Al contrario de lo que se vivió en la capital en la jornada previa, en Las Tunas el Julio Antonio Mella nunca llegó a estar repleto. Por supuesto, que la decisión de jugar esa serie por la tarde ante la imposibilidad de hacerlo igualmente en horario nocturno en Matanzas, debió influir en la decisión de los aficionados.

El duelo de abridores estaba decidido probablemente desde antes que empezaran los play off. Civil se inclinaría por Carlos Juan Viera, el derecho que regresó a jugar en la pelota de Cuba en tal estado de forma que incluso logró ganarle el pulso a Lázaro Blanco como primer abridor del equipo nacional en Premier 12.

Armando Ferrer, por su parte, echaría mano de su eterno primer abridor, Yoanni Yera, cuyos números en postemporada no son los mejores, pues aunque había ganado 3 y perdido 2 hasta la apertura de hoy, siempre tuvo muchas dificultades. Viera nunca había ganado un juego en esta etapa, por el otro lado.

Como dato curioso, ambos tiradores habían reforzado a los conjuntos contrarios al menos una vez. El diestro tunero había engrosado las filas de Matanzas, mientras Yera fue campeón nacional con Las Tunas el pasado año.

También, en oposición a lo vivido el viernes en el estadio Latinoamericano, el juego fue cerrado, pero sin ese duelo de bateo que protagonizaron Leones y Toros, teniendo en cuenta que se enfrentaban dos de los conjuntos más bateadores del campeonato.

Y claro, igualmente es un juego donde iban a intervenir varios de los peloteros que más atención atrajeron durante el año, empezando por el propio Viera y Erisbel Arruebarrena, además de los “internacionales” Yera, Ariel Martínez, Raidel Martínez y Yurisbel Gracial, quien volvería a tener los ojos encima luego de su pobre papel en los Panamericanos y el Premier.

Como valoración general, fue un buen juego de pelota. Transcurrió rápido, sin apelaciones a la cámara lenta, con buen trabajo de los lanzadores, sobre todo el bullpen, que a diferencia de los otros dos conjuntos, supo mantener el marcador equilibrado.

¿Qué se vio? Que donde hay lanzadores, no hay fantasmas. Por supuesto que alguien tiene que ganar, pero el duelo entre Viera y Yera fue interesante. En el caso de Carlos Juan, tiene aún que mejorar. A pesar de sus 7 ponches y 92 millas, más de 90 envíos en 5 entradas es excesivo, aún cuando se deja el juego ganando.

Nos hemos adaptado en este béisbol a que caminar 5 entradas ya es una salida de calidad. Y no es precisamente el caso, porque le quedan 4 donde tendrá que apelar a un cuerpo de relevistas que para nada es lo mejor que hay en esta pelota. Si me preguntan, la salida de Yera fue mejor, a pesar de dejar el juego perdiendo.

Volvimos a ver como los mánagers acudieron en primer lugar a abridores para usar en el rol de relevo, lo que deja ver que la falta de especialización en el pitcheo seguirá siendo un problema. No estamos hablando de “reconvertidos”, sino de jugadores que son abridores en otras ocasiones de la campaña. Esto deja la idea de que en Cuba, relevistas intermedios tenemos pocos…o ninguno.

Y justo como dijéramos ayer, juego chiquito se complica de las maneras menos esperadas. El empate de Matanzas en el noveno, llegó vía passed ball y error en tiro. ¿Déjà vu de las complicaciones de ayer que le costaron el juego a Industriales?

Igualmente, y digan lo que digan, apelar a la velocidad de Raidel Martínez para terminar el desafío, parece la opción obvia, pero me parece que, aunque Jose Ángel García no ha tenido una buena temporada, podía ser el hombre ideal para poner punto final al encuentro. Raidel es rápido, pero aún sigue un poco descontrolado.

Jonder no debió abrir la novena entrada, y de esto se dio cuenta Ferrer muy tarde, quien tenía a Miguel Lahera en el bullpen. No es lo mismo abrir entradas que asumir bases llenas sin out con Rafael Viñales al bate, un hombre de poder propenso a batear de fly. Y así sucedió. Al primer envío, Viñales largó línea que montó al jardinero derecho.

Si me preguntan, ahí el juego lo perdió Ferrer.

Occidente arranca detrás en estos play off, frente a equipos a los que habían mayoreado, pues Industriales y Matanzas habían sido muy superiores a sus rivales. Pero esta etapa es borrón y cuenta nueva.

Lo mejor: el juego cerrado y el electrizante final. La decisión de dejar batear a Carlos Benítez, quien con su doblete puso el juego en punto de mate.

Lo peor: Jonder y el noveno. Dejó sin opciones a Lahera que, con las bases llenas, tuvo que entrar a marcar.