Las últimas quejas, y más airadas, fueron cuando el juego de ida de la Champions League entre el Real Madrid y el Bayern Múnich no fue transmitido, para dar prioridad a las transmisiones de la IV Serie Nacional de Béisbol Sub-23.

Nuevamente se gestó el escenario para el choque entre dos fuerzas fundamentales: los “nacionalistas”, o sea, aquellos que están a favor de transmitir cualquier deporte nacional independientemente de su calidad por encima de los extranjeros y los “internacionales”, quienes prefieren potenciar la difusión de espectáculos deportivos extranjeros. Y el choque ocurrió.

De ahí que escuchara decir a un colega periodista en una conferencia de prensa que “la población envía muchos correos a Tele Rebelde molesta e insultada por la calidad y prioridad de las transmisiones, pidiendo que se transmitan verdaderos espectáculos deportivos”.

Seguramente, aunque hay otros deportes, el fútbol era el principal protagonista de una querella que no parece tener fin. Pero: ¿con qué criterios se seleccionan los eventos que se transmiten? ¿Qué opinan de esto los propios periodistas vinculados al deporte? ¿La culpa tiene un solo bando? Eso trataremos de descubrirlo en estas líneas.

La planificación

Lo que pasa aquí en la programación es que en varias ocasiones se graba lo que en ese momento se está trasmitiendo por los canales a los que habitualmente se tiene acceso, sin realizar antes una planificación realmente seria sobre qué eventos -de los que en esos momentos se están desarrollando- tienen mayor valor para los televidentes cubanos”.

Esta es la opinión de Diana González Pino, periodista deportiva perteneciente a la redacción del Canal de los Deportes en Cuba. De esta manera, planificación, es una de las palabras clave, amén del problema de que al no pagar derechos de transmisión de muchos deportes, hay que acceder a ellos por las llamadas vías no formales o alternativas, ya sea grabándolos de reposición o gracias al tan “vilipendiado y temido” paquete semanal.

Agrega Diana: “Falta entonces una mayor planificación para grabar en los horarios en los que se estén transmitiendo los torneos de mayor interés para los espectadores cubanos. Por eso a veces la programación cuenta con intervalos de tiempo donde se transmiten deportes o torneos muy distantes de la realidad deportiva cubana. Si se pudiera realizar una planificación bien pensada, la oferta sería mucho mejor; aunque claro, también hay que tener en cuenta las limitaciones con las que desafortunadamente se trabaja, que imposibilita muchísimas veces el ideal de programación que se quisiera”.

Ya eso lo tenemos: factor número uno: Las limitaciones inherentes a la incapacidad, sino imposibilidad de pagar los derechos de transmisión, dificultad primerísima a la hora de tener lo mejor en deportes en vivo.

Gusto popular: ¿de qué sirven los correos?

Esteban Martínez Baniela es seguidor de la Juventus de Turín, un equipo que no necesita presentación. Pero aquí no es fácil seguir a la Juve en toda la extensión del gusto.

“Es muy difícil – dice Esteban- seguir a mi equipo aquí. Ver los juegos en vivo es una odisea y muchas veces la parrilla deportiva de la televisión no tiene en cuenta la Liga Italiana. Hay que estar conectado constantemente a Internet para mantenerse informado, y eso tampoco es fácil. Ahora tuve suerte para ver los juegos en vivo, porque jugaba la Juve contra el Barcelona”.

Así les ocurre también a los seguidores del Inter o el Milán y a los de la Premier League, aunque esta también ha ido ganándose un espacio poco a poco en las transmisiones, a pesar de que muchas de ellas siguen sin ser en vivo.

“Mi experiencia cuando pertenecía Tele Rebelde fue que el gusto de la gente es lo que menos importa. Solo interesa llenar parrilla de programación da igual con que deportes, y en el caso del fútbol, Real Madrid y el Barcelona tienen que ser fijos. Lo demás, da igual”.

Esta es la opinión de Aníbal Oliva, ex periodista de Tele Rebelde y que ahora se desempeña en el Sistema Informativo de la TV Cubana y el Canal Caribe. Ahí se hace hincapié en otro de los problemas: Real Madrid y el Barcelona tienen que ser fijos.

Satisfacer los diferentes gustos, con las limitaciones existentes es difícil, y la Liga Española ha llegado a Tele Rebelde para beneplácito de la mayoría de la afición cubana seguidora de merengues y blaugranas. ¿Y el resto? ¿Acaso un Real Madrid-Granada tiene la misma importancia que un Liverpool-Manchester United o que el “derby de la madonnina” entre Inter y AC Milán? La respuesta es fácil y mejor es ahorrársela.

Edificio del Instituto Cubano de Radio y Televisión

FOTO: Hansel Leyva

Muchas veces estos juegos no llegan ni de reposición, lo que da la idea del desconocimiento de un calendario para poder planificar (otra vez la palabra) las transmisiones. También puede mediar el gusto personal de quien dirija la programación, pero esa es otra historia. Ojo, “lo mismo pasa con el béisbol, pero en ese caso hay otros elementos mediando, como la disponibilidad de los grupos remotos”, añade Oliva. El proceso de selectividad incluso se torna un poco más engorroso. Dice Aníbal:

“La selectividad es nula, pues se hace de forma individual por una persona que graba lo que estime conveniente, mientras los directores, que tienen un escalafón de deportes, se encargan de mandar a grabar igual lo que les interesa o creen ellos que le pueda interesar al público”.

“Los correos ni son valorados ni nada. Da igual la opinión del público sobre narraciones o deportes… se trabaja de forma individual y con escaso conocimiento de televisión…la cosa es muy a lo que salga. Por eso elegí irme de ese canal. No estaba de acuerdo con los métodos y estilo de dirección para un canal de deportes que estaban aplicando”.

Duanys Hernández, periodista y asesor de programas en Telecubanacán, telecentro de Villa Clara, agrega otro factor importante: “En ocasiones se trasmiten deportes que nada tienen que ver con el gusto nuestro, sobre todo por el desconocimiento que tenemos de esas disciplinas como el hockey sobre hielo, por ejemplo, cosas que podrían suplirse con béisbol de Grandes Ligas, balonmano, baloncesto, voleibol u otros deportes colectivos más dinámicos y cercanos a los cubanos”.

También significó que en materia nacional debieran trasmitirse más deportes como el fútbol o baloncesto, a pesar de no tener la calidad requerida pues es “el que tenemos” y ayudaría a comenzar a crear la empatía de los cubanos hacia sus jugadores y selección nacional, además de que resultaba inconcebible que se hayan trasmitido dos fases de la LSB y las semifinales no.

Asesores, preparación, guiones… ¿existen?

Para lograr hacer un programa entretenido, fuera de las transmisiones de disciplinas deportivas como tal, se necesitan al menos tres aspectos fundamentales: buenos guiones, buena asesoría y la preparación individual del periodista o locutor, a lo que se podría agregar una buena dirección. ¿En qué posición está esto? Volvemos con Aníbal Oliva, quien nos comenta:

“La programación es aburrida y falta de imaginación, además del factor pago. Influyen porque se trabaja con la ley del menor esfuerzo y copiando de televisoras extranjeras para hacer programas como Meridiano Deportivo, una mala caricatura de Sport Center de ESPN. Los guiones no se hacen para los programas, sino los conductores son los que hablan. A mí nunca me daban guión para Gol360, todo se hacía en la marcha al igual que en Todo Deportes. Hay una tendencia a recostarse de los conductores, pero si dices algo mal te la aplican a ti solo”.

Este último párrafo toca los detalles más álgidos de las transmisiones de hoy, no solo en deportes. El problema del salario de los profesionales que no estimulan el trabajo.

Otro elemento fundamental, en opinión de este redactor, es la asesoría y preparación antes de salir al aire. Muchas personas pretenden enfrentarse a la audiencia leyendo de primera vez los temas o sin la seriedad en su estudio individual y búsqueda de la información necesaria para afrontar a una audiencia cada día más exigente y que se está dedicando a acechar más a menudo los errores de quienes salen mal preparados a su encuentro.

Igualmente influye el hecho de la comparación entre nuestras instalaciones deportivas y las foráneas, muchas de las cuales, en el caso de nuestro país, están en condiciones deprimentes y no ayudan para nada a televisar lo más cercano posible a un espectáculo deportivo.

No obstante, ese bien podría ser tema para otro reportaje.