Dos historias se cruzan, dos historias del diamante, nacidas como de un cuento, pues son fruto del tesón y del empeño, de una voluntad constante al ponerle ganas a todo: Hassan Pena y Raúl Valdés, dos cubanos casi con una década de diferencia – Hassan con 34 y Raúl rumbo a los 42-, quienes triunfan en el béisbol lejos de su país.

Son dos peloteros que escogieron seguir su camino en otras ligas, que se han impuesto sobre circunstancias personales diferentes -uno de ellos con problemas por consumo de drogas-, y que pudieran ser, cosas del destino, rivales de Cuba en la venidera Serie del Caribe en Puerto Rico

A estas alturas de 2019, una sensación de nostalgia nos sacude con fuerza. En 2020 que viene se cuecen muchas esperanzas respecto al universo deportivo: Olimpiadas, Eurocopa, Serie del Caribe de Béisbol, Serie Mundial de las Grandes Ligas, mientras estos dos trotamundos de la pelota se aprestan a perpetuar su legado en Venezuela y Dominicana, pero siempre en nombre de Cuba.

En este diciembre la vida y el béisbol siguen su curso, cuando en Cuba la Serie Nacional toca fondo y solo la sazón que imponen los Play Off le da algo de vida a este magro torneo, al tiempo que en el Caribe las Ligas Invernales ponen el tope al deporte de las bolas y los strikes, con Hassan Pena y Raúl Valdés como dos eternos protagonistas.

Hassan Pena

A comienzos de este mes, el día 6, Hassan cumplió su sanción de un año por violar los estatutos de dopaje establecidos en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional al dar positivo por marihuana.

“Estoy listo, ready para volver cuando sea, yo picheo sí o sí”, bromeó Pena ese día al comentarle a Renny Ozuna, mánager de los Tiburones de la Guaira, algo de lo que se hicieron eco varios medios venezolanos especializados en béisbol como Meridiano. Pero este camino de gloria, caída y resurrección comenzó años atrás, en su andar por la pelota cubana.

La mirada se le pierde a través del cristal de la ventanilla de la guagua, la sensación de apretazón, el calor, todo se le hace incómodo a Hassan Pena. Ya los días en Ciego de Ávila quedaron atrás, la experiencia de Metropolitanos también, y ahora en Industriales las cosas comenzaron a ser diferentes pero hasta ahí, hasta vestir la franela del equipo azul y punto, nada más.

Hassan Pena y Raúl Valdés
Hassan Pena. Foto: El Carabobeño

“Cuando llegue aquí a Venezuela, todavía me preguntaba porque viajamos así en guagua de esa forma”, recordaba Pena años después, vistiendo el mítico uniforme de los Navegantes de Magallanes, en una entrevista concedida a la web oficial de la Liga Venezolana.

En ese entonces, año 2015, la salida de Cuba era un triste recuerdo y nada más, la batalla por llegar a las Grandes Ligas andaba en curso y era su primera temporada como magallanero. Un año antes, en la edición de 2013-2014, Pena había debutado con las Águilas del Zulia y no pudo ser mejor porque al terminar la campaña tenía en su poder el premio al mejor cerrador del año.

Su contrato de Ligas Menores seguía vigente y con los filibusteros salvo 23 juegos para imponer un nuevo récord en la Liga, superando entonces los 21 del panameño Santos Hernández.

Varias campañas después, con una carrera increíble y convertido en un apagafuegos maduro, llegó el momento de la sanción. “Fue marihuana, sí, lo admito”, declaró Pena a la prensa venezolana a comienzos de 2018 tras conocerse su infración.

Tenía en su haber 5 temporadas de excelencia y el récord de salvados para un lanzador foráneo en la Liga, pero había llegado el momento de detenerse. Ahora, el dominante lanzador tratará de rehacerse en este torneo que lo ha visto encumbrarse.

¿Llegara el exorcismo para Hassan? Después de un año fuera de acción en la Liga Venezolana, a pesar de su paso por la Liga Mexicana, la incertidumbre se agolpa, pero el cubano siempre ha demostrado carácter.

El habanero ha declarado que su problema de drogas está superado y en este contexto llega con los Tiburones de la Guaira a continuar con su leyenda.

Los 86 juegos salvados de Pena no solo lo hacen el líder en ese apartado entre extranjeros, sino que también lo amparan como el tercero en la historia del béisbol profesional venezolano.

De por vida Hassan tiene forja de 2.50 de efectividad y 1.16 de whip. Unos números mágicos para cualquier certamen, más al nivel del invernal venezolano.

Sí Hassan puede o no, los hechos como siempre lo dirán Pero, ¿cómo no darle el crédito? Quizás, esté en suelo boricua para comienzos de febrero, en la Serie del Caribe, jugando contra Cuba, y no en su equipo.

Raúl Valdés

“Yo me siento en forma óptima tanto física como mentalmente y no pienso en récords ni nada por el estilo, solo quiero ayudar a mi equipo los Toros a ser campeones”,  afirmó el cubano Raúl Valdés a Listín Diario de Republica Dominicana, al ser entrevistado días antes de su debut en la presente temporada de la LIDOM.

El domingo 1 de diciembre de 2019, Raúl escribió otra página más en su carrera al arribar a su victoria número 45 en el certamen profesional dominicano, cuando una sólida ofensiva de su equipo- Toros del Este- sentenció las aspiraciones de las Estrellas Orientales.

El otrora lanzador de los equipos Habana, siempre a la sombra de José Ibar, se encumbró en estos certámenes como el lanzador extranjero con más triunfos y luego de su reciente éxito ancló en el top 10 de los más ganadores en la historia de la LIDOM.

En otro aspecto importante, Valdés con los 26 ponches que tiene en la competencia llegó a 533, para ratificarse de igual manera como el serpentinero más ponchador, a solo 27 de topar el tercer lugar histórico.

Para la prensa dominicana hablar de Raúl Valdés es hablar de un tipo duro, imponente en el box; más allá, es hablar de un orgullo dominicano, y ya van par Series del Caribe representando a Dominicana, como también los juegos Panamericanos de Lima.

Mientras tanto en Cuba, su tierra, ni por asomo el nombre de Raúl Valdés topa algún titular en los medios oficiales. El problema de la identidad es lacerante, incluso Raúl muestra condiciones para lanzar en al menos tres temporadas más en la Liga Invernal de Dominicana y con ello seguir ampliando su hoja de servicios.

Puede también suceder que, para sellar con broche de oro, Valdés vuelva a enfrentar a Cuba en la venidera Serie del Caribe en Puerto Rico y ahí los epitafios se escriban solos.

La imagen de Raúl Valdés vistiendo la franela de Dominicana en los Juegos Panamericanos es otro de esos crudos piñazos que te pega la realidad; con el mismo equipo que le remonto a Cuba aquel 9-1. Entonces, la espada de Damocles dictará sentencia.