Determinar quién es el mejor bateador cubano en MLB de los últimos años podría levantar polémica entre los cubanos seguidores del béisbol, porque cualquier comparación es espinosa, pero no por ello menos interesante. Dentro de esta buena generación, el nombre de José Dariel Abreu es protagonista destacado a tener en cuenta, junto a otros como Yulieski Gurriel, Yasiel Puig o Yoenis Céspedes.

Desde su debut cuando ganó la condición de Novato del Año de la Liga Americana en 2014, hasta su reciente temporada de ensueño, Abreu ha demostrado ser, quizá, el toletero más consistente, centrado y productivo de los cubanos en la Gran Carpa.

«Si no me firman, me firmo yo mismo», dijo recientemente, manifestando su intención de permanecer en el único equipo en que ha militado desde esa fecha: Chicago White Sox. Aceptó en primera instancia la oferta calificada de 17.8 millones de dólares que pusieron sobre su mesa, pero después negoció una extensión de contrato por tres años y 50 millones.

Con su futuro garantizado durante un tiempo prolongado, Pito, de 32 años, se reafirma como la piedra angular de un proyecto que pudiera dar pelea antes de que su contrato finalice, si se acoplan correctamente varias figuras jóvenes, y se concretan algunas adiciones interesantes.

¿Es Abreu el mejor bateador cubano en MLB de la actualidad?

En la temporada recién finalizada sus números fueron de otra galaxia. Además de 180 hits, 38 dobles, un triple y 33 jonrones, lideró la Liga Americana con 123 carreras impulsadas, con lo cual es el segundo cubano en hacerlo, imitando a José Canseco. Solo con semejante rendimiento bastaría para lanzar su candidatura, pero sus campañas anteriores parecen reafirmarlo aún más como el mejor batedor cubano en MLB desde 2014.

Comparemos sus números en algunos departamentos con los de otras estrellas cubanas contemporáneas en la Gran Carpa, con carreras que se asemejan en cuanto a cantidad de juegos acumulados y años de experiencia, en este caso sin detallar las métricas avanzadas del béisbol moderno.

Con estas condicionantes, y teniendo en cuenta que el aumento de la presencia de peloteros cubanos en MLB es más reciente, redujimos los sujetos de comparación con Abreu solo a Yasiel Puig, Yoenis Céspedes y Yasmani Grandal.

A Gurriel y Jorge Soler, pese a sus recientes y destacadas actuaciones, los dejamos fuera por su menor participación. Lo mismo hicimos con Alexei Ramírez, Kendrys Morales y Yonder Alonso, pues superan ya los mil desafíos en el mejor béisbol del mundo, más que los 901 acumulados por Pito.

De los cuatro escogidos, Abreu es el de menos tiempo de experiencia (6 años), pero los supera a todos en desafíos, debido a un espectacular promedio de 150 juegos por temporada, una muestra de su estabilidad y rendimiento, además de la fortuna de haberse mantenido sano.

En este contexto, es también el de más veces al bate, así como el de mejor promedio de bateo, con un buen 293 de por vida. Pero además de su average, supera a sus tres “competidores” cubanos en vuelacercas, con 179, lo que hace pensar que la barrera de los 200 podría caer en 2020, pues en cada una de sus temporadas ha despachado más de los 21 estacazos que necesita para ello.

Como parte de esa hoja de servicios impresionante, Pito tiene 1038 hits, incluidos 218 dobles. Su línea ofensiva es excelente: 293/349/513. Por si sonara a poco, acumula 611 impulsadas, lo cual ratifica su productividad.

Pito Abreu es consistente

Para redondear el debate, José Dariel ostenta el logro de participar en tres ocasiones en el All-Star Game; tiene también dos bates de plata, y en cinco de sus primeras seis temporadas logró, como mínimo, 25 jonrones y 100 impulsadas, algo solo al alcance de estrellas como Ted Williams y Joe DiMaggio.

Como punto en contra, quizá se encuentra la circunstancia de competir por un equipo que no ha sido contendor para llegar a la postemporada, como sí ha ocurrido con el trío en cuestión, o el mismo Yuli Gurriel.

A simple vista, Abreu es uno de los toleteros más consistentes desde 2014, no solo entre sus compatriotas, sino en toda la Gran Carpa. Además, por su carácter, experiencia y apego a la única camiseta que ha vestido allí, es una pieza imprescindible en el proceso de reconstrucción de Chicago.

Más allá de las comparaciones -en las que sale bien parado-, su fiabilidad como bateador no queda en duda para nadie. Esperemos que un día, también, pueda demostrar esa calidad indiscutible en una postemporada con White Sox.