El cerrador cubano de los Rojos del Cincinnati, Raisel Iglesias, tiene claro que la temporada que se avecina en pocos días en MLB nunca será como la habitual, porque el reducido número de partidos obliga a arrancar a todo tren, y su experiencia en Cuba la servirá para este caso.

“En el caso de una temporada de 45 o 60 juegos, tienes que jugar cada partido como si fuese de playoff, y eso es lo que realmente hacíamos cuando jugaba en Cuba”, dijo el lanzador antillano a Las Mayores.

Con una sólida carrera en MLB, mira a la temporada en pausa como un oasis de oportunidades: por un lado, mejorar sus números de 2019, cuando vio afectado su promedio de carreras limpias, y por el otro llegar a los 40 salvados en una sola campaña, una cifra de peso para un apagafuegos en el mejor béisbol del mundo.

“Existe una gran diferencia. Obviamente para una temporada de 162 juegos, tienes que controlarte y procurar estar lo suficientemente sano en toda la campaña”, explicó.

Para la corta temporada, buscará recuperarse de un accidentado año, pues pese a salvar 38 desafíos, su promedio se elevó a 4,16 (el más elevado de su carrera), mientras perdía 12 juegos.

“Para mí, es bien importante estar en mi mejor forma. El año pasado, pasé por muchos altibajos. Los fanáticos también se percataron de ello. Está en mí recuperar la forma este año, revertir eso y dar lo mejor de mí”, añadió.

Raisel se mantuvo activo con ejercicios durante la pandemia, en la que se le vio entrenando para el momento de volver, que finalmente llegará este 23 o 24 de julio, cuando comience la temporada recortada de MLB.

“He seguido un régimen de entrenamiento bastante serio y completo. Me mantengo en comunicación con el equipo que está atento de lo que hacen cada uno de sus peloteros. Entrenar en casa requiere de un alto grado de compromiso con uno mismo”, dijo semanas atrás a  El Nuevo Herald el taponero de la novena de Cincinnati.

“Lanzar desde un montículo era justo lo que necesitaba”, dijo Iglesias después de volver a probar un terreno de béisbol con la vuelta a los entrenamientos, y como “realmente tuve buen control. Fui capaz de hacer todos mis pitcheos y trabajar en la localización. Fue la clase de día en el cual los fanáticos de los Rojos de Cincinnati dirían, ‘Oh sí, éste es el Raisel que todos queremos ver”.

Lanzar con un estadio vacío le brinda un nuevo escenario, en el cual podrá sentir nuevas sensaciones, pero siempre enfocado en salvar los desafíos que, por lo corto de la temporada, valen más que nunca.

“Será algo a lo que deberemos acostumbrarnos. Creo que me brinda la oportunidad de enfocarme un poco más para tratar de hacer el trabajo en la novena entrada”, explicó a MLB.

En estos días en que se habla mucho de un equipo Cuba unificado, muchos peloteros han mostrado sus deseos de representar a Cuba, pero a la vez ponen una condición recurrente para hacerlo: que no les toquen temas políticos.

El destacado cerrador cubano en MLB, también habló recientemente al respecto y se sumó a esta corriente de emigrados de la isla que están en la total disposición de jugar por su país nuevamente, pero que no tolerarían la intromisión de la política, porque recuerdan como fueron usados por las autoridades de la isla como objetos de su propaganda.

“Me gustaría participar en el Clásico siempre y cuando no haya tanta política en la delegación que Cuba vaya a traer para ese tipo de eventos”, dijo a Jorge Ebro.

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