Ariel Martínez es uno de los grandes prospectos del béisbol cubano. El yumurino es un talento de la receptoría en Cuba, y por eso los scouts japoneses le “echaron el ojo”.

Pese a su juventud, ha vivido los últimos años de gloria del béisbol matancero, bajo la égida de Víctor Mesa y Víctor Figueroa. En ese tiempo, estuvo un tiempo en su posición a la sombra de Onel Vega, y luego como titular indiscutible de la posición.

Mediante Facebook, pude conversar con Ariel, el novel pelotero que desde hace unos meses juega en Japón, en las sucursales de los Dragones de Chunichi. Desde la tierra del sol naciente, el matancero dialogó con los lectores de Play Off sobre sus aspiraciones en el béisbol.

¿Cuál es el impacto de jugar a nivel profesional en Japón, considerada como la segunda mejor Liga de Béisbol del Mundo?

Creía que en Cuba no tenía casi tiempo, pero aquí me he dado cuenta lo que es el profesionalismo: solo vives para y por el béisbol. Es una rutina de todos los días, desde las 7 am hasta las 5 pm, sin descanso: me he convertido en un profesional de este deporte. Para ser mejor hay que dedicarse las 24 horas a este deporte.

¿Cómo es el sistema de entrenamiento? ¿Cuán riguroso es?

Es todos los días, solo se descansa un lunes cada dos semanas. Empieza a las 9 am y a las 12:30 pm comienza el juego. Después, hay más entrenamiento alrededor de una hora, en cosas específicas, ya sea en la defensa, detrás del plato, practicando posiciones de tiro a las bases, atrapando fly, o en el bateo, haciendo swings extras en la jaula.

¿Cuál es tu estatus dentro de la organización de los Dragones?

Eso depende aún de la decisión de mis jefes. Lo que sé, es que estoy aquí porque tengo características diferentes a los otros receptores. Tengo un físico más grande, buen brazo y características ofensivas mejores, de acuerdo a lo que me han comentado mis entrenadores

¿Sientes que has crecido como receptor?

Sí, notablemente. He aprendido métodos nuevos para entrenar la defensa, pero sobre todo he mejorado mucho en diferentes aspectos, como el bloqueo de la bola, y me siento más rápido también al soltar la pelota para las bases. Siento el crecimiento como receptor y tengo mucha más confianza detrás del plato.

El entrenamiento diario y la rigurosidad me han llevado ha mejorar en los parámetros que dije anteriormente. Además, los juegos casi siempre son de pitcheo, juegos cerrados que ayudan también a trabajar, pensar y responder ante la presión.

En el bateo he realizado cambios en la técnica aprovechando las máquinas y el entrenamiento diario. Me ha servido para reducir el número de ponches y hacer más contacto con las bolas de rompimiento.

Ariel Martínez siempre soñó jugar en el béisbol profesional

¿Cuáles son las principales diferencias que observas entre la Serie Nacional y el béisbol japonés?

Las diferencias son grandes en cuanto a organización, calendario, logística: realmente son muy notables. Aquí empieza y se termina en un día lo que ya estaba programado para el mismo, no hay alteraciones; hay mucha disciplina en todo.

La Serie Nacional todos los años cambia en la mayoría de los aspectos y eso en vez de mejorar, lo que ha hecho es enredarla y poner el béisbol cubano cada vez peor. Esto sin hablar de la facilidad de implementos y otras cosas, que nos deja en Cuba muy por debajo.

¿Qué piensas de la última actuación del equipo Cuba en Barranquilla?

Creo que la preparación no fue buena. Para ese torneo llegaron en muy mala forma y eso se vio en los partidos. Creo que la culpa la tienen los técnicos y tienen que admitirla.

Al final quienes tienen la palabra son los peloteros, pero cuando un equipo completo está mal y solo responden los que estaban en ligas foráneas, te da a entender lo de la preparación. Aunque creo que Cuba era el mejor equipo y debía haber ganado de todas formas.

Sabía que yo no tenía ninguna posibilidad de ir, porque no estaba jugando con frecuencia aquí en Japón. Además, los receptores que iban tenían un rendimiento más destacado que el mío y mucha más experiencia.

¿Qué piensas de la MLB y de un posible salto hacia ese nivel?

Es el mejor béisbol del mundo. Si estuviera firmado allí hubiera crecido mucho más como pelotero, porque si iba a jugar todos los días. Hay muchos niveles de béisbol y todos los peloteros juegan a diario. Eso ayuda a crecer, además sería más fácil por la cultura y el idioma.

Pero me gusta estar aquí en Japón, porque eso siempre me permite regresar a mi casa, a mi gente y a mi país. Ojalá que me quieran aquí por toda mi carrera. Estoy muy contento.

¿Cuánto se extraña Cuba, el barrio, la familia?

La familia se extraña muchísimo, los vecinos, el barrio, los amigos, la cubanía, más cuando en algunos momentos no veo a ningún cubano de los que están aquí, y es todo el tiempo rodeado de japoneses. Hay mucha nostalgia, pero los sacrificios son necesarios para avanzar en la vida y más en el béisbol.

Ariel ve bien a su equipo de Matanzas para esta temporada, con ausencias notables como la suya, la de Yurisbel Gracial y de Jonder Martínez, pero cree en sus posibilidades de pasar a la segunda ronda. El joven regresa a la Isla en octubre y tomará diez días de descanso antes de incorporarse los yumurinos.