El polo acuático es uno de esos deportes que busca retomar planos estelares en el área a pesar de las dificultades que ha sufrido, como la mayoría de las disciplinas acuáticas en Cuba.

En los últimos años, con una nueva generación en ambos sexos y gracias a la difusión de Giraldo Carales, se ha podido conocer del accionar de los nuestros lejos de la Mayor de Las Antillas, además de los talentos que emergen en la isla. Una de esas muchachas que vienen pisando con fuerza es Jeniffer Plasencia.

Con solo 21 años, ella comparte su carrera en el polo acuático cubano con el modelaje y, en ocasiones, entona notas musicales.

Natural de Pinar del Río, específicamente de Consolación del Sur, Jeniffer Plasencia llegó al deporte casi de pura casualidad. Entró a la Secundaria Básica y con 12 años, todo cambió.

“Estaba estudiando en la secundaria Paquito González y llegaron a la escuela captando atletas para incorporarlos al polo acuático. No tenía conocimiento del deporte y ni tan siquiera sabía nadar. Aun así, me brindé para inscribirme porque me habían dicho que era en una piscina y como niña al fin, le llamaba la atención el agua. Fui a hacer las pruebas y me escogieron por mis cualidades físicas”, cuenta.

Los inicios en el polo no fueron nada sencillos. Si bien tenía aptitudes físicas para el deporte, había algo que puntualmente la demoraba en este largo camino y que ahora recuerda entre risas.

“Me da un poquito de vergüenza confesarlo, pero fui la última de las muchachas en aprender a nadar. Le tenía pánico a la piscina”, explica.

A pesar de esto, su crecimiento vertiginoso fue palpable y su equipo ganó los Juegos Nacionales Escolares. En estos, se apuntó el mérito de ser la “Jugadora Más Útil”.

Durante esos años en las categorías de base se colocó el casco de capitana y continuó cosechando éxitos. A pesar de que todo iba bien, un hecho puntual le afectó e hizo frenar sus ilusiones.

“Con 15 años perdí mi mayor apoyo en la vida, mi abuela. Ella era como mi madre y bien jovencita estando en la Escuela de Iniciación Deportiva, murió. Debido a eso me caí muchísimo en el deporte, pero me puse a pensar en lo mucho que me había costado llegar tan lejos en el polo; en que fui la última en aprender a nadar; en que al principio no era de las mejores y en lo mucho me había enamorado tanto del deporte y, al final, tenía que seguir adelante”, recuerda.

Enfocada y poniendo todo de sí, la pinareña comenzó a explotar y desarrolló una polivalencia formidable que le permite jugar en las posiciones 2, 3 y 4 en la piscina.  

“Entré en el Equipo Nacional siendo defensa, pero una de mis mayores virtudes ha sido la potencia en el tiro y el nado. Debido a esto, mi entrenador decidió pasarme al ataque, pero siempre que haga falta doy una mano en defensa”, cuenta.

Cuando ya era una de las jóvenes promesas del polo acuático femenino y con tan solo 18 años, se enfundó el gorro de la selección nacional para los Juegos Centroamericanos de Barranquilla en 2018.

En ese evento fue parte del equipo que protagonizó la epopeya de lograr el cetro de la justa luego de 12 años lejos de la cima. La victoria en la final ante Puerto Rico, que había sido el verdugo en el debut de las antillanas, le dio a Cuba la cima de la región y a Jennifer Plasencia, su primera medalla de oro en Juegos Múltiples.

“Cuando fuimos a Barranquilla no íbamos con la vista puesta en lograr una medalla de oro. Esos Juegos Centroamericanos fueron mi primer viaje en el año 2018 y haber obtenido ese oro me dejó sin palabras. Hoy en día es un orgullo para mí, como para mis compañeras. La sensación fue tan grande que estamos esperando ahora el torneo CCCAN para alcanzar el boleto para los próximos Juegos”, relata.

Precisamente en 2018 se desarrolló el Campeonato Nacional en Cienfuegos donde la joven de 18 años quedó como líder goleadora. La potencia de sus disparos y los constantes tiros a portería, la hicieron merecedora de un curioso apodo que es el sello de su juego.

“Ese apodo me lo pusieron hace dos años en Cienfuegos durante el Campeonato nacional de primera categoría. En ese torneo terminé como líder goleadora y desde las gradas me gritaban La Tiza”, confiesa mientras ríe a carcajadas.

Un año más tarde llegó la competencia más importante de su vida, el Campeonato Mundial de Gwangju 2019. A la ciudad surcoreana arribó impresionada por lo que veía y, si bien en aquel torneo Cuba fue derrotada por sus tres rivales, las sensaciones de Jeniffer Plasencia fueron positivas.

“Estuvimos en el mundial de Corea del Sur, en la ciudad de Gwangju. Allí no obtuvimos el resultado esperado, pero sí tuvimos la oportunidad de foguearnos con equipos de mayor entidad. De alguna manera nos sentimos presionadas, porque no estamos acostumbradas a ese nivel y nos faltaba fogueo, pero nos sirvió de mucho”, afirma.

polista
Foto: Hansel Leyva El polo acuático busca retomar planos estelares en Cuba y Jeniffer Plasencia es uno de los nuevos talentos que se abren camino. Foto: Hansel Leyva

Llevar una vida de atleta de alto rendimiento y estar desde muy pequeña fuera de casa siempre pasa factura. Jeniffer Plasencia confiesa que no sabe todavía andar en La Habana y que, por sus andadas a solas por la capital de todos los cubanos, tiene historias curiosas.  

“Llevo 5 años en La Habana y todavía no sé coger una guagua. Yo salgo bastante poco por eso y cuando lo hago es con mis compañeros, pues me pierdo bastante. Una vez cogí el P12 en dirección a Santiago de Las Vegas en vez de ir para la Habana”, relata.  

Bien es sabido que el deporte lleva un sacrificio en pos de lograr resultados en otros campos más allá del polo acuático. A pesar de ser campeona Centroamericana y del Caribe y de haber asistido a un Campeonato Mundial, Jennifer Plasencia ha tenido tiempo para incursionar en otras aristas, como ser modelo de fotografía y videoclip, además de cantar, una que otra vez, canciones de ritmos contemporáneos.

“Sí, he estado en algunos videoclips como modelo y he cantado incluso”, dice entre risas.

Muchos pueden pensar que estas aficiones son distracciones, pero la nacida en Consolación del Sur tiene la cabeza bien centrada en lo que quiere.

“En la vida real soy joven y me gusta bailar, cantar y divertirme, como todos los jóvenes, pero todo tiene su momento. Ahora mismo, pienso primero en mi carrera y después en divertirme, porque para eso habrá tiempo”, afirma.

Casi todos en la vida tenemos ese modelo a seguir en aquello que queremos desempeñar. Preguntarle a Jeniffer Plasencia sobre quién es el suyo es verla contestar sin vacilar.

“Con el respeto que se merecen todos los jugadores, pero mi ejemplo a seguir es Ernesto Cisneros. Es un jugador fenomenal, una persona maravillosa y yo quiero ser como él”, explica.

Hay algo clave en la carrera de casi todo atleta exitoso y es la familia. Para ella, han existido dos pilares fundamentales: su mamá y su abuela. A la primera la siente más cercana que a nadie en este mundo y la considera como su confidente. Pero eso sí, siempre recalca en lo necesaria que era para ella su abuela fallecida.

“Mi mamá es como mi hermana, con ella lo converso todo y tengo la mayor confianza. Pero claro, no es lo mismo que con mi abuela”, dice y luego baja la cabeza lentamente.

Ante la pregunta de si piensa que su abuela estaría orgullosa de ella por ver hasta dónde ha llegado, Jeniffer Plasencia responde:

“No tengo palabras para explicar eso. Pienso que sí, que ella estaría muy orgullosa de mí. Sé que ahora mismo no la tengo cerca, pero también sé que, en donde quiera que esté, está mirando mis logros y lo que he alcanzado”.

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