La Dirección Nacional de Béisbol se ha pronunciado. La razón por la cual fue sancionado el mánager Víctor Mesa, al menos la esgrimida, fue una indisciplina cometida por el director de Industriales en “el hotel Bella Habana”. No hay más explicaciones. Indisciplina, a secas.

Entonces sucedió lo normal. El permanente secretismo de la Dirección Nacional de Béisbol ha sido caldo de cultivo para la especulación.

Y lo cierto es que alrededor de Víctor Mesa, los rumores son cosa normal. En tales circunstancias, han comenzado a rodar diferentes versiones de lo sucedido. El hecho de que los protagonistas de turno y la DNB elijan el silencio, favorece tal situación. Así, en toda esta trama solo hay algo claro, tenemos dos figuras: Víctor Mesa Martínez y uno de los encargados de seguridad de la instalación, según se supo por la nota emitida por las autoridades deportivas cubanas.

Para explicarse la “indisciplina” de Víctor Mesa hay dos historias: la primera de ellas incluye la participación de un personaje hasta ahora poco conocido: el guardaespaldas de Víctor; en la segunda interviene el jugador de Industriales, Joasán Guillén. Repasemos ambas.

¿Víctor tiene un guardaespaldas?

Esta es la versión sensacionalista. Pero de ser cierto, todo ha cambiado en Cuba. Hemos llegado al punto en el que ya los directores tienen seguridad personal propia, ajena a la que normalmente deberían tener por concepto de estar jugando un torneo tan “bien planeado, calculado y organizado” como nuestra Serie Nacional.

Pero desmenucemos esta versión. El argumento se basa en que el jueves, tras el juego de pelota, al regresar al Bella Habana, el trabajador de seguridad del hotel en cuestión no permitió que el guardaespaldas de Víctor entrase al sitio. Al fin y al cabo, tal cargo no existe en la plantilla de Industriales y el hotel es para el conjunto. Entonces detonó Víctor. Y como se hizo famoso ya una vez en Pinar del Río, VM 32 se la volvió a liar a golpes con alguien para “defenderse” de tamaña ofensa. ¿No me dejas pasar a mi bodyguard?… Toma castaña.

De ser cierto, más allá de los impulsos —ya muy conocidos— de Mesa, comienzan a surgir preguntas inquietantes: ¿qué hace un director de la Serie Nacional de Béisbol de Cuba con un guardaespaldas? Esto es lo último que quizás faltaba por ver en nuestra islita querida. Muchos habían decidido “darle pase” a las cosas del mentor capitalino, por ser un mero show, pero ya este extremo de su megalomanía resulta inconcebible.

Además, ¿quién paga el salario del guardaespaldas? ¿Quién paga sus viajes a provincia y su hospedaje en los hoteles cuando viaja Industriales? ¿De verdad la Comisión está de espaldas a esto, en serio se desayunaron ahora que VM tenía guardaespaldas? ¿Realmente necesita Víctor Mesa un guardaespaldas cuando anda tejiendo un historial de reyertas por doquier? Parece que el hombre sabe de sobra cuidarse solo.

Lo cual nos lleva a la sanción. ¿En serio, una subserie? Que es esto, ¿una broma? Esperen, que me la lío a golpes con cualquiera a ver si me dejan tres días sin trabajar como castigo. Pero vamos a más… ¿qué jurisdicción tiene la Comisión Nacional en un altercado a todas luces personal con una persona ajena a este organismo? ¿Son la nueva policía de la pelota? De ser así, tengo un cajón de cosas para que revisen a ver si aparecen par de condenas a gente que de verdad las llevan.

Todo parece risible. Cuando menos a Mesa le tocarían tres juegos y una multa, y que se yo, trabajo comunitario, un cursito de convivencia y respeto, o un psicólogo que ayude a manejar la ira.

Pero en esta noveleta hay una grieta notable: ¿por qué no dejarlo subir ahora, si ya han transcurrido dos meses de la Serie Nacional y el Bella Habana ha sido el cuartel general de los Industriales en todo ese tiempo?

Víctor Mesa, ya lo sabemos de sobra, no es un hombre normal. No extraña tampoco que "necesite" un guardaespaldas. Foto: Ismael Francisco.

Víctor Mesa, ya lo sabemos de sobra, no es un hombre normal. No extrañaría entonces que “necesite” un guardaespaldas. Foto: Ismael Francisco.

Mesa vs. Guillén: el ring azul

Esta versión de la historia no deja de ser interesante y plausible. Sobre todo, porque implicaría una ruptura dentro de la selección de Industriales, algo que coincide con el secretismo de la Dirección Nacional, basado en “no afectar la dinámica interna de un equipo o colectivo de trabajo”, según reza el informe entregado a la prensa cubana.

Trabajadores del hotel Bella Habana confirmaron a Play Off que uno de los encargados de seguridad —un hombre ya entrado en años— se había visto envuelto en medio de una disputa entre integrantes del equipo Industriales. Pero ojo, que en esta versión de los hechos vuelve a aparecer el guardaespaldas de Víctor Mesa.

Lo contado por los trabajadores del Bella Habana es lo siguiente: Víctor y Joasán Guillén discutieron, el guardaespaldas de Víctor intervino entonces y el compañero de seguridad terminó por ser un efecto colateral. Una vez terminado el “asalto relámpago”, el equipo de Seguridad infirmó la situación a la Dirección del INDER.

El supuesto motivo de la discusión era que Guillén estaba molesto porque Mesa lo sustituyó en el roster inicial del equipo por su hijo, Víctor Víctor Mesa, en el primer partido contra Pinar del Río y en cual Industriales salió derrotado. Todo parece indicar que la discusión entre Mesa (padre) y Guillén había comenzado desde que se acabó el juego de béisbol, y se prolongó hasta el hotel, donde desembocó en “indisciplina” con los protagonistas de turno.

En una segunda visita al Hotel Bella Habana, nuestro medio confirmó que los trabajadores tenían como orientación no hablar del tema. Cero detalles respecto a lo sucedido el jueves en la noche.

El secreto, la hipocresía y la Dirección Nacional de Béisbol

Chicos, en serio: “La DNB —Dirección Nacional de Béisbol— quiere expresar además que como norma no ofrece detalles de los eventos por los cuales son sancionados sus atletas, entrenadores, federativos y directivos, con el fin de proteger la integridad moral de los implicados y no afectar la dinámica interna de un equipo o colectivo de trabajo”.

¿Cuál es el misterio? Lo que están haciendo es armar un chisme gordo y propiciar malas opiniones que al final pueden acabar enredando a quien no le toca, como todo percance de ese tipo. Eso por un lado.

Por otro: ¿hasta cuándo vamos a conformarnos con esas explicaciones ambiguas y hacérselas tragar a la gente como si anduviéramos hablando con orates o analfabetos funcionales?

Y lo que suena peor. La hipocresía de la DNB es apabullante. Mucho secretismo con Víctor, pero no escatimaron detalles para explicar la sanción impuesta al pinero Michel Enríquez cuando en la temporada 2006-2007 agredió, bate en mano, a uno de los árbitros de la Serie Nacional.

Prensa cubana que me lee: vamos a tratar de respetarnos un poco más. Indaguen o no publiquen. No dejen a la gente haciéndose más preguntas de las que ya tienen.

Cuando se lee, y cito: “Autoridades de la capital, del INDER, del Ministerio de Turismo y de la cadena Islazul analizaron detalladamente lo sucedido, y una vez esclarecidos los hechos la DNB procedió a aplicar la medida correspondiente, en sintonía con el nivel de gravedad del suceso”; ¿cuántas versiones no vienen a la mente? Robo, vandalismo, extorsión, aprovechamiento y desvío de los recursos del Estado…o sea, cosas normales, pero bueno, a Víctor no le sirven esas cosas. Víctor, ya lo sabemos, no es un tipo normal.

Tenemos que acabar, de una vez y por todas con la política del secreto a voces. Acabemos de llamar a las cosas como son. Si Víctor Mesa tiene un guardaespaldas o se lío a trompadas con uno de sus jugadores, lo peor que se puede hacer es ocultarlo. Al final, en este país, casi todo se sabe.

Además, en la Cuba de hoy, hace rato que hay gente viviendo como Carmelina. Qué más da reconocerlo de una vez. De hacerlo, seguro el deprimido rating de audiencia y lectura de los sitios web, televisión y radio cubanos, aumenta.

Y yo lo dejo aquí, porque yo no dirijo Industriales, ni tengo a nadie para que me proteja.

* Play Off Magazine seguirá investigando este hecho. Manténgase al tanto.