Por estos días de abril coincidieron dos grandes eventos nacionales en Santiago de Cuba: la IV Serie Sub-23 y la 102 Liga Cubana Fútbol. Ambos acontecimientos plenos de figuras jóvenes y con potencialidades en sus áreas.

Vienen a mi mente los jardineros Yeri Martínez, Francisco Martínez y Sergio Barthelemy o los jugadores de cuadro Santiago Torres y Oscar Luis Colas; los delanteros Jorge Villalón y Eddy Gelkis Olivares y el portero mundialista Nelson Johnston.

Todos con el mismo sueño, alcanzar una medalla y hacer feliz a los aficionados con un juego vistoso. En el caso de la medalla, los peloteros nos dieron la satisfacción en el 2016 con el metal dorado y esperan mantenerlo en este 2017. Los futbolistas pretenden obtener al menos un puesto entre los primeros, tan esquivo en esta segunda década del siglo XXI.

Los aficionados siguen ambos conjuntos, pero asisten con más asiduidad al Estadio Antonio Maceo. De nada vale que el zurdo Ulfrido García lograra casi un juego perfecto en el primer desafío contra Granma, para al menos un Guillermón con más de cien aficionados; sin embrago movió más público hacia el Maceo los no goles permitidos de los Diablos Rojos y por ende su buena marcha en la llamada Liga Cubana de Fútbol.

Poco a poco el deporte de las multitudes va sumándolas por esta tierra; la pelota continúa en la raigambre popular, esa que cerraba la Trocha y movía el Cocuye, pero… el fútbol le roba terreno. Al convivir ambos eventos pude comprobarlo, un lunes a las 3:00 p.m. el coloso de la ciudad deportiva vacio, mientras a la misma hora el mismo día ya el Maceo estaba repleto en espera del partido Santiago vs la Isla.

A ninguno le importo la necesaria lluvia, estaban ahí, fieles e infieles, para mantener la misma relación amor-odio del sábado anterior. Si, digo amor-odio (y permítame el lector apartarme unas líneas de tema central) porque los asistentes al polideportivo del Reparto sueño, van también a mofarse de las desventuras futbolísticas de los cubanos al compararos con sus jugadores de preferencia insertados dentro de los clubes mas seguidos en el país: el Barcelona y el Real Madrid.

Una cosa queda clara, la ausencia del mediocampista Carlos Domingo Francisco ni se nota a estas alturas, gracias a la estrategia del técnico italiano Lorenzo Mambrini que los rojinegros asimilaron tan bien, después de una base bien conformada por Orlando Semaná.

Más allá de diferencias entre el fútbol u la pelota, y la mayor o menor divulgación que tienen ambos y los juegos caseros, en Santiago de Cuba el deporte de las multitudes esta arrastrando más publico al estadio que nuestro deporte nacional.

Estadio Guillermón Moncada

FOTO: Brita García

No se si será por la pérdida de la calidad del béisbol o la mejoría en el fútbol, lo cierto es que el Estadio Antonio Maceo se llena muchísimo más que el Guillermón Moncada, incluso tras intensos aguaceros muy bien recibidos en la tierra caliente.

Los actuales campeones de la categoría Sub23 deben continua la racha ganadora si quieren llevar aficionados a su cuartel, una opinión que los futbolistas, ya clasificados a la segunda fase, en Santiago de Cuba tienen bien aprehendida.