El mítico saltador cubano Iván Pedroso confesó, a 20 años de una de las grandes gestas de su vida, la fuerza que lo impulsó a ganar el oro olímpico en Sidney 2000, en su último salto legendario.

Fue el recuerdo de la madre fallecida un mes antes esa fuerza misteriosa que lo propulsó a la victoria ante el australiano Jai Taurima con un portentoso salto de 8,55 metros que le valió una de sus medallas más inolvidables, según dijo en una entrevista dada a Momentum Motor a dos décadas de ese momento.

Iván Pedroso, considerado uno de los mejores saltadores de la historia, contó que su madre era su mayor fan, y “ella lo que quería es que yo fuera campeón olímpico y así fue. Llegué a los Juegos Olímpicos y simplemente me propuse: Nadie me puede ganar hoy aquí. Esta medalla va a ser para mi madre”, recordó.

Fue aquel un duelo emocionante para todos y especialmente emotivo para el Saltamontes, que ha quedado en la memoria colectiva de los cubanos también gracias a una narración del gran René Navarro, y en el cual sobrepasó un problema “muy serio que muy poca gente sabe”, en este caso, el fallecimiento de madre.

“Incluso, no fue hasta el último salto que pude ganar la medalla, con el australiano, muy buen competidor, y en cuanto terminé, que gané, lo primero que hice fue mirar al cielo y decirle: Aquí está tu medalla, está cumplido todo», dijo emocionado el atleta retirado y hoy devenido entrenador exitoso.

Esos momentos han marcado al atleta, que tiene un palmarés histórico en el cual brillan, además, sus siete veces campeonatos mundiales, cuatro bajo techo y tres al aire libre, pero fueron esos Juegos Olímpicos quizás los más especiales.

«Parece que fue ayer. Todavía me hablan de esos Juegos Olímpicos cuando voy a mi ciudad. Todos me hablan como si hubiera sido hace un mes. Creo que eso es muy bonito. Aunque parezca fácil, para mí fue muy difícil», dijo Iván Pedroso.

El Saltamontes tuvo palabras también para su actual faceta de entrenador, con pupilos de mucho talento que cosechan éxitos en competencias internacionales, incluida la fenomenal Yulimar Rojas, plata en los Juegos de Río de Janeiro 2016 y campeona en Doha 2019.

“Tengo atletas de varios países, que me inspiran. Cada día que me levanto me inspiran a seguir e intentar llegar a un campeonato del mundo con varios atletas, como lo he hecho hasta ahora y obtener medallas tanto de chicas como de chicos. Creo que para un entrenador eso es muy importante y, de momento, la cosa va bien. Llevo unas cuantas medallas y récords, también. El último, ahora reciente de Yulimar Rojas, 15,43, en pista cubierta, aquí en Madrid, y eso son inspiraciones que te llevan a decir: Pues vamos por el buen camino y vamos a seguir cosechando títulos», afirmó.

Ella misma dijo de Iván Pedroso unas bellas palabras a el diario El País: “Cuando contacté por Facebook con Iván todo cambió en mi vida, fue un momento de luz. Sentí la confianza y las ganas de decir sí, sí. Es el momento de cambiar mi vida, de venir a otro sendero, otro mundo, a experimentar qué se siente, qué se vive”.

Este recordó el enorme sacrificio del atleta, de apartar familia y amigos para triunfar y dijo una frase muy importante para sus atletas: “la victoria se bebé en la copa del sacrificio”.

Afirma que en la actualidad siente a veces ganas de saltar, pero que uno debe saber reconocer el momento justo en que debe llegar la despedida, como supo hacerlo.

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