No se entusiasme cuando vea el titular de este artículo. Cuba va con un Todos Estrellas a la Serie del Caribe de Guadalajara, Jalisco, sí, pero a su vez presenta una de las nóminas más disfuncionales de los últimos años, obviando que la concepción de un equipo va más allá de escoger a los mejores jugadores y unirlos bajo la misma bandera, sin tener en cuenta el equilibrio y las demandas del plantel.

Sin embargo, ese fue el camino que tomó la Dirección Nacional de Béisbol, que se lleva a México con el traje de los Alazanes de Granma a los mejores bateadores del clásico doméstico, y también a tres torpederos naturales, otros tres potenciales bateadores designados, un grupo de cinco jardineros de los cuales dos están muy limitados defensivamente y, para rematar, solo 11 lanzadores, algunos de cuestionable rendimiento en el tramo decisivo de la 57 Serie Nacional.

Tras la conformación del plantel mucho se ha debatido, en parte por la confluencia de estrellas sin tener mucho en cuenta cómo encajan en el mismo colectivo, y también por el llamado a 12 refuerzos y solo a diez granmenses naturales. Pero lo más criticado ha sido, precisamente, el hecho de seleccionar sin tino a un grupo notable de nuevos rostros, sin plena conciencia de que se está armando un equipo y no un Todos Estrellas.

En aras de afrontar el torneo con pleno conocimiento de las virtudes y debilidades del conjunto, les planteamos un análisis de todas las áreas.

JUGADA CANTADA CON LOS ARREOS

Receptores: Frank Camilo Morejón y Yulexis La Rosa

No había mucho misterio con los receptores. Si ganaba Granma, Yosvany Alarcón acompañaría a La Rosa, y si los Leñadores eran los triunfadores, entonces Frank Camilo Morejón se uniría a Alarcón como complemento defensivo.

Sin embargo, todo se torció con el alocado intento de robo del 11 tunero en el noveno inning del séptimo partido, jugada que liquidó casi cualquier opción de empate de los suyos y, además, dejó al máscara con una fractura longitudinal en los metacarpianos del tercer dedo de la mano izquierda, o lo que es lo mismo, un dedo partido.

De acuerdo con el parte médico de la Dirección Nacional de Béisbol, Alarcón no estará disponible durante cuatro semanas, sin dudas un mazazo emocional tras perder el campeonato y cargar con muchas culpas por el mencionado corring, que saldrá continuamente como una de las grandes manchas de su carrera.

Pero volvamos al asunto de los receptores rumbo a la lid de Jalisco. Más allá de las tres figuras que se valoraban, todo el mundo se pregunta por qué no se convocó al avileño Osvaldo Vázquez, slugger nato que podría secundar a La Rosa y aprovechar las bondades del estadio de Zapopan, un paraíso para los hombres que, como él, tienen un alto por ciento de conexiones elevadas.

Según varios reportes, el parque de los Charros de Jalisco está ubicado en una zona elevada, con una altitud superior a los 1 500 metros sobre el nivel del mar, lo cual provoca que el aire sea menos denso y exista menor fricción, por lo que las pelotas encuentran menos resistencia en el aire. Este fenómeno es muy parecido al que se da en el Coors Field, casa de los Rockies de Colorado, conocido por ser el escenario ideal para los bateadores en MLB.

Teniendo en cuenta este detalle, Vázquez era una opción a considerar, pero su nombre nunca se manejó, y ahora nos quedamos con dos receptores defensivos. ¿Cuál de los dos será titular? Esa duda solo puede disiparla Carlos Martí, quien tiene adoración con Frank Camilo por todo lo que le aportó hace un año, aunque no me extrañaría que se decante por La Rosa de inicio, merced de su gran desempeño en la final recién finalizada.

CONGESTIÓN

Jugadores de cuadro: Guillermo Avilés, Rafael Viñales, Carlos Benítez, Raúl González, Lázaro Cedeño, Yurisbel Gracial, Alexander Ayala, Yulián Milán, Juan Carlos Torriente y Yordan Manduley.

Por mucho que se exprima la memoria, difícilmente recordará una selección nacional con tres torpederos naturales y hasta seis hombres que defendieron esa posición en una misma temporada. De igual forma, les costaría trabajo recordar cuándo fue la última vez que se convocaron a diez jugadores de cuadro para un torneo de, a lo sumo, seis partidos.

Solo esos dos detalles nos indican que algo no está bien en el escuadrón de infielders, quienes chocarán unos con otros, teniendo en cuenta, además, que de los diez seleccionados, apenas Avilés podría salir de la ecuación y pasar a los jardines gracias a su experiencia en el izquierdo. Se rumora que también Gracial pasaría a defender las praderas, pero él no cuenta con las horas de vuelo para asumir esa tarea en un estadio muy espacioso en los bosques.

Conociendo la filosofía de Carlos Martí, supongo que abrirá con sus hombres de confianza, quienes lo llevaron a levantar la corona, por lo que Viñales, Torriente, Ayala y Gracial saldrán de la banca, sitio donde deben permanecer durante todo el torneo Yulián Milán y Lázaro Cedeño.

Los dos fueron incluidos en la nómina para evitar que se desbalanceara por completo la relación de jugadores naturales de Granma y, aunque no se puede negar que ellos aportaron mucho en la clasificación de los Alazanes a la postemporada, su nivel cualitativo está por debajo de las exigencias de la Serie del Caribe.

La gran interrogante en el cuadro es ver cuánto tiempo sostendrá Carlos Martí a sus titulares si no producen desde temprano. La opinión pública no tendrá mucha paciencia en este sentido, porque si se ha sobrepoblado la medialuna, se entiende que los cuatro titulares allí carguen con un peso importante de la producción de carreras.

Otra polémica entorno al infield habla sobre la exclusión de Danel Castro, bateador oportuno, con experiencia internacional y en notable forma deportiva, mucho mejor que algunos de los seleccionados. Cuesta entender que el tunero no se haya tomado en cuenta por encima de Gracial o el mismo Viñales, pues ya les comenté que Milán y Cedeño son intocables para no eliminar del todo a los granmenses. La única explicación, y que tampoco convence del todo, es que Danel estaría en el conjunto solo como posible emergente, pues a sus 41 años tiene comprensibles limitaciones para defender en cualquier posición.

No obstante, preferiría mil veces que el número 1 de los Leñadores tomara un bate desde el dogout para una sitaución cumbre antes que Gracial, Viñales o Jorge Jhonson, algunos de los previsibles bateadores sustitutos del plantel.

POCAS PIERNAS PARA MUCHO TERRENO

Jardineros: Alfredo Despaigne, Roel Santos, Yoelkis Céspedes, Jorge Jhonson y Frederich Cepeda.

Nadie ha insistido demasiado en el tema, pero Alfredo Despaigne no debe seguir jugando por mucho más tiempo en el bosque izquierdo, porque no tiene la forma física óptima para corretear por las praderas, a expensas de lesionarse cuando solo lo separa un mes de su incorporación a la disciplina de los SoftBank Hawks, donde es sempiterno bateador designado.

Admiramos profundamente la actitud del slugger, quien dio el paso al frente en pos de darle más variantes ofensivas a los Alazanes en la final, pero no es recomendable seguir exponiéndolo. Según los outfielders que se convocaron, lo más lógico es que ese puesto en el izquierdo lo ocupe Cepeda, aprovechando además su bateo a las dos manos.

El espirituano se mantuvo activo en los bosques durante todo el año y al menos tiene rodaje, aunque es válido recalcar que sus habilidades probablemente no basten para cumplir con las demandas de un campo en el cual los jardineros van a correr, y mucho, detrás de las pelotas. Cepeda no cubre tanto terreno y esto multiplicará el trabajo de Roel Santos, a quien le puede surgir una preocupación adicional.

Como ya habíamos comentado, se valora la posibilidad de mandar a Yurisbel Gracial a la pradera derecha, sitio donde nunca se le ha visto. A su favor, cuenta con un brazo respetable para asumir allí, pero, en cambio, desconoce por completo la mecánica defensiva de los jardines. En este punto, me pregunto si Carlos Martí olvidó su propio discurso de hace solo un mes, en el que resaltaba que era tan importante producir carreras como evitarlas con una buena defensa.

Si apostó tanto por esa idea, acaso no era factible llamar ahora a Andrés Quiala, defensor de altura en el derecho, con gran cobertura y potente brazo, además de ser uno de los mejores productores de los play off.

Al parecer, esa filosofía se hundió con la bebida de las celebraciones y ahora se pondera el bateo por encima de los valores defensivos, tal vez obviando que se corren demasiado riesgos. Por otra parte, debemos reconocer que el mentor granmense se enfrenta a una encrucijada, pues si bien Gracial está muy lejos de ser un jardinero promedio, las demás opciones para ocupar puestos en los bosques andan muy limitados al bate.

Yoelkis Céspedes y Jorge Jhonson son mejoras sustanciales si de defensa hablamos, tanto en la pradera derecha como en la izquierda, pero su mediocre rendimiento ofensivo en la postemporada será una excusa perfecta para mantenerlos en el dogout y sacarlos solo si se necesita proteger una diferencia en los tercios finales.

TRABAJO CONCENTRADO

Lanzadores: Lázaro Blanco, Leandro Martínez, Yanier González, Ulfrido García, Miguel Lahera, Alain Sánchez, Raidel Martínez, Yoanni Yera, Luis Ángel Gómez, Vladimir Baños y Yoelkis Cruz.

Si algo me quedó claro tras ver la nómina de los Alazanes de Cuba a la Serie del Caribe de Jalisco, es que la apuesta del alto mando será jugar al batazo, dando por sentado que los lanzadores no van a aguantar demasiado el vendaval ofensivo de los contrarios.

Solo así se puede que se haya sacrificado tanto la calidad del cuerpo de lanzadores, en el que sobran Yanier González y Yoelkis Cruz. Tal vez en otras ocasiones podíamos alegar que no había material disponible, pero este no es el caso, porque a la espera estaban Erlis Casanova, Misael Villa, Yariel Rodríguez o José Ángel García, todos con rendimiento notable en la postemporada.

El caso del cerrador llama particularmente la atención, porque fue artífice importante en la carrera por el título de los tuneros, con rescates de altura y solo una salida deficiente. El artemiseño está adaptado a soportar la presión de los epílogos y hubiera sido interesante verlo  en el bullpen junto a Raidel Martínez y Miguel Lahera, quienes serán los brazos destinados a sellar las victorias en Jalisco.

Más allá de estos dos hombres, los otros que verán acción al seguro en el staff cubano son Lázaro Blanco, Yoanni Yera y Vladimir Baños, los tres primeros abridores designados. Ellos tendrán la misión de encaminar la clasificación de los Alazanes al cruce, y probablemente necesiten apoyo de Alain Sánchez, Luis Ángel Gómez o Ulfrido García, los otros hombres que inspiran cierta confianza.

Sin dudas, este colectivo de lanzadores también nos deja interrogantes en el ambiente, sobre todo porque de los 11 escogidos, Blanco, Gómez y, en menor medida, Alain y Baños, son los únicos con tendencia marcada a mantener la bola baja y forzar muchas conexiones de rolling. Ese detalle puede ser determinante en la suerte de Cuba, pues mientras más bolas elevadas les bateen, mayores serán las probabilidades de jonrones o de fallas en unos jardines sin gran cobertura defensiva.