Este fin de semana volví a quedar un poco decepcionado de mi parrilla de programación deportiva. Y digo parrilla para no decir mi canal, porque se sobreentiende que, en Cuba, es el único que tengo.

Al mediodía del sábado se jugaba en Alemania el Clásico de la Bundesliga, entre el Borussia Dortmund y el Bayern Múnich, un juego que siempre levanta expectativa. Amén del predominio del conjunto bávaro, este es un Clásico.

Pero resulta que coincidía con el juego entre el Real Madrid y Las Palmas….si, Las Palmas, en las Islas Caanarias. No Valencia, no Sevilla (jugaba después contra el Barcelona), Las Palmas. Y ese juego fue elegido para pasarse y complacer a la fanaticada merengue, dejando de lado a los entusiastas del Bayern, quienes tuvieron que conformarse con ver el Schalke-Freiburg a las 10:00 a.m.

A todas estas, dijeron que el juego sería transmitido diferido a las 8:00 pm, que tranquilos, que esperen el juego, que verán que buen fútbol…y justo en medio del Barça-Sevilla, te dicen el resultado del otro desafío. “Oh sí, el Bayern que arrolló al Borussia 6-0”… y hasta te espantan los goleadores. Nada más faltó que dijeran el minuto de cada gol, para variar.

Ahora, resulta que este domingo comenzó la Serie Nacional sub 23, con enfrentamientos previstos para los horarios de la tarde, a partir de las dos. ¿Y saben ustedes con qué coincide esto, verdad? Sí, acertaron. La Champions en su fase de cuartos de final.

Una Champions League que sus primeros duelos serán nada menos que Juventus-Madrid y Roma-Barcelona, que se verán impedidos de ser disfrutados en vivo por los mismos fanáticos a los que favorecen cada semana en detrimento de los seguidores de la Premier o el Calccio, pues van a coincidir en horario con un atractivísimo Santiago de Cuba-Guantánamo, sub serie pactada a cuatro desafíos, en la sub 23.

Una Champions League que fue promocionada como que todos los partidos iban a llegar “en vivo y en directo” para los aficionados del más universal y ahora, gracias a la decisión de crear el Imperio Beisbolero Cubano, deja esa promesa multiplicada por cero.

Existe aún una posibilidad: que lo pongan por la frecuencia HD. ¿Pero cuántas personas no tienen la dichosa cajita, ni vecinos que la posean? Ya de entrada están obligando, a quienes pueden, a irse a bares de hoteles, restaurantes y tal a ver los juegos. ¿Y el que no puede? Nada, que aguante callado y que corra por la calle, huyendo, con los oídos tapados, doble una esquina, salte una cerca y salte al río Almendares cuando vea a algún conocido que le venga a dar el resultado….no es tan difícil, ¿no?

Hay una realidad: Tele Rebelde, el canal de los deportes en Cuba, tiene por política editorial (supongo) potenciar los eventos que se hacen acá o con la participación de cubanos, como lo haría NBC, CBS o cualquier otra televisora nacional que tranquilamente escogería poner el torneo de “hombres-fuertes-halando-aviones” de Oklahoma antes de poner un juego de fútbol europeo. La situación es que, en los demás países, existen otras opciones que nosotros no tenemos.

Y si todavía se dijera que se está dejando de pasar el fútbol para potenciar la transmisión de algo “espectacular”, uno agarra y baja la cabeza, sin más que decir al respecto. Pero eso tampoco es así, y el primer juego del campeonato para menores de 23 años lo dejó bien claro: no hay espectáculo deportivo que valga. Y de lo que viene dejando la llamada “Serie Especial”, ni hablar.

Recuerdo vívidamente que el juego de vuelta entre la Juventus y el Tottenham tuve que seguirlo a través de sms de mis amistades que sí tuvieron el tiempo, disposición y capital para irse al bar de un hotel a verlo, mientras nuestro canal deportivo se inclinaba por transmitir un torneo de pesas con una calidad muy discutible, por encima de un juego que muchos, incluso fans merengues y culés, querían ver. Otro “descuido” del que hace la programación ahí, ¿verdad?

Pero tranquilos señores, no os dejéis provocar. Ya están avisados. Salga hoy con tiempo y busque su mejor sport-bar, o restaurante. Asegúrese de escoger bien entre sus ahorros la cantidad de dinero exacta que le dé al menos para tomarse una cerveza y que no lo boten del lugar, al tiempo de dejar algo para resolver la comida de la casa. O si no, enciérrese en su recinto y hasta las siete de la noche no hable con nadie.

Nunca olvide que lo hace gracias a Tele Rebelde, que trabaja siempre pensando en usted.