Pocos imaginaron el día que el destacado comentarista deportivo cubano Yasel Porto pidió en el programa de Tele Rebelde “Bola Viva” que fuera sustituido de su cargo el presidente de la Federación Cubana de Béisbol, Higinio Vélez, que esta sería su última aparición en la Televisión Cubana.

El programa, uno de los más seguidos por los aficionados del béisbol en Cuba, fue retirado abruptamente de la cartelera la semana siguiente, lo cual generó un avispero de comentarios en las redes sociales y en los barrios de la Isla donde a diario se reúne la fanaticada a debatir sobre su deporte favorito.

Ante la avalancha de quejas recibidas por diferentes vías, unos días después los dirigentes del canal televisivo, presionados y sin una respuesta convincente que calmara a las multitudes, tomaron una decisión “salomónica” y volvieron a incluir el programa en su cartelera semanal-en silencio y por la puerta trasera-esta vez sin la presencia del colega Porto, para sorpresa de todos.

Yasel Porto
Yasel Porto junto a un grupo de niños. Foto: Boris Luis Cabrera.

Sin dudas, esos decisores que desgraciadamente aún abundan por los pasillos y oficinas oscuras “botaron el sofá por la ventana” y “mataron al mensajero” en un acto despreciable que atenta contra la libre expresión y la esencia misma del debate, columna vertebral de ese espacio beisbolero, máxime cuando la Comisión Nacional de Béisbol ha propiciado un intercambio por todas las provincias del país para recoger el sentir del pueblo y sus propuestas con vistas a mejorar y desarrollar nuestro deporte nacional.

Según fuentes internas dentro del canal, el contrato de Porto fue cerrado de súbito. De un plumazo su imagen fue borrada de nuestros televisores y con él todos sus programas de excelente factura se fueron por una alcantarilla, como el exitoso y necesario “Béisbol de siempre” donde cada siete días se hace un viaje por la historia y las raíces de este fenómeno cultural que es la pelota cubana y se exalta a los héroes y protagonistas que tanto orgullo le han dado a nuestro país a lo largo de su existencia como nación.

No es el presidente de la Federación Cubana de Béisbol, Higinio Vélez, el centro de mi comentario, como no lo son los múltiples problemas y los demonios que atacan el deporte de las bolas y los strikes. No me interesa siquiera ahora valorar la gestión de los dirigentes deportivos ni hablar de cambios y sustituciones.

Entrevista de archivo al narrador Iván Alonso, quien fuera compañeros de narracion de Yasel Porto.

Hablo de justicia, de civismo, del derecho de defender una opinión personal de un colega con criterio propio y autoridad probada en estos menesteres para exponer tesis y que además, no ha hecho más que difundir una verdad y traer un mensaje de los aficionados que a diario inundan las redes sociales y colman las peñas deportivas.

Me pregunto qué ejemplo le estamos dando al mundo cuando es pisoteado de la manera más burda el derecho de alguien a expresar su opinión deportiva en medio de un debate, cuando se desaparece a alguien de una manera tan cobarde para ahogarle la voz en lugar de rebatirle o explicarle las causas por las que alguien cree que está errado su comentario y exponerle argumentos (si los hay).

¿Es ese el mensaje que necesita este pueblo cuando estamos convocados a pensar como país y urgen los debates populares para encontrar soluciones a nuestros problemas?

Lo cierto es que han “matado al mensajero”, a ese que no descansa nunca en su lucha por el béisbol y que siempre anda por las calles con su mochila cargada de historias y trabajos periodísticos tratando de levantar la imagen de nuestro deporte más querido. Al que tantas veces nos ha recordado aquellas épicas victorias de antaño y nos ha exacerbado la cubanía y el orgullo de haber nacido en esta región del Caribe.

No veremos más por ahora a Yasel Porto en la Televisión Cubana y espero que todo esto sea una pesadilla, un momento de incapacidad transitoria de alguien que decide, uno de esos errores que tienen solución y que a pesar de avergonzarnos y lastrar nuestro desarrollo, nos haga sabios al reconocerlo y enmendarlo. Nos vemos en el estadio.