Creo que casi todo niño cubano, adolescente y hasta muchos adultos, han jugado o juegan cuatro esquinas. Este divertimento urbano se ha mantenido pese al paso de los años y ha sido practicado por varias generaciones. Tan solo bastaba una pelota de tenis o una de frontón, cuatro piedras y ya: estabas divirtiéndote durante horas. Quién pensaría que en este siglo XXI comenzaría a potenciarse la práctica de un deporte tan similar, llamado Baseball 5.

Hoy la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol(WBSC) lo impulsa por todo el mundo, buscando revivir la llama del béisbol en el olimpismo. Cuba, como era de esperarse, es una de las naciones que comandan esta iniciativa. Dentro de la selección nacional destaca su capitán Briandy Molina , un muchacho al cual el Baseball 5 le cambió la vida de la noche a la mañana.

Esta es la historia de un simple estudiante de Cultura Física que pasó a ser capitán de la selección nacional de Cuba y uno de los mejores jugadores de este deporte en el planeta.

Quizás para muchas personas externas a la Universidad del Deporte Manuel Fajardo, allí iban los deportistas frustrados: aquellos que soñaron un día ser atletas de alto rendimiento, pero por diversas razones, terminaron viendo los toros desde la barrera.

Briandy Molina baseball five en Cuba
Foto: Hansel Leyva Briandy Molina, jugador cubano de baseball five. Foto: Hansel Leyva

Briandy era un estudiante universitario común y corriente, aunque era muy atlético y disfrutaba la práctica de todo tipo de habilidades deportivas. Era típico encontrárselo jugando voleibol, balonmano y hasta corriendo en la media maratón. Pero durante el segundo año de su carrera, un hecho cambiaría su vida.

“La cátedra de béisbol del Fajardo estaba convocando a unas pruebas de habilidades para jugar al cuatro esquinas. Me anoté allí y fui a probarme junto con 20 estudiantes más. Al terminar varios juegos, los profesores seleccionaron un róster de 8 para integrar el equipo de la Universidad”, cuenta.

Aquel equipo se disponía a disputar un torneo entre varias instituciones del nivel superior. El motivo del torneo era celebrar en Cuba un evento del naciente Baseball 5. En aquel torneo, todo le salió a pedir de boca a los muchachos del Fajardo.

“Estuvimos 15 días de preparación y allí ganamos de forma invicta. Como ganadores, recibimos el premio de una invitación a Francia donde se disputaría un evento similar. Nosotros y la Universidad de La Habana, seríamos los que iríamos a dicha competición”, explica.

Quizás nunca Briandy pensó que la vida le podía cambiar tan rápido. Para un joven que toda su vida soñó ser atleta y que nunca había salido de la isla, las sensaciones eran diversas. Aquel momento lo guarda bien en su mente.

“Fue lo más lindo, por varias cosas. Era la primera vez que iba a representar a Cuba y a la vez, a la Universidad y como capitán. Lo otro, era que iba a viajar por primera vez a un país que ni conocía y que ni soñaba con visitar. En fin, para mí ese momento era lo más grande”, relata.

“Fue una gran experiencia, aquel torneo también lo ganamos, así que era una rica sensación regresar victoriosos”, añade.

Al regresar, ya nada era igual. Briandy seguía siendo el mismo, pero ahora era miembro de una selección nacional. Su vida se transformó totalmente y de forma brusca, para alguien que pasó de las aulas al equipo Cuba.

“Ese cambio de estudiante a atleta de alto rendimiento fue un poco complicado. Tuvimos que hacer un gran sacrificio para entrenar ya que éramos estudiantes los ocho. Dábamos clases por la mañana hasta las tres de la tarde y a partir de esa hora, empezábamos a entrenar. Salíamos cansados de los entrenamientos y llegábamos a la casa muertos. Al otro día, había que levantarse temprano para fajarse con una guagua e ir a la Universidad para repetir el ciclo”, detalla.

Molina era tan solo un muchacho de 21 años entusiasta del deporte que tuvo que dejar las fiestas, las reuniones con amigos y el practicar otros deportes, para enfocarse de lleno en el Baseball 5.

“Nuestra primera forma de entrenamiento fue empírica. Nos apoyamos en los fundamentos que nosotros teníamos del juego tradicional de cuatro esquinas, la técnica del golpeo, el movimiento de las piernas, etc. Por supuesto, todo eso adaptado al Baseball 5”, explica.

Este deporte, en su corto tiempo de existencia, ha modificado un poco su reglamento buscando ser atractivo y, sobre todo, para ser una práctica inclusiva en la sociedad.  

“En estos momentos se compite de manera mixta: los equipos están conformados por ocho atletas, cuatro de cada sexo. Esto fue un poco complicado en el inicio porque salimos de una rutina clásica que era el torneo por sexos. Al llegar las mujeres al equipo hubo que cambiar algunas cosas, como la forma de hablar, el expresarse en el terreno y los entrenamientos. Creo que, físicamente, el hombre aguanta más carga de entrenamiento, así que cambiamos para que todo saliera bien. Todo fue mejorando y, poco a poco, nació la química de equipo hasta hoy”, dice.

El ímpetu de la WBSC de propagar este deporte a nivel mundial ha llevado a que el mismo se practique en varias naciones. Lo más curioso es que dentro de los colectivos de entrenadores que van por el mundo mostrando el Baseball 5, se encuentran varios cubanos, entre ellos Briandy.

“En estos momentos hay más de sesenta países que lo practican como deporte. Tuve la dicha de pertenecer a un grupo de entrenadores que dimos conferencias en diferentes naciones, en las cuales se habla siempre de la historia del deporte y allí siempre se hace hincapié en que tiene antecedentes en un juego tradicional cubano llamado cuatro esquinas”, explica.

En sus participaciones en distintos torneos internacionales, Briandy ha tenido la oportunidad de enfrentarse a diversos equipos. En dichos eventos, Cuba ha sido una aplanadora, pero siempre hay rivales de nivel que te llaman la atención y nuestro protagonista tiene el suyo.

“Hasta ahora, el más fuerte al que he enfrentado es Venezuela. Ellos también tienen una base, porque allí se practica un juego tradicional que se llama la pelotica de caucho o la pelotica goma, no recuerdo bien. Este es muy similar al cuatro esquinas. Nosotros nos enfrentamos a ellos en el Open de las Américas y fue un gran rival que hasta en ocasiones nos ganó un partido”, cuenta.

Que nuestra isla sea una selección sólida no es casualidad. De hecho, la gran destreza del cubano en el Baseball 5 ha hecho que emigrados nuestros vistan la casaca de conjuntos nacionales como Francia y Rusia.

Briandy Molina baseball five Cuba
Foto: Hansel Leyva Briandy Molina, jugador cubano de baseball five. Foto: Hansel Leyva

Luego de tanto hablar de qué ocurre a nivel internacional, la conversación se enrumbó a donde todo comenzó: Cuba y la práctica dentro del país. Me interesé por indagar sobre el nivel organizativo y cuáles son las regiones punteras en La Mayor de las Antillas.

“Hasta el momento, se han hecho dos campeonatos nacionales, uno masculino y otro mixto. Ambos fueron ganados por La Habana. Por otro lado, en las provincias donde más talento he visto es en Guantánamo y Santiago de Cuba”, afirma.

No podía finalizar la entrevista sin preguntarle a Briandy si se imaginaba en un futuro no muy lejano en unos Juegos Olímpicos. Una sonrisa se va dibujando poco a poco en su rostro y responde:

“Esa es una meta que tengo en mi vida y ojalá se cumpla. Sería lo más grande del mundo ver al Baseball 5 en unos Juegos Olímpicos. Y también llegar ahí, representar a Cuba y ganar, porque siempre salgo en los torneos a eso, a ganar”.

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