La Covid-19 ha paralizado no solo las actividades deportivas oficiales pues también ha convertido las áreas populares en desiertos urbanos, y nos regala imágenes que bien pudieran estar sacadas de una película posapocalíptica.

Recorrer estos lugares en busca de fotos confirma que la pandemia lo ha detenido todo. Sin embargo, los espacios no dejan de contarnos historias y de marcar ese devenir temporal casi estático desde hace ya medio año. Al igual que el silencio forma parte indispensable de la música; el vacío es también una historia.