El sueño del alpinista Yandy Núñez de convertirse en el primer cubano en conquistar la cima más alta del mundo, el Monte Everest, se vio interrumpido por la COVID-19 que le obliga a posponer su ingente esfuerzo cuando estaba a más de 6 metros de altitud,

Por días, hemos seguido las peripecias de este alpinista voluntarioso, quien entró en la historia al vencer el Monte Elbrus, la cima más alta de Europa, colindante con Rusia y próxima a la frontera con Georgia y también derrotó al reputado Aconcagua, la montaña más alta de América en diciembre de 2019.

Pero desde hace semanas, se había entregado en cuerpo y alma al intento de llegar a los más alto, algo que se vio frustrado por el coronavirus, aunque Yany batalló con todas sus energías antes de decidir, por su salud y el amor a su familia, desistir ante las señales que le manda su cuerpo.

“Para los que me quieren y me aman; para los que se preocupan por mí, aquí les va la verdadera razón de la cancelación de mi gran sueño de mi expedición al Everest”, escribió en Facebook el joven antillano, quien indica que fue llevado al Hospital de Kathmandu, mediante un rescate desde el Campamento 2 del Everest a 6480 metros de altitud el viernes 21 de mayo.

“Antes del 20 mayo, en el Campamento Base me estaba sintiendo mal y me sentía diferente en mi cuerpo y veía que mi manera habitual de comportamiento no era la misma. Sentía que decaía. Aun así, sabía que en pocos días me tocaba el ascenso final para llegar a la cima del Everest y dentro de mi algo siempre me decía: ‘Yandy, pa arriba. No te puedes caer ahora’. Seguí luchando en esos días y seguí mis sueños sin conocer que lo que estaba procesando mi cuerpo era una incubación de la COVID-19. Era sobre el 16 de mayo y mi organismo no me estaba respondiendo igual que en todas mis montañas”, explica el alpinista.

“En mi mente jamás tenía la renuncia como una posible opción. Yo soy duro y bien duro y fuerte cuando se trata de perseguir un sueño, una dedicación. Con COVID y con neumonía en el pulmón derecho logré escalar desde el Campamento 1 del Everest hasta el Campamento 2. Ahí sabía que iba a descansar al menos durante 2 noches y que me podía recomponer descansando y a la vez me daría el tiempo de tomar la decisión si avanzaría hacia los demás Campos de altura. Esas noches se convirtieron en 3 noches por mal tiempo y vientos huracanados que nos obligaron a permanecer en el C2 durante varios y a mí me dio la oportunidad de descansar y conocer que no podía avanzar más, sino mi vida hubiera estado en un peligro real por encima del Campamento 2”, añade.

Ante la realidad que le mostraba que era imposible seguir, “afortunadamente, se pudo realizar un rescate en helicóptero desde el Campamento 2 hasta el hospital de Kathmandu para evaluarme la situación”, en donde le dieron la confirmación del positivo y la Neumonía en el Pulmón Derecho.

“Aun así, con esa patología, jamás flaqueé en mis deseos y sueños de conquistar el Everest y llegué hasta el Campamento 2. Pero jamás uno puede confundir un sueño con salud, vida y familia. A esa hora me vino a la mente mi niño, mi mujer y familia. Gracias a mi mujer que coordinó todos los posibles rescates y mejores vías para yo llegar al hospital y recuperarme”, afirma.

“Mi cumbre está en casa con ustedes y mi cumbre del Everest estará allí nuevamente esperándome algún día”, concluye el alpinista cubano.

Antes de soñar con escalar algunas de las cumbres más altas del mundo, el alpinista cubano Yandy Núñez manejaba un auto clásico convertible en las inmediaciones del Parque Central, en La Habana. Pero su vida vivió una transformación radical cuando en septiembre de 2015 emigró hacia Islandia, donde comenzó a ejercer los oficios más variados para buscarse la vida.

Allí, en medio de uno de los climas más fríos del plantea, el cubano que nunca había practicado deportes de manera profesional, de golpe se convirtió en un experimentado escalador. El exchofer y guía de turistas en su país natal emprendió, hace muy pocos meses, una de esas aventuras sorprendentes, de las que no se sabe cómo terminan.

Al poner un pie en lo más alto del Elbrus, pasó a los libros como el primer cubano que sube al techo de Europa. Enfundado con un traje para combatir el frío, el viento y protegerse el cuerpo de las superficies agrestes, plantó su bandera en el pico, nada más tocar la cumbre.

“Fue una experiencia increíble para mí. Siempre tuve en mi cabeza la idea de subir a esta cima y colocar la bandera cubana enseguida que llegara. Fue un ascenso difícil, lleno de complejidades para el que tuve que prepararme de forma muy rigurosa. Pero lo logré, alcancé ese sueño, que solo es el primero de muchos”, dijo a esta revista.

Después, llegó el momento del Aconcagua, la montaña más alta de América en diciembre de 2019. Aunque el Everest tendrá que aguardar por la COVID-19, Yandy volverá más fuerte por su meta, como siempre lo ha hecho.

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