Cuando el venidero 2 de noviembre se lance la primera bola en el estadio de los Charros de Jalisco en el marco del Premier 12, el campeonato cubano de béisbol estará inmerso en su fase definitoria. Los seis mejores equipos del país estarán enfrascados en una lucha ferrea por la corona nacional.

Aunque parezca un chiste de mal gusto, 28 de sus mejores peloteros no estarán presentes, un equipo no tendrá a su director, dos no podrán contar con sus entrenadores de picheo y otro sentirá la ausencia de su coach de tercera base; todos integrantes de la selección nacional que estará buscando su boleto olímpico en dicha competencia.

De un golpe, la mayoría de los contendientes exhibirán nóminas con baches, agravando aún más un problema que ha surgido en los últimos años con las olas migratorias de cientos de sus mejores exponentes y prospectos, lacerando la calidad del mayor y más importante evento del país.

Por supuesto que ninguna Liga que se respete saca a sus mejores hombres en medio de su campeonato para jugar torneo alguno. Esto es un franco sacrilegio a la esencia misma de la serie e irrespeta totalmente el esfuerzo y el trabajo previo de cada una de las provincias representadas en esta parte de la temporada.

Luis Borroto. Nuevo manager del equipo Cuba
Fotos: Boris Luis Cabrera

No se trata de chovinismos ni de poner por encima de los intereses nacionales las pasiones nacionales. Estamos hablando del espectáculo por excelencia, de ese que encierra en su espíritu la idiosincrasia y la cultura de todo un pueblo a pesar de su actual decadencia.

Estoy seguro que pudiera detenerse por unos días, Así evitariamos  las nefastas consecuencias que surgirán a raíz de estas decisiones.

Solo un ejemplo ¿Qué explicación se le puede dar a la afición camagüeyana, fanaticada que ha abarrotado el Cándido González día tras día desde que comenzó la campaña? Los agramontinos están sedientos de triunfos; y en la recta final, no podrán disponer de cuatro de sus mejores hombres y de su director. ¿Cómo se calma a toda esa multitud cuando están en riesgo su esperanza y su esfuerzo?

¿Cómo defiende su título el campeón nacional sin su receptor regular y sin sus dos mejores lanzadores? ¿Qué hacemos cuando se pierdan las identidades de los conjuntos y de un libretazo se inclinen balanzas, nazcan nuevos favoritos y se pisoteen los méritos obtenidos de determinados elencos?

La Comisión Nacional de Béisbol ha visto en los refuerzos un bálsamo para curar todas estas enfermedades. Una especie de solución mágica que puede sacar esta basurita metida en el carburador del campeonato, pero lo cierto es que sigue enredándose en su propia telaraña, improvisando y dando tumbos mientras una bomba de tiempo amenaza con estallarle en su propia cara.

Además de los cinco refuerzos estipulados en esta parte de la historia, ahora podrán solicitarse tantos más como hombres tengan en el equipo Cuba. Estos recambios serán retirados cuando los originales regresen al país, algo que puede ser generador de caos por múltiples factores.

Por otra parte, no se sabe si es buena estrategia pedir de refuerzos a aquellos que están en la nómina nacional y cuyos equipos no clasificaron a la siguiente fase por no poder disponer de ellos en varios partidos, quedando en desventaja con otros equipos. En fin, todo un revoltijo incoherente y surrealista que no por estar acostumbrados podemos aceptarlo.

Lo cierto es que la serie no se parará, estas palabras podrán revolver avisperos y motivar a que la gran fanaticada se exprese y desahogue sus frustraciones al viento, pero nada más. La Serie Nacional seguirá siendo un trapo sucio de injusticias y de malas prácticas, los directivos continuarán en sus puestos y nosotros, los fieles aficionados, seguiremos sin remedios hinchando por los nuestros. Nos vemos en el estadio.