Ernesto Revé, descolló en el atletismo desde niño y fue el salto triple la prueba que lo llevó a convertirse en un atleta de élite. En ella el guantanamero revolucionó su entorno con brincos de mucha valía: con 15 años ya superaba los quince metros, y a los 19 años llegó hasta los 17.40 para igualar el récord nacional juvenil que desde 1971 ostenta Pedro Pérez Dueñas.

Pero a Revé la vida le jugó una mala pasada. Comenzó a lesionarse y las molestias limitaron el progreso de su rendimiento. Aún así, ganó medallas mundiales como juvenil, estuvo con Cuba en diversos mítines y eventos internacionales y ganó, en 2014, un subtítulo en el Campeonato Mundial bajo techo de Sopot, lo que constituyó su resultado más rimbombante como adulto.

Ernesto Revé se perdió varias citas importantes, como el Campeonato Mundial de Moscú 2013. En los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 —su única incursión— se estiró hasta 16.58 metros para quedar fuera de la final en un año plagado de lesiones. Entonces tomó la decisión de retirarse…con solo 24 años.

“Estuve nueve años en la preselección nacional, pero las lesiones me jugaron una mala pasada. Mi mejor resultado fue el subtítulo mundial indoor de 2014. El triple es una especialidad complicada y de mucho nivel en Cuba y yo estuve bastante agobiado por las lesiones, esto también frenó mi crecimiento y cuando concluyen los Juegos Olímpicos de Rio 2016 se reúnen conmigo y me explican que para el nuevo ciclo olímpico yo no era una de las figuras puntales, que había otras figuras que eran la prioridad.

“Fue duro —recuerda Revé mientras disfruta del accionar de algunos de sus excompañeros durante una de las Pruebas de Confrontación que ha acogido el Estadio Pedro Marrero— porque yo podría haber seguido luchando.  Yo realmente tenía nivel para seguir compitiendo, pero los muchachos que venía empujaban muy fuerte y el sistema que tenemos aquí, que puede no ser perfecto, pero es el nuestro, hizo su papel y cuando analicé mis opciones tomé la decisión de terminar como atleta de alto rendimiento y buscar otras vías para seguir en el deporte, ya fuera como entrenador o algo así.”

Ernesto Revé en el campeonato bajo techo de 2014. FOTO: IAAF.

Tras el retiro, ¿qué ha sido de tu vida?

“Estoy residiendo en Chile donde he empezado un proyecto familiar. Estoy trabajando en colegios en proyectos vinculados con el atletismo, particularmente con especialidades del área de saltos horizontales, salto de longitud y triple. Es una manera de apoyar el desarrollo del deporte en aquel país y de cierta manera dejar la huella de Cuba”.

¿Cómo valoras esta generación y en general, como ves el futuro del triple salto acá?

“Ciertamente hay una gran generación ahora. No solo en el equipo nacional, hay muchos niños saltando bien. Una prueba incuestionable de la calidad que tenemos es la evolución del récord mundial juvenil, que cuando Lázaro Martínez saltó esos 17.24 m fue un escándalo a nivel mundial y mira ahora, apenas dos años después aparece Jordan Díaz y salta 17. 30 y 17.32 metros. La materia prima es enorme, las pruebas de salto tienen mucha perspectiva. ¿Hasta dónde pueden llegar?  hasta dónde ellos se lo propongan…

“Tampoco hay que escandalizarse, Cuba siempre ha tenido talento joven. Para yo llegar al equipo nacional tuve que saltar 16.80m,  ….imagínate eso”.

Y globalmente, ¿qué opinión te merece el estado actual de esta prueba?

“No hay un nivel extremadamente alto en cuanto a cantidad de saltadores con marcas supersónica, pero hay tres o cuatro atletas por encima del resto, y ese grupo lo encabeza Taylor (Christian) que es un fuera de serie. Pero la meta no ha variado, hay que saltar más de 17.50 metros para aspirar a llegar al podio de los grandes eventos”.

Las lesiones te persiguieron. Fueron, de hecho, un factor importante en la decisión de retirarte con solo 24 años. ¿Qué opinión tienes de la medicina deportiva cubana?

“Cuando tienes la oportunidad de mirar fuera de Cuba te das cuentas de que a nosotros no falta mucho camino por recorrer, pese a que somos buenos en este campo. No es una cuestión de talento, es, probablemente, una cuestión de recursos lo que nos golpea.

“De cualquier forma, nosotros los cubanos somos guerreros, y de una forma u otra, con la medicina y nuestra garra, salimos adelante”.

¿Que siente Revé ahora que tiene que ver los toros desde la barrera?

“Yo soy joven y tuve que retirarme, pero me habría gustado muchísimo seguir. Llegué a Cuba y una de las primeras cosas que hice fue ir al Estadio, y sentir el olor de la hierba por la que tantas veces corrí te revuelve los sentimientos. Hay nostalgia, sobre todo porque sabes que podrías haber seguido, que quizás, aun estuvieras ahí.

“Estoy contento con la decisión que tomé y feliz con la vida que tengo, pero es inevitable no extrañar las emociones de una competencia, el calor de un estadio lleno y el sentimiento de orgullo que siempre sentí cuando representé a mi país”.

Las lesiones fueron su principal rival deportivo. FOTO: Getty Images.

Recuerdos de tu carrera deportiva

“Tengo la espinita de que tal vez no hice todo lo que se esperaba de mí. Que no logré todo lo que yo mismo esperaba lograr. Sin embargo, cuando miro mi currículum me siento satisfecho, tengo medallas y victorias en muchos eventos importantes y eso me llena de alegría. Dejé mi huella y todos los años de sacrificio valieron de algo. Ahora, el recuerdo más grande que guardo es saber que pude representar a mi país dignamente. Mi mayor satisfacción es haber podido ser un atleta de élite y le estaré eternamente agradecido a mi país, a Cuba, por haberme dado la oportunidad de serlo”.

¿Le reprochas algo al movimiento deportivo cubano?

“No, no, no… yo estoy muy agradecido de mi experiencia deportiva en Cuba. Es un orgullo para mi haber sido atleta y haber representado a mi país. Donde quiera que yo esté, en cualquier lugar que me pare, llevaré con orgullo el haber sido parte de la Escuela Cubana de salto triple”.

El sistema de formación deportiva cubano no es perfecto….

“Creo que la perfección no existe del todo. Aquí podemos tener una estructura mejor organizada pero no somos los peores como muchas veces se quiere mostrar.

Nuestro sistema no es perfecto, pero funciona y produce resultados de nivel internacional. En cualquier otro lugar del mundo es muchísimo más complicado ser un atleta de alto rendimiento; que nadie lo dude”.