¿Quién no se asombró cuando escuchó un “adiós mamacita linda” o “ahora que te vas es cuando te quiero más”? Sí, esas son frases de la autoría de Yiky Quintana, una de las figuras más emblemáticas de la narración deportiva cubana.

Con su sello y carisma se ha ganado el corazón de muchos aficionados del béisbol, especialmente de los Marlins de Miami. Su sencillez y humildad sobrepasa la gran profesionalidad que lo catalogó como uno de los mejores narradores de béisbol en habla hispana, y por supuesto de la Isla de la que emigró hace muchos años, y en donde no ha sido olvidado nunca.

Yiky es oriundo de Camajuaní, un pueblo en la provincia de Villa Clara y soñó desde pequeño con el béisbol. Quizá muchos no saben que también fue jugador y entrenador, y que alguna vez tuvo bajo su mando a dos grandes peloteros: Cheíto Rodríguez y Héctor Olivera.

“Desde mi niñez estuve destinado a los deportes y, específicamente, al béisbol. Siendo un bebé me vistieron con el uniforme del equipo Almendares y en mis primeros años los mejores regalos fueron pelotas, guantes y bates”.

¿Cuándo te empezaron a decir Yiky?

Mi propio padre me puso el apodo de Yiky por un segunda base del Almendares llamado Yiqui de Souza, un bayamés. Cuando empecé en el periodismo escrito transformé Yiqui por Yiky para que el apodo no terminara de la misma forma en que comenzaba el apellido.

Yiky fue internándose en el mundo beisbolero, donde llegó a ser entrenador y también uno de los mejores jugadores del equipo de Camajuaní.

“Del béisbol de mi natal Camajuaní, te cuento que jugué shortstop (SS). Recuerdo aquella final provincial frente al equipo Sancti Spíritus donde enfrentamos a un José Antonio Huelga, que recién había dejado el SS para transformarse en pícher. Le ganamos como home club, pero perdimos el decisivo como visitantes. Al poco tiempo, Huelga se convirtió en el mejor de Cuba (diría del mundo amateur) Coincidimos en el equipo Azucareros (campeón nacional esa temporada) donde fui uno de sus entrenadores y quedamos amigos hasta su muerta”, cuenta.           

  

La EIDE y la experiencia como profesor de béisbol: ¿qué recuerdos dejaron en usted?

Mi etapa como entrenador de béisbol en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva Escolar) fue una gran oportunidad para llevar a la práctica lo aprendido en la ESEF (Escuela Superior de Educación Física) donde fui alumno del gran profesor Juan Ealo y, sobre todo, para continuar aprendiendo de Pedro Moret y otros entrenadores (yo me gradué con 19 años). Allí tuve la suerte de entrenar al mejor lanzador juvenil de Cuba, Héctor Olivera padre (después convertido en bateador designado), al gran Cheíto Rodríguez, «Noche Oscura» Ferrer y muchos otros.   

Pero finalmente, en su paso por la EIDE, comenzó a inclinarse por el mundo de la narración deportiva y la prensa escrita.    

“En el periodismo comencé en la prensa escrita en Santa Clara. Mi primer trabajo nacional fue un reportaje sobre el gran pelotero villaclareño Alejandro Oms. Al poco tiempo, en la emisora CMHW hicieron un pequeño curso para buscar narradores deportivos y al final me escogieron. Cuatro meses después narré mi primera Serie Nacional junto a González Reyes (Héctor Alomá y Normando Hernández formaban otra pareja)”.   

Con el tiempo, las oportunidades de Yiky fueron apareciendo. Todo comenzó cuando viajó a La Habana para estudiar en el Instituto Superior de Educación Física (ISEF).        

“Al regresar a La Habana para estudiar en el ISCF comencé a narrar y comentar en la emisora COCO. Estudiaba por el día y trabajaba de noche, sin pago alguno, solo por el placer de lograr un sueño. La COCO fue la gran escuela para los narradores cubanos, pues se narraban todos los deportes. Allí coincidí con Angel Miguel (Tito) Rodríguez y Armando Fernández Lima, entre otros. Esa etapa fue de constante aprendizaje”.    

Después que la popularidad de Quintana fue creciendo, logró ganarse el principal estimulo que tiene un narrador en Cuba, llegar a la Televisión Cubana.

“Al graduarme de licenciado en deportes, conseguí una plaza fija en la COCO y me quedé en La Habana. Poco tiempo después, me ofrecieron trabajar en la televisión como narrador-comentarista y, bingo, no lo pensé mucho. Nuevo comienzo. Allí la suerte (o la mano de Dios) me llevó al programa 9550 desde la primera grabación. Lo que muy pocos saben es que entré a «batear de emergente», porque quien iba a ser el conductor, Héctor Fraga, tuvo un problema de salud. Hice de animador principal, gustó y me quedé hasta la «muerte natural» del programa”. 

 ¿Qué narradores deportivos de la televisión cubana te gustaba escuchar?

Cuba ha dado un gran número de narradores-comentaristas de alta calidad, la lista sería enorme comenzando muy atrás. Felo Ramírez, nuestro representante en el Salón de la Fama de Copertown, debe ser considerado el mejor de todos los tiempos, por su calidad y longevidad detrás del micrófono. Nadie como él en béisbol y boxeo. ¿Dentro de Cuba en mis tiempos? Bobby Salamanca, quien era un genio fuera de serie, y René Navarro, porque conocía de todos los deportes, se preparaba muy bien y ponía mucha pasión a la hora de describir.

En 1993, Yiky tomó la decisión que a la postre cambiaría su vida totalmente: “abandonó la isla”. Él se estableció en Venezuela un año y medio después de dicha decisión.

“En Venezuela tuve que empezar de cero, aunque Dios puso en mi camino al desaparecido colega Bernardo Viera Trejos. Fue «Vierita» quien me conectó en el medio radial y en unos meses comencé a narrar en el circuito de los Tigres de Aragua, además de conducir el programa Impacto Deportivo por la emisora Súper Suave. De esa etapa recuerdo la gran ayuda que me brindaron varios colegas venezolanos como Ramón Corro, Carlos Feo, «Praderita» Perdomo, Carlos Tovar Ostos, los colegas del Fondo Editorial Cárdenas Lares y otros muchos. Lo curioso es que empecé a narrar sin conocer a ningún jugador de los Tigres ni a las grandes estrellas venezolanas como Vizquel, Galarraga, etc. Solo la ayuda de Dios y de tan buenos colegas me permitió salir victorioso de esa prueba”.

¿Cómo fueron los primeros años en los Estados Unidos?

En Estados Unidos fue otro nuevo comienzo. Cargué cajas en un almacén, manejé el ómnibus de un hotel, trabajé en una renta de automóviles. Mi primer micrófono fue en la compaña Shadow donde daba el tránsito, noticias generales y algo de deportes. Fue entonces que se me ocurrió hacer un programa de TV con el dúo Los Fonomemecos (Gilberto y Miguelito) y surgió el Mikimbín de Miami. Al abrirse esa puerta todo comenzó a mejorar, llegó el noticiero de América TeVe y más tarde el trabajo en la emisora WQBA. A los Marlins llego para sustituir a mi gran amigo Angel Miguel «Tito» Rodríguez, quien falleció tiempo después.

Yiky Quintana
Felo Ramírez, José Fernández y Yiky Quintana. Foto: cortesía de Yiky Quintana.

¿Cómo fue la relación con el gran Felo Ramírez?

La relación con Felo Ramírez siempre fue magnífica. Otra gran enseñanza para mí, sobre todo por su dedicación y por su estilo exquisito a la hora de describir.

¿Si tuvieses que describir a Felo en una palabra cuál utilizarías?

Felo es sinónimo de narración, dedicación, y amor al béisbol. Él nunca consideró que realizaba un trabajo, porque disfrutó cada inning, cada jugada, cada lanzamiento. Definirlo en una palabra es imposible.

El 25 de octubre del 2003, Yiky lo considera el momento más emocionante en su larga carrera profesional. En esa jornada, los Marlins de Miami consiguieron su segunda Serie Mundial.

“En mi ya larga vida profesional he tenido que narrar grandes momentos en voleibol, atletismo y por supuesto el béisbol. Si tuviera que escoger uno sería el triunfo de los Marlins en la Serie Mundial de 2003. No intentaré describirlo con palabras”.

Los Marlins quizás no estén pasando por su mejor momento e incluso en una etapa donde el futuro del equipo se encomienda a los prospectos, las esperanzas de Yiky Quintana vuelan alto por volver a verlos en un clásico de otoño.

“Por supuesto que confío que los Marlins ganen otro anillo de Serie Mundial con Derek Jeter. Su grupo han tenido que comenzar a construir desde los cimientos. Encontraron una organización disfuncional. En un mercado pequeño hay que tener bien organizadas las canteras de Ligas Menores. En corto tiempo veremos los frutos”.

Para cerrar la conversación con este señor que sobrepasó miles obstáculos para llegar a la cúspide de la narración deportiva, le envió un mensaje para sus fanáticos dentro y fuera de la isla.

A todos mis amigos dentro y fuera de Cuba les envió un saludo y bendiciones. Valoro mucho el apoyo que me han brindado durante mi carrera. Sin Uds. no hubiera podido llegar hasta aquí. Solo dos palabras más: ¡Muchas Gracias!

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