Cuando la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC) parece que no puede sorprendernos, siempre saca una carta bajo la manga. Esta vez fue con su voto de abstención para elegir la sede de la Copa Mundial de 2026. Cuba fue uno de los tres países que se abstuvo —junto a Eslovenia y España— y con ese simple hecho rompió pronósticos y delegó su primer voto de este tipo para quedar bien “con Dios y con el diablo”.

Este miércoles 13 de junio, en Moscú, había poco que elegir. Dos candidaturas: una compartida por Estados Unidos, México y Canadá (United Bid), la otra sostenida por Marruecos en solitario. En medio de ese contexto, la AFC con su primera participación para elegir una sede. Y, por supuesto, todos los intereses que se movían en ese entorno.

Hace apenas unos días, el diario New York Times colocaba el voto cubano en la lista de los que se inclinaban hacia el United Bid para organizar el Campeonato Mundial de Fútbol de 2026. Pero la AFC nunca hizo oficial su posición.

Pero, ¿por qué se abstuvo Cuba en el Congreso de la FIFA? ¿Qué motivos tuvieron los representantes cubanos para no ejercer el voto por uno de los candidatos? Para entenderlo, entendamos primero a los candidatos.

Desde el inicio, la propuesta de Marruecos fue considerada significativamente más débil por un comité técnico de la FIFA, pero en los últimos meses se convirtió en una bola de nieve cuesta abajo debido a la creciente hostilidad hacia los Estados Unidos y a controvertidas opiniones del presidente Donald Trump. En el caso de Cuba, la administración estadounidense ha sido una de las más agresivas en la historia de las relaciones bilaterales.

Históricamente, los federativos cubanos de los diferentes deportes han consultado previamente con el Instituto estatal de deportes y el Comité Olímpico Cubano el destino de sus votos en las urnas de las federaciones internacionales.

“No hay que sonrojarse…consultas existen en muchos países de Occidente y Oriente”, dice un ex funcionario deportivo acogido hoy a la jubilación y que prefiere no ser mencionado. Las coyunturas políticas, en muchas ocasiones, no han sido ajenas a estas posturas o a decisiones deportivas—recuérdense los ejemplos olímpicos de Los Ángeles ’84 y Seul ’88.

Aunque, francamente, los delegados cubanos en Moscú bien pudieron haber convencido a las autoridades nacionales sobre cuál es la sede que más conviene a la Isla. Incluso, más allá de los posibles beneficios deportivos.

Luis Hernández, presidente de la Asociación de Fútbol de Cuba y miembro del comité ejecutivo de CONCACAF. FOTO: FIFA.

En lo que sí todos coincidían era en que el voto cubano no sería a favor de Rabat, porque el presidente de la AFC, Luis Hernández, forma parte del comité ejecutivo de la CONCACAF, y un voto contrario de su parte podría considerarse una “traición”.

“Normalmente, CONCACAF apoyaría una oferta de América del Norte, pero eso fue en los días de Jack Warner. Es difícil de decir en estos días” había escrito en su muro de Facebook Richard Peterkin, reconocido dirigente deportivo del Caribe y miembro del Comité Olímpico Internacional en Santa Lucía.

América del Sur y América Central, por ejemplo, ya desde hacía tiempo habían comprometido sus 17 votos a la oferta conjunta; y se esperaba —como ocurrió— que Marruecos recibiera muchos de los 54 votos de África, aunque Liberia, Namibia y Zimbabwe habían expresado a priori su apoyo a United Bid.

¿Por qué votó Cuba para elegir una sede?

Que la Isla y otras 201 federaciones nacionales de fútbol votasen para elegir la sede del Mundial de 2026, fue todo un logro. Especialmente porque las citas de Rusia 2018 y Qatar 2022 fueron otorgadas por el exclusivísimo club de 22 personas que integraban el Consejo FIFA.

Hoy, sólo uno de ese Consejo ha “sobrevivido”. La gran mayoría no pudo desmarcarse de acusaciones de sobornos o de otras irregularidades en la conducta entre ellos famosos personajes como Franz Beckenbauer, Joseph Blatter, Chuck Blazer, Jack Warner, Michel Platini, entre otros.

La decisión de ampliar el voto y hacerlo público busca conseguir más transparencia y eliminar las corruptelas —o tratar de atenuarlas— y las propuestas necesitaban 104 votos para obtener la victoria.

Si bien por primera vez el voto fue masivo, solo participaron 202 de 211 las asociaciones que podrían ejercerlo. Ninguna de las cuatro posibles sedes pueden votar, Kosovo estuvo ausente por la muerte repentina del presidente de su federación y Ghana no lo hará por decisión de su gobierno.

Celebración entre los representantes de la candidatura del United Bid en el 68 Confreso FIFA. FOTO: Reuters.

United Bi, más allá de la política

En el proyecto norteamericano, Estados Unidos será sede de 60 partidos, y México y Canadá de 10 cada uno. Y a todas luces nadie dudaba de la superioridad logísticas de este trío para organizar un Mundial. Pero la irrupción abrupta del presidente Donald Trump en la campaña proselitista, meses atrás, no convino a los intereses de la candidatura.

Muchos apreciaron en su famoso Twitter amenazas a los países que no votaran por el proyecto norteamericano. Mas, para frenar la incertidumbre creada por sus medidas migratorias, el inquilino de la Casa Blanca envió tres cartas a las federaciones nacionales, que fueron leídas hace unas horas en Moscú. Las misivas tenían la intención de aclarar las preocupaciones sobre la entrada a los Estados Unidos de jugadores y oficiales. Y al parecer no fueron mal recibidas.

La jornada de este miércoles en Moscú también puso sobre la mesa las posibles alteraciones en el calendario de competencias de la FIFA con el aumento de los equipos participantes en la Copa Mundial y la creación de una nueva Liga de las Naciones bianual. Una votación sobre estas reformas no se llevará a cabo ahora debido a la oposición de Europa.

Los planes para explorar una Copa Mundial de 48 equipos en 2022 han sido retirados de la agenda del Congreso anual de la FIFA en espera de asegurar bien las cosas con el país anfitrión, Qatar.

El Consejo de la FIFA había confirmado en enero de 2017 los planes para ampliar el torneo de 32 a 48 equipos, pero para la edición de 2026 ya fijada para los chicos del United Bid.

Al centro Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA.

La inclusión de más selecciones aumentará aún más la audiencia televisiva, un mercado muy lucrativo con los millones de consumidores que aporta el continente asiático. El United Bid asegura que puede generar 5,000 millones de dólares en actividades económicas.

Los abanderados de la CONCACAF esperan que sus federaciones nacionales, con el triunfo del proyecto tripartito, se vean también beneficiadas. ¿Recuerda? Cuba, Luis Hernández, CONCACAF…

Votaciones aparte…

Al margen de las ilusiones y gane quien gane, Cuba está obligada a demostrar más eficiencia con los recursos millonarios de la FIFA que ha recibido desde hace dos décadas y borrar esa mala imagen de estar en el fondo del ranking mundial, aunque un reciente escalafón de la CONCACAF la haya mejorado con vista a la Liga de las Naciones del próximo año.

El nuevo llamado de “mente abierta” es lo que esperaban los directivos del fútbol nacional para dejar un obsoleto discurso de barricada como el escuchado aquel día de la conferencia de prensa del entonces presidente de la FIFA, Blatter, a principios de 2013 en La Habana.

Una gran expectativa se ha abierto con la posibilidad de una selección nacional que incluya también a jugadores de origen cubano que se desenvuelven en diversas ligas extranjeras. Es la única fórmula hoy para que Cuba no solo se destaque en las reuniones de la CONCACAF o la FIFA sino también en la cancha.