la segunda etapa, como en el campeonato completo, dominan los renglones de AVE, SLG, OPS Y OBP, son los punteros produciendo con corredores en bases, sus emergentes son los más efectivos, en fin, una verdadera motosierra eléctrica demoliendo los árboles que encuentra en su camino.

En 15 ocasiones le han anotado más de 10 carreras a sus rivales y solamente una vez se han quedado sin anotar en un partido.

Las individualidades son muchas: Jorge Jhonson con una temporada espectacular, produciendo para un astronómico .580 (62-36) en la segunda fase, Yosvany Alarcón y Rafael Viñales golpeando la esférica más allá de las cercas en 22 oportunidades (11 cada uno), los refuerzos Yunior Paumier y Alexander Ayala empujando a 35 hombres para el home-plate en 19 partidos (20 y 15 respectivamente).

Por si fuera poco, Yordanis Alarcón promediando para 406 en los últimos 19 partidos (59-24) y el gran ente unificador y la mayor fuerza motivadora del conjunto, Danel Castro, escribiendo su historia sobre el terreno con tinta de oro, arribando a los 2000 indiscutibles en Series Nacionales, compilando para .350 de average ofensivo (197-69), disparando 8 jonrones, remolcando a 42 compañeros y produciendo por encima de los .400 con corredores en bases (líder del equipo).

Danel Castro. FOTO: Ricardo López Hevia

Danel Castro. FOTO: Ricardo López Hevia

Desde la lomita, Yoalkys Cruz (12 victorias) y Yudiel Rodríguez (9 victorias) siguen halando a las huestes tuneras, entre ambos tienen casi la mitad de las victorias del equipo (47.72 por ciento), mientras entre todos los refuerzos ya alcanzan el 35.71 por ciento de las victorias de la segunda etapa (5 de 14).

Sin dudas no hay riesgo alguno en empeñar la palabra con estos leñadores, desde ya, mirando el panorama que gira a su alrededor, podemos asegurar que quedaran entre los cuatro grandes de la 57 Serie Nacional, y de esta manera, conseguir su mejor puesto histórico y elevarse en la cima de sus antepasados.

Desde Manatí a Puerto Padre, en Jesús Menéndez o en Majibacoa, pasando por Jobabo y Colombia hasta la capital Las Tunas, tiene que haber un júbilo desbordado, una pasión desmedida latente en todos sus habitantes.

Acaban de barrer sin compasión a los vegueros de Pinar del Rió y han llegado a las 44 victorias en el campeonato. Su emblemático estadio ¨Julio A. Mella¨ pide a gritos las luces para los juegos nocturnos y los fanáticos anhelan verlos más a menudo por la Televisión Nacional, pero no se amilanan, siguen bailando la conga oriental y esperando la justicia y el premio gordo que nunca ha llegado y que cada día está más cerca, mientras tanto, la motosierra eléctrica sigue encendida, dejando desiertos los bosques por donde pasan. Nos vemos en el estadio.