Foto: Marcelino Vázquez

Cuba, una fábrica de buenos boxeadores, ha visto como muchos de sus representantes han salido de la Isla buscando hacerse camino en el profesionalismo, por decisión propia, y otras veces debido a profundas decepciones, como parece ser el caso de Lenier Peró.  

Mientras algunos son o han sido campeones, otros como Peró intentan abrirse paso a golpes en un mundo extremadamente competitivo, y tiene la mira puesta en los Estados Unidos, aunque la expansión del coronavirus parece haber frenado sus planes.

“Yo estaba cerca de pelear en Estados Unidos, porque allí es donde hay que triunfar. Pero ahora todo se ha detenido”, dijo en entrevista a El Nuevo Herald.

Su historia, como la de muchos deportistas cubanos emigrados, no está exenta de tropiezos. Parecía que gestaba una carrera prometedora en su país, pues Lenier fue doble campeón panamericano.

boxeador cubano Lenier Peró

Pero en un momento especial, cayó por nocaut técnico en más 91 kilogramos ante el croata Filip Hrgovic en cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Aquel momento marcó un punto de inflexión en su vida, pues decidió dejar el pugilismo en la Isla.

“Sentí que en las olimpiadas no me apoyaron ni me guiaron como era debido. Me dejaron un poco solo. Cuando regresamos a Cuba, no volví nunca más por la finca del equipo nacional. Me mandaban a buscar, pero yo no retrocedí. Allí no peleaba más”, contó al periodista Jorge Ebro.

Entonces, con 24 años, tomó una decisión que marcó su destino: no combatir más en Cuba. Pero los procesos de liberación del deporte en la Isla no siempre son sencillos, y pueden demorar en muchas ocasiones.

“Pedí mi liberación, que me dejaran salir, pero eso se demoró. Entonces tuve que trabajar de seguridad en un centro nocturno para ganarme el pan”, cuenta. No obstante, pudo salir adelante, y emigró a Argentina en 2018, en donde reside actualmente.  

Pasado mucho tiempo desde su pelea en Río, llegó el momento de debutar en el profesionalismo, lo cual ocurrió en Alemania el 25 de mayo de 2019. Para su alegría, se selló con un triunfo por nocaut ante al ucraniano Maksym Pedyura.

Hasta el momento ha peleado tres veces, y no ha sufrido ninguna derrota aún. No obstante, su esperanza está puesta en los Estados Unidos, porque en Argentina no tiene las condiciones propicias para cumplir sus deseos.

“Estoy en en Trewlew, el sur de Argentina. Aquí no es fácil lograr sparrings. no hay pesos completos para entrenar, pero sigo adelante. Combatí tres veces en Alemania, pero siempre me avisaban de última hora, aunque gané las tres peleas. Ahora he dado con la gente correcta que me está ayudando y ya se veía la posibilidad de mostrarme en los Estados Unidos. Ahora habrá que esperar un poco más, pero mi momento va a llegar”, dice.

Peró tiene un ídolo especial: el también profesional y de Camagüey, Luis Ortiz, “mi padrino”, afirma, uno de los bien posicionados peleadores de la Isla.

“Cuando entré en la academia provincial de boxeo, Luis me tomó bajo su abrigo. Me llevaba a todas partes. Me compraba pizza. Eso nunca lo olvidaré. Hasta que un día nos enteramos de que se había marchado. Me he comunicado con él por Facebook. Me envía consejos, pero quiero darle un abrazo en carne y hueso”, cuenta.

De su estancia en Cuba, Lenier recuerda que ganaba y perdía con algunos de los representantes de su peso, algunos de quienes salieron también del país, como él.

“Ganaba y pedía con Erislandy Savón, con José Larduet, quien está actualmente en Alemania, y le gané en múltiples ocasiones a Frank Sánchez, quien ahora es el que va más adelantado de todos nosotros. Creo que le gané unas ocho veces, pero me alegro de ver su avance. Pronto espera estar en la conversación de los que suben junto a él”.

Aunque el avance de la pandemia ha frenado al mundo del deporte, Peró no desiste de su plan de llegar al país norteño, en donde espera escalar a planos destacados, al contar con las condiciones ideales.  

“La idea era ira para allá. Yo necesito alrededor de ocho o 10 peleas para desarrollarme, contra rivales que me exijan. Bien entrenado, en un buen gimnasio. Con todo eso, pronto estaré arrancando cabezas entre los pesados. Siento que tengo un gran chance”.

El coronavirus estropea planes a boxeador cubano Yuniel Dorticós

El coronavirus ha frenado los planes de varios pugilistas cubanos, como ocurre con Yuniel Dorticós, quien tenía muchas esperanzas puestas en su pelea contra Mairis Briedis en la final de la Súper Serie Mundial del Boxeo.

La cita será movida por tercera fecha, pues parece poco probable que el combate se efectúe como estaba previsto el 16 de mayo, debido al impacto creciente de la COVID-19, que se extiende por todo el mundo, explica El Nuevo Herald.

Dorticós llegó a Estados Unidos en 2009, junto a otros tres conocidos pugilistas cubanos del momento: el bicampeoón olímpico Guillermo Rigondeaux, Judel Johnson, plata en Atenas; y Yordanis Despaigne, bronce en los Mundiales del 2001 y el 2003.

Ha labrado una carrera sobre la base de su temible pegada, pues de sus 24 victorias (frente a una única derrota sufrida a manos de Murat Gassiev en 2018), 22 han llegado por nocauts, de estos 17 de forma consecutiva en sus inicios.

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