La Serie Mundial de Boxeo (WSB) ya tiene campeón en su octava temporada. Los Domadores de Cuba tomaron desquite ante los Astana Arlans de Kazajistán, quienes los habían derrotado en las finales de la quinta y séptima temporadas, efectuadas en los años 2015 y 2017, respectivamente.

El C1 dio el paso al frente

Los muchachos del C1 eran los que más difícil tenían la tarea, sin embargo cumplieron. En los 49 kgs se esperaba una buena pelea entre Damián Arce y Temirtass Jussupov, pero el kazajo apeló a su mayor experiencia y ganó de forma convincente, para dar la primera victoria a los suyos.

Cuba necesitaba que una de sus figuras bisoñas diera la clarinada. En la división de los 56 kgs, Osvel Caballero mostró el mejor boxeo en una pelea deslucida y aburrida frente a Ilyas Suleimenov, quien propuso un combate marcado por los forcejeos y las constantes intervenciones de la referee Veronika Szucs. El cubano aceptó el reto y salió por la puerta ancha.

En los 64 kgs, Andy Cruz mostró todo el arsenal propio de un campeón mundial para pasear la distancia ante Dilmurat Mizhitov. Los kazajos tenían que responder y lo hicieron en los 75 kgs, cuando Abilkhan Amankul tiró de experiencia para derrotar a Osleys Iglesias, el remplazo de Arlen López.

Iglesias no pudo hacerse justicia a pesar de que mostró buena técnica sobre el encerado, lo cual hace presagiar grandes actuaciones del joven matancero, sí Arlen no recupera el nivel que lo llevó a la cima mundial y olímpica.

El cierre de este primer cartel fue matizado por la aplastante victoria del crucero (91kgs) Erislandy Savón, que se mostró invencible ante un Nurbol Altayev que tiene mucho por aprender para obtener buenos resultados en los torneos de máximo nivel. Cuba salía delante en la cartelera que a priori parecía más complicada.

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Un C2 que cumplió

Con la faena del C1, los domadores necesitaban otras tres victorias para asegurar la corona. Era necesario el aporte de los hombres de mayor jerarquía dentro de nuestra escuadra y otra vez cumplieron.

El 52 kgs Jorge Griñán tomó una vez más el lugar de Yosbani Veitía, y otra vez quedó esperando su primera victoria en la WSB. Su buena demostración no fue suficiente para derrotar al kazajo Saken Bibossinov, quien aprovechó su mayor alcance para manejar el combate desde la larga distancia. El resultado: victoria para los Arlans y marcador global nuevamente igualado a tres victorias por bando.

Los Domadores mostraron la superioridad de sus figuras más curtidas. Lázaro Alvarez tomó desquite en los 60 kgs sobre Sakir Zafiullin, su verdugo en la final del año pasado en una decisión sumamente controvertida. Esta vez, el príncipe pinareño doblegó a un rival que se mostró inferior en calidad boxística y condición física.

En los 69 kgs, por Cuba subió al ring el campeón olímpico Roniel Iglesias, contra Aslanbek Shymbergenov, quien lo había doblegado en las dos ocasiones previas en que se habían enfrentado. Roniel fue mejor en otra pelea deslucida y marcada por los constantes agarres del kazajo, quien cerró el combate en los asaltos finales. El cubano tuvo su revancha.

El éxito definitivo llegó gracias al mejor púgil cubano de los últimos años: Julio Cesar La Cruz. El agramontino volvió a ganar y a convencer, incluso a los que no gustan de su estilo. El joven Bek Nurmaganbet se vio incapaz de encontrarlo sobre el cuadrilátero.

Como colofón, con el título ya asegurado, el súper completo (91 kgs) José Angel Larduet logró una de las victorias más importantes de su carrera, al disponer del subcampeón mundial Kamshybek Kunkabayev, quien exhibió un nivel muy distante del que lo llevó a la medalla de plata en la cita mundial de Hamburgo 2017.

¿Es realmente sorpresiva la victoria de los Domadores?

Quizás muchos vean este resultado como una sorpresa, sin embargo no lo creo así. En contadas ocasiones afirmé que los Domadores eran favoritos para los carteles finales. Los elementos para emitir un pronóstico semejante eran varios y estaban ante nuestros ojos.

Ante la ausencia de boxeadores establecidos como Yoanhis Argilagos, Yosbani Veitía, Robeisy Ramirez y Arlen López, la tropa de Rolando Acebal tenía que acudir a figuras emergentes con muy poca experiencia en la arena internacional como Damián Arce, Jorge Griñán, Osvel Caballero y Osleys Iglesias, quienes constituían una incógnita a la hora de emitir un pronóstico favorable.

Sin embargo, los Astana Arlans no exhibían un panorama mejor. La ausencia en sus filas de monarcas y medallistas mundiales y olímpicos de la talla de Kairat Yeraliyev, Daniyar Yeleusinov o Vasilly Levit provocó que solo pudieran contar para esta edición con el súper pesado Kunkabayev, único de sus pugilistas que contaba con una medalla al más alto nivel.

Ellos debieron acudir también a figuras de menos jerarquía y experiencia en competencias de este tipo, mientras que los Domadores sí mantenían en sus filas a Andy Cruz, Lázaro Alvarez, Roniel Iglesias, o Julio Cesar la Cruz, todos con títulos mundiales u olímpicos.

El otro elemento a tener en cuenta era la sede. La disputa en un escenario neutral abría las puertas a decisiones más imparciales, algo favorable y distinto a las dos finales anteriores entre cubanos y kazajos, porque estos últimos organizaron ambos carteles.

Los Domadores de Cuba lograron su tercera corona y empataron con los Arlans como los máximos ganadores en la WSB, un torneo que cada vez más parece estar en peligro de extinción. Ahora, queda celebrar el título del boxeo cubano y reconocer el excelente trabajo de los pupilos de Rolando Acebal, quines supieron crecerse ante las vicisitudes.