Tal y como se esperaba, los Domadores salieron airosos por barrida en el tan esperado regreso de Cuba al boxeo profesional bajo el amparo de las autoridades deportivas de la isla. La poca monta de los rivales hacía muy difícil presagiar una derrota para los púgiles antillanos y, sobre el cuadrilátero, el rendimiento fue mucho mejor del esperado.

Más allá de las victorias, la tónica de la noche fue la contundencia con que fueron logradas, pues en cinco de seis ocasiones los púgiles antillanos pusieron fuera de combate a sus respectivos rivales. Se trata de una excelente noticia, pues la pegada es sin dudas uno de los ingredientes más necesarios si se aspira a triunfar en el pugilismo rentado.

Osvel y Yoenlis inauguraron la exhibición de poder

La tan comentada ausencia de Andy Cruz claramente restó importancia a dicha pelea, por lo que fue movida de la cartelera principal hacia los combates preliminares. Osvel Caballero fue el sustituto del monarca olímpico de Tokio 2020 y mostró excelentes credenciales ante Joshman Reyes, para llevarse la victoria por nocaut técnico en el quinto asalto.

Se trató de un combate donde el habanero dominó en todo momento e hizo gala de un excelente golpeo al cuerpo, algo muy necesario para dominar en este boxeo. Fue precisamente con un gancho al estómago que envió a su rival a la lona por primera vez. Luego de eso, nadie dudaba que el combate terminaría antes del campanazo final.

Yoenlis Hernández también vio acción en la cartelera previa ante Carlos Raygosa y, en esta ocasión, la clave fue el dominio de la larga distancia. El cubano le sacó bastante provecho a su estatura y mayor alcance para dejar a su rival fuera de distancia todo el tiempo.

La victoria llegó en el tercer round, cuando Yoenlis remató a un Raygosa totalmente mareado por el castigo que venía recibiendo. La combinación definitiva no contó con golpes demasiado contundentes. Sin embargo, fue suficiente para declarar la victoria del matancero.

La cartelera estelar guardó las mayores emociones y reflexiones

La dinámica victoriosa de los púgiles cubanos continúo en la cartelera principal. Dentro de ella fue Lázaro Álvarez el primer encargado de subir al cuadrilátero, en donde se llevó una victoria por decisión unánime ante Francisco Mercado.

Más allá del hecho que haya sido el único antillano sin noquear a su rival, el análisis de la actuación del “Príncipe” es mucho más profundo. En raras ocasiones sus combinaciones superaban el par de golpes y casi siempre eran a base del jab y el recto de derecha, aprovechando su mayor velocidad.

Otro elemento que a consideración de este autor resulta preocupante fue verlo bajar la guardia más de lo recomendable, algo que ya le ha costado caro en el pasado. Se trata de elementos que, de no ser pulidos, pueden atentar contra resultados positivos cuando el pinareño enfrente a rivales de mayor nivel.

Quien sí mostró excelentes armas fue Roniel Iglesias, al deshacerse de Brandon Pérez en el segundo asalto con un gancho al hígado del cual el mexicano no pudo reponerse. El doble campeón olímpico dejó claro que sí tiene armas que dentro del boxeo profesional resultan muy valiosas, pues su defensa también fue muy destacada, ante un rival que siempre se mostró activo.

Con el arribo al ring de Arlen López se vivió el momento más espectacular de la velada. El guantanamero liquidó a Fernando Galván en el asalto inicial con un volado de izquierda que lo dejó inconsciente por algunos minutos.

El poder cuenta en este boxeo y Arlen lo tiene desde su época amateur. Su capacidad de pelear a ambas guardias también lo hace un hombre muy versátil, que a decir de muchos entendidos es el integrante de los Domadores que a día de hoy tiene más potencialidades para triunfar en el profesionalismo.

El último de los cubanos en pelear fue Julio César La Cruz, quien mostró una agresividad poco habitual en él, tirando un volumen de golpes superior al que normalmente emplea. Esto unido a su gran destreza y exquisita defensa le bastaron para superar al colombiano Deivis Cásseres por la vía del nocaut en el segundo asalto.

La novedad de “La Sombra” en esta ocasión además de su agresividad fue su guardia, la cual estuvo mucho más alta de lo habitual. Claramente el camagüeyano sabe que tiene que ser un poco más ofensivo para triunfar como profesional y parece que tiene lo necesario para lograrlo.

Quizás los cinco nocauts sea lo que más sorprenda a los aficionados, pero es bueno recalcar que en pugilismo profesional los guantes tienen mucho menos relleno y la frecuencia de poner fuera de combate a los rivales es mayor.

Dicho esto, los Domadores tendrán que hacer más énfasis en potenciar la pegada de ahora en adelante, ya que la velada de ayer demostró que en el boxeo rentado el poder es sumamente útil.

Sin dudas, la facilidad con la que los cubanos se impusieron da a entender que están listos para retos mayores, al igual que se debe comenzar a dar oportunidades de este tipo a las segundas y terceras figuras de la escuadra nacional, pero esos son otros temas. De momento toca felicitar a los Domadores, quienes sobre cumplieron con las expectativas y demostraron que su nivel boxístico está a la altura de las exigencias del profesionalismo.

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