Uno de los más destacados boxeadores cubanos de los últimos años, Luis Ortiz, quien volverá a pelear pronto pese a que sobrepasa los 40 años, tiene un eterno combate personal contra una rara enfermedad que afecta a su hija y a muchos niños, la cual no tiene cura y dificulta sobremanera su calidad de vida.

Luis Ortiz, el “King Kong” cubano de los pesos pesados, combatirá después de casi un año de inactividad tras una costosa derrota ante Deontay Wilder en noviembre de 2019, con la cual perdió la oportunidad de coronarse Campeón Mundial de los Pesos Pesados en el profesionalismo.

Pero ante de su regreso a los cuadriláteros con 41 años, el camagüeyano se enfrascó en otro asalto de su cruzada personal, cuando junto a su equipo de trabajo acogió recientemente a un grupo de niños que padecen de Epidermolysis Bullosa, una enfermedad que no conoce cura, la cual padece también su hija.

Los menores en estos casos son conocidos como “Niños Mariposas”, por la fragilidad de su piel que recuerda a las alas de una mariposa, quienes sufren fuertes dolores y heridas abiertas.

Luis Ortiz fue nombrado embajador honorario de la comunidad EB por EB Research Partnership.
Eduardo González Martínez | Play-Off Magazine Luis Ortiz fue nombrado embajador honorario de la comunidad EB por EB Research Partnership.

“Ortiz y otras figuras conocidas del boxeo como el excampeón mundial Yuniel Dorticós y el entrenador Eric ‘Tigre’Castaño prestaron su tiempo y talento para compartir, en una semana importante en la lucha contra este mal, con un grupo de chicos de Miami que sufren de este mal, como Lismercedes, la hija mayor del King Kong”, relata Jorge Ebro, en El Nuevo Herald.

“Este encuentro es algo grande y sentimental a la vez, al ver a los niños en esta condición. Mi campeonato es la vida de mi hija. Donde quiera que me pare hablaré de esta enfermedad para que el mundo sepa”, afirmó el guerrero cubano, que muestra más allá del ring su calidad humana.

Luis Ortiz ganó el título mundial (interino) por la Asociación Mundial de Boxeo, tras ganarle en Nueva York por KO al argentino Matías Ariel Vidondo en 2015, y se ha mantenido en la élite en los últimos años, con 31 victorias, apenas dos derrotas y 26 nocauts, gracias a su formidable pegada.

Desde febrero del 2019, fue nombrado Embajador Honorario para el Grupo de Investigación de la Epidermolysis Bullosa, y ha trabajado con médicos e investigadores que buscan la cura para una enfermedad que incide en uno de cada 20,000 niños en Estados Unidos.

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El padecimiento de Lismercedes es “un conjunto de enfermedades poco frecuentes que generan piel frágil con ampollas. Las ampollas pueden aparecer en respuesta a una lesión menor, incluso al calor, la fricción por rozamiento, al rascarse o por usar cinta adhesiva. En casos graves, las ampollas pueden aparecer dentro del cuerpo, como en el recubrimiento de la boca o del estómago”.

En febrero de 2019, el cubano fue “nombrado embajador honorario de la comunidad EB por EB Research Partnership, una organización global sin fines de lucro fundada por Eddie Vedder (famoso cantante del grupo de rock Pearl Jam) y su esposa Jill, junto con un dedicado grupo de padres”.

Lismercedes, la mayor entre sus tres hijos, nació con la enfermedad y cuando era pequeña estuvo a punto de sufrir la amputación de un dedo, debido a la enfermedad y según una historia de Hoy Los Ángeles, el cubano dijo a los médicos que si le amputaban el dedo a su hija, también le tendrían que amputar el suyo.

“Entonces emigró a México en 2009 y casi tres años después, logró que su familia también viajara a México y posteriormente ingresara a este país, en busca de un mejor tratamiento para su hija de entonces cuatro años de edad”.

La suya ha sido una historia de superación, de lucha contra la adversidad, pues debió caminar por el desierto para ingresar a los Estados Unidos desde México.

Ahora enfrentará a Alexander Flores en una pelea a 10 asaltos como parte de la velada de Premier Boxing Champions y aspira a levantarse de último tropiezo ante Deontay Wilder -el único que lo ha derrotado en su carrera profesional-, para demostrar que le queda mucho por dar todavía, y seguir peleando por su hija y otras personas que lo necesitan.

“Estoy totalmente sin palabras y honrado de recibir este reconocimiento. Significa mucho tener esta plataforma para ayudar a los padres e hijos que padecen esta enfermedad y no tienen una respuesta o no tienen una manera de obtener una respuesta. Estoy muy orgulloso de no solo poder para ayudar a mi hija, pero al hijo de otra persona”, dijo al ser nombrado Embajador Honorario para el Grupo de Investigación de la Epidermolysis Bullosa.

Por eso, cuando Luis Ortiz pelea, lo hace no solo por sí mismo, sino por Lismercedes y otros tantos que la sufren en el mundo, pues su figura ayuda a crear conciencia.

“Lo que hace por esta causa es algo impresionante. Su corazón es tan grande y su lucha tan noble que uno no puede hacer otra cosa que tenderle una mano, cuando lo ve batallando por su hija y por todos aquellos que padecen esta enfermedad. Luis es un campeón de la vida”, dijo Jay Jiménez, mánager del boxeador, a El Nuevo Herald.

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