El enfrentamiento del Ibiza y el Real Sporting B, en el fútbol español, fue más allá del aspecto puramente deportivo y se vio vinculado con la xenofobia y el racismo, algo que tocó al mundo del deporte cubano y que lleva a preguntarse, ¿y si hubiera ocurrido en Cuba?

La víctima en esta ocasión fue el portero cubano Christian Joel, del Sporting B, quien denunció en Twitter el gesto de unos recogepelotas del Ibiza, de segunda división B, que lo llamaron emigrante.

“Tras el partido en Ibiza los recogepelotas me mandaron un video llamándome «inmigrante» con la sudadera que me cogieron. Estas situaciones no se pueden consentir de ninguna manera
Vivimos en una sociedad en la que el racismo no tiene cabida en ningún aspecto de la vida”, dijo el guardameta en su cuenta personal.

Lo ocurrido ha dado muchas vueltas en las redes, como la enésima muestra de racismo y xenofobia que afecta al fútbol, algo que parece ya más que un mal pasajero.

El Ibiza ha respondido rápidamente a lo ocurrido, y anunció en un comunicado oficial que expulsará a los chicos de la Academia de “forma fulminante”.

“El Ibiza desaprueba rotundamente el comportamiento de los recogepelotas que han enviado un vídeo en el que dedican mensajes racistas e irrespetuosos al portero Christian Joel y al club en el que milita, el Real Sporting de Gijón B”, escribió el club en su sitio web.

Además, explican, “ya nos hemos puesto en contacto con Christian y el Sporting para disculparnos ante estos lamentables hechos”.

Las palabras de Christian Joel han tenido gran repercusión, con muchas muestras de apoyo por parte de usuarios de Twitter. Entre estos, hubo respuestas de peñas cercanas al propio Ibiza, como el caso deCorsarios UD Ibiza.

“ENHORABUENA por la decisión, una vez más el club está a la altura”, dice el tweet.

Pero lo cierto es que el racismo y la discriminación han llegado para ensuciar al fútbol y otros deportes, y cada vez se viven más muestras, desde lo sufrido por deportistas más conocidos, como el vivido por Christian Joel, un joven talento.

En días recientes, el delantero del Athletic Bilbao, Iñaki Williams, vivió gritos racistas en campo del Espanyol. No olvidemos tampoco que el lateral brasileño Dani Alves, en su momento, también denunció esta situación que se vive en los campos españoles.

¿Y si hubiera ocurrido en Cuba?

¿Qué ocurre en los estadios cubanos con el racismo, la violencia y la discriminación? Los insultos, muy parecidos al que sufrió Christian Joel, son frecuentes en las gradas de nuestras instalaciones, pues en nombre del espectáculo, se cometen todo tipo de agresiones verbales.

“Por eso es que se ha permitido, durante décadas, que en el estadio Latinoamericano se coree para ofender a los equipos orientales el célebre ¡palestinos, palestinos, palestinos!, que es un horror xenófobo de los capitalinos, quienes han aprendido durante años y años que «la Habana no aguanta más». Ocurre esto, precisamente, en un estadio donde este canto no está dirigido casi nunca a los peloteros, sino a los aficionados que llenan las gradas del lado derecho, casi todos ellos emigrantes orientales que viven en la Habana o sus descendientes.

“Por otro lado, al equipo Industriales le pagan con la misma moneda en Oriente. Desde que el León se convirtió en la imagen de presentación de esta selección de béisbol, y por la gracia afeminada de una mascota que representaba a un león hace unos años, el estadio Guillermón Moncada en Santiago de Cuba empezó a cantar ¡ruge leona, ruge leona!, para ofender a los peloteros de La Habana”, escribió el profesor Julio Antonio Fernández Estrada.

Mientras las organizaciones internacionales del fútbol realizan sus campañas públicas contra el racismo y por la limpieza del juego, ¿qué medidas toman las autoridades deportivas de la Isla al respecto? Hay ejemplos de sobra, como la campaña de la UEFA ‘No al Racismo’ y la evolución a #EqualGame, que pudieran servir de ejemplo.

Ya el fútbol cubano sumó su voz a la lucha contra la violencia, con un gesto notable de los dos protagonistas de la final del torneo Apertura de la Liga Cubana de Fútbol, que se retrataron con un cartel de la campaña Junt@s por la no violencia.

“Esa es la muestra de un trabajo sostenido, que te lleva a ser parte de la mayor fiesta de este deporte en Cuba, la discusión del título nacional”, dijo a la COCO Yonnier Angulo Rodríguez, coordinador de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (Riam).

Además, “talleres con atletas de diversas edades, presencia de los materiales comunicativos en torneos futbolísticos de las diferentes categorías —escolar, juvenil, primera división-, charlas y espacios de sensibilización con integrantes de equipos nacionales en el estadio Pedro Marrero”, fueron otras de las acciones que se llevaron a cabo en 2019, una muestra de que hay organizaciones y personas que trabajan para erradicar la violencia alrededor del deporte.

Otro ejemplo de la lucha contra males como el acoso y la violencia de género en Cuba, fue la acción de la campaña Evoluciona contra la violencia hacia las mujeres y niñas en Cuba, que llegó al estadio Latinoamericano con artistas y activistas como Camila Arteche  “efectuando una nueva acción de promoción de mensajes en contra de todo tipo de violencia”, anunciaba IPS.

“Es menester que, en los estadios de Cuba, en los de béisbol, preferiblemente, no se escuchen más cantos hasta ahora considerados graciosos, como los que se usan para «meterse» con un pelotero negro, como la ofensa integral de ¡chiva prieta!, que discrimina por el color de la piel y trata de herir con el solo uso del género femenino.

«Es nuestra responsabilidad que la pelota mejore de calidad, que los peloteros no tengan que irse de Cuba para ser felices y plenos, y que en nuestros estadios los derechos humanos se respeten, si queremos avanzar por el siglo XXI como una sociedad civilizada”, afirmaba Fernández Estrada.

Quizá es hora de campañas de gran escala en nuestros estadios, impulsadas también por las autoridades del deporte en la Isla, que deberían ser más activos y sumarse a las acciones de la Riam o el CENESEX.

Que los mensajes contra el racismo, el acoso, la violencia de género y todo tipo de discriminación sean carteles permanentes en nuestras instalaciones deportivas, en la pizarra del Latinoamericano, y hasta en el menor partido de cualquier torneo de la Isla.

Que las transmisiones del deporte ayuden a una lucha que debe ser de todos, y que nuestros deportistas, como hicieron los futbolistas de Ciego de Ávila y Pinar del Río, lleven el mensaje a los encuentros, para que casos similares al de Christian Joel en España -que también se viven en Cuba-, salgan para siempre de nuestros estadios.

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