Finalmente, la pelota cubana definió uno de sus grandes motivos de polémica por años, la elección del director para el equipo nacional de mayores, según explicó el director nacional de béisbol Ernesto Reynoso, en entrevista online con el sitio digital Jit.

Reynoso respondió al diario Trabajadores que el mánager del equipo Cuba saldrá de los que participen en la serie nacional y que se definirá el estratega por ciclos, de Clásico Mundial a Clásico Mundial.

“Ya está definido como parte de la implementación de la Estrategia”, afirmó el directivo, quien definió la respuesta a un cuestionamiento importante por parte de los aficionados: “Una vez sea elegido no podrá dirigir equipos provinciales”.

A partir del próximo clásico mundial de 2021, la Isla asumirá un modo de elección parecido de alguna manera al usual en el fútbol, donde en la mayoría de los casos los seleccionadores nacionales se dedican en exclusiva a esa tarea, y se alejan de los clubes.

El director del Cuba tendrá que cumplir una serie de requisitos, como “experiencia de trabajo en la base; contar con nivel profesional y cursos de preparación para la función; tener resultados competitivos en su tránsito laboral y otros”.  

Pero en el intermedio de los Clásicos, quien dirija los destinos del equipo cubano será sometido a evaluaciones cada dos años. Los demás integrantes del colectivo técnico serán definidos anualmente, “con el visto bueno del director y de la comisión técnica nacional”.

De esta manera, se pondrá fin a la dualidad que caracterizaba a los directores en la pelota cubana, quienes alternaban entre las provincias y el Cuba -en caso de ser escogidos-, algo que dio pie a no pocas polémicas anteriormente, por supuestas preferencias hacia atletas de sus territorios.  

Presumiblemente, esto daría, entre otras ventajas, más tiempo a quien sea designado, para seguir el desempeño de los talentos y peloteros con más condiciones, así como trazar estrategias con los territorios, con vistas a escoger los integrantes de la selección nacional.

Así se pone fin a una especie de discusión entre especialistas y aficionados, polarizados alrededor de dos líneas fundamentales, con sus matices.

Por una lado estaban los que opinaban que el capataz del conjunto de las 4 letras debe cumplir la dualidad de dirigir en la Serie Nacional, y después asumir, de igual manera, la dirección del Cuba.

Por otra parte, la variante asumida ahora: un seleccionador nacional apartado de la dirigencia de un equipo de club, un especialista que estaría por fuera, observando la competencia nacional, en contacto permanente con la Federación e incluso con los directores de categorías inferiores.

Sería un estratega que recorra las provincias, con tiempo para estudiar al detalle a ciertos jugadores de interés, y que tenga a su disposición un cuerpo técnico bien definido, escogido de su propia mano y según sus intereses.

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