Si nos ajustamos a su velocidad endiablada, Aroldis Chapman estaba destinado a triunfar. Nadie tira tan duro como el cubano que MLB.com seleccionó como mejor relevista del Primer Equipo de la Década en Grandes Ligas -junto a Craig Kimbrel-, lo cual habla de un lanzador que ha dejado huella en su carrera en la Gran Carpa y que ganó ya un Anillo de Serie Mundial.

Pero el holguinero es más que solo una intimidante velocidad, con un brazo que marcó las 105.1 millas por horas, el récord oficial de este deporte. En la actualidad es uno de los apagafuegos más dominantes del mejor béisbol del mundo, como lo confirmó en su última temporada.

Su impronta destaca más cuando notamos que es el único cubano en el equipo que MLB escoge para confirmar lo mejor de este decenio, gracias a los votos de 73 expertos (analistas, reporteros y editores de MLB.com y MLB Network).

No es una selección menor situarte en una lista con estrellas -algunas en el cénit y otras en declive-, como Francisco Lindor, Mike Trout, Mookie Betts, Buster Posey, Miguel Cabrera, José Altuve o lanzadores como Justin Verlander, Max Scherzer o Clayton Kershaw.

La carrera de Aroldis Chapman en MLB

Aroldis ganó el puesto en el primer equipo por encima de Kenley Jansen por apenas por un voto. Desde su debut en 2010 con los Rojos de Cincinati, el cubano muestra una efectividad envidiable de 2.23 de carreras limpias, el segundo mejor entre relevistas con mímino de 500 entradas de trabajo en estos 10 años. Además, con 273 salvamentos y 883 ponches se afianza como el tercero.

Recientemente, el nativo de Holguín tuvo quizás la mejor temporada de su carrera en MLB. Ganó el premio a Mejor Relevista de la Liga Americana en 2019. Salvó 37 desafíos y terminó con promedio de 2.21 carreras limpias.

En estos momentos, es el sexto cerrador en activo con más rescates, detrás de Francisco Rodríguez (437), Craig Kimbrel (346), Fernando Rodney (327), Kenley Jansen (301) y José Valverde (288).

Desde 2011 nunca ha bajado de los 50-50: ha visto acción en cada temporada en 50 o más juegos y también entradas. Además, tiene promedios de 88,3 ponchados por campaña, de 14,84 por cada 9 innings, y de 3,56 por cada base por bola concedida.

Por si fuera poco, recordemos sus cinco Juegos de las Estrellas, y su inolvidable Anillo de Serie Mundial en 2016 con los Cachorros de Chicago de Joe Maddon, del cual fue una pieza fundamental con sus relevos que levantaron la polémica.

Acostumbrado a trabajar en Grandes Ligas apenas 1 inning por presentación y alrededor de 17 lanzamientos, Chapman actuó ante los Indios de Cleveland más de lo habitual, con ocho outs y 42 picheos.

Quizá en postemporada en donde se le achaca no ser todo lo dominante que se espera, pero ha respondido en momentos importantes, como ese relevo mencionado para la causa de los Cachorros.

Incluso, deja marcas convincentes en cada departamento en esas instancias para relevistas. Es el de mejor promedio de ponches por cada nueve innings, gracias a 13,255 y es tercero entre los que tiene mayor cantidad de juegos participados en una sola postemporada, con 13 en el mencionado 2016, cuando Maddon lo utilizó repetidamente.

Además, con sus nueve salvados en play off, está empatado en la séptima posición en el ranking histórico que encabeza Mariano Rivera.

¿Qué esperar ahora de Chapman?

Para la temporada que viene, tiene a su vista marcas importantes que podría alcanzar como los 300 salvados (suma 273), y los 900 ponches ( acumula 883), lo cual lo llevaría bastante cerca de la frontera de los 1000.

El cubano cumplirá 32 años en febrero de 2020 cuando entré en su 11 zafra en la Gran Carpa. Ha ganado mucho, en triunfos y salarios, pero tendrá otra tarea: los Yankees necesitan su brazo poderoso para romper con una larga sequía sin ganar una Serie Mundial, que se remota a más de una década.

Con la incorporación de Gerrit Cole, los Mulos del Bronx están obligados a ganar o habrán gastado dinero para nada. Tal vez nada mejor que la combinación del nuevo chico para abrir y el Misil cubano para terminar un deseado y probable juego ganador de un Clásico de Otoño.