Una lesión traicionera, una recuperación extendida, unas molestias que no cesan: el baloncestista cubano Javier Justiz vive un calvario interminable, pero no piensa, por ahora, retirarse.  

Los augurios de los médicos no son buenos y señalan el posible fin de lo que prometía ser una exitosa carrera deportiva, la misma que se torció desde que el 30 de enero de 2020 se sometiera a una artroscopía ante la rotura de menisco en su rodilla izquierda.

Desde entonces, La Bestia, quien fuera uno de los baloncestistas cubanos con más cartel, ha sufrido altas y bajas, con una rehabilitación de por medio y un corto regreso a los tabloncillos. Ahora, no está en condiciones de volver a jugar. Y no sabe cuándo pudiera hacerlo.

“Esta temporada no voy a volver a jugar, los médicos me dicen que es imposible volver pero no quiero ponerme un punto final, voy a seguir intentándolo, espero que inventen algo que me puedan poner. Tengo la ilusión y el sueño, pero la rodilla no está respondiendo como debe”, declaró Justiz.

El jugador compareció este jueves ante los medios para explicar cuál su situación en la lesión de rodilla, junto al director deportivo de Casademont Zaragoza, Pep Cargol, y el gerente Javier Gastón.

El cubano confesó que ha pasado por momentos difíciles durante este tiempo: “Ha sido bastante duro. Busqué un psicólogo deportivo porque solo no veía opción, me ayudó mucho y sigo trabajando con él. Ha sido fuerte porque en ocasiones llegaba llorando al vestuario, pero al final salí y sigo trabajando y aprovechando el tiempo”.

El futuro, por ahora, es tormentoso, pues los especialistas no avizoran una recuperación efectiva ante los problemas que lo acucian, como para volver a desempeñarse en el baloncesto.

“Aprovecharé lo que queda de temporada, en que sigo vinculado al club y los medios que tengo para el día a día, que en Cuba no tendría, para ver cómo sigue la rodilla y si me pone el punto final”, expresó Justiz.

“Ha jugado durante los dos últimos años y medio o tres con dolor permanente y el esfuerzo que ha hecho es muy grande. Desde septiembre hasta hoy sigue trabajando en ponerse a tono, pero los informes médicos dicen que no puede jugar al baloncesto, está de baja sin un espacio en el que pueda volver”, declaró Cargol, director deportivo.

La voluntad del cubano es no rendirse y seguir intentando, pero es el cuerpo -la rodilla, en especial-, la que debe responder para que pueda competir en el baloncesto de alto nivel.

No sería el primer deportista que regresara de una lesión pese a que los médicos dictaminaron que iba a ser imposible. No obstante, por si el adiós definitivo se produjera, el antillano de 29 años tiene un plan para continuar adelante.

“Me he acomodado a la ciudad y, si llega el punto final, me gustaría seguir vinculad al club. Tengo planteado quedarme a vivir en Zaragoza. Me matriculé en el curso de entrenadores para ver si puedo serlo algún día y estoy realizando prácticas con la Fundación, con el EBA, y espero escalar de nivel. Me siento cómodo con los chicos y ellos se sienten animados, eso también me ayuda”, explica.

Justiz está en el viacrusis de su carrera deportiva y su vida.

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