Practicó karate, judo y lucha, pero el bádminton se adueñó absolutamente de Osleni Guerrero. Natural de Centro Habana, ha sido el único cubano en ubicarse entre los 100 primeros. Incluso, en algún momento estuvo en el puesto 43 del ranking mundial de ese deporte.

El bádminton es mucho más popular en Asia, fundamentalmente en China, Indonesia y Corea del Sur. A diferencia de otras disciplinas de raqueta, no se juega con pelota, sino con un volante.

“Es muy movido, por eso me interesó”, dice Osleni.

¿Te apoyó tu familia?

Muchísimo, todavía hoy lo hacen. Mi madre atesora todas mis medallas a modo de colección. A mí nunca me faltó ese empujón familiar. Por ejemplo, siempre he sido de pies calientes con respecto a los zapatos. Eran tiempos duros. Los sacrificios que hizo mi madre en esa época para comprarme tenis y que pudiera entrenar, fueron grandes. Un solo par me tenía que durar mucho tiempo. Se rompían y les pasaba esparadrapo.

Ahora que soy padre me miro en ese espejo. Hoy puedo tener un poquitico de mejor economía, pero sigo cuidando las cosas y pongo mayor atención a la hora de comprar algo.

Osleni Guerrero. Foto: Patryoti.

Osleni Guerrero. Foto: Patryoti.

Luis Alberto Lara, tu primer entrenador

Mis mejores recuerdos. Él ha sido para mí como un padre. Me ayudó incondicionalmente desde el primer momento. Tenía varios cargos, pero sacaba siempre el tiempo para entrenarme y nunca falló. Incluso, cuando ya no era mi preparador, me siguió apoyando. No se perdía ninguna de mis competencias y todavía hoy va a verme jugar.

Kevin Cordón te derrotó en la final de Barranquilla, ¿qué te pasó?

El arbitraje para empezar fue muy malo, sin escudarme en ello, pero esa fue la razón principal. Tenía la medalla de oro prácticamente en mi cuello, pero se tomaron decisiones que me perjudicaron. Me chocó bastante el hecho de estar haciendo un buen partido y verme derrotado por esa causa. Perdí la concentración y después vino todo lo demás.

¿Existe una cantera de practicantes en Cuba?

Puede decirse que sí. El objetivo fundamental es seguir trabajando fuerte, es un deporte muy difícil y requiere de mucho esfuerzo físico. Me siento feliz siendo un ejemplo para mis compañeros. He pasado por varios entrenadores, todos me han brindado técnicas diferentes y he aprendido con cada uno de ellos, tanto física como mentalmente. Los muchachos nuevos tienen que ser disciplinados, tanto fuera como dentro de la cancha, cumplir al ciento por ciento el entrenamiento, así como mejorar las características técnicas en el terreno.

Me han presentado a atletas de la categoría juvenil como mi relevo, pero por alguna razón nunca se ha cumplido. Siempre tengo la duda de si aparecerá alguien, en algún momento, igual o mejor que yo. Al final es algo que debe suceder.

¿Entrenan en Cienfuegos?

Así es, con ventajas y desventajas. La instalación que nos está apoyando allá pertenece a la Escuela de Ciencias Médicas de esa provincia. Gracias a esto, hemos podido cumplir con los entrenamientos. En cambio, estoy lejos de mi familia y me preocupo bastante. Tengo una hija de cinco años, psicológicamente me afecta. La distancia siempre crea dificultades. En ocasiones he dejado el entrenamiento a medias para venir a La Habana, porque los problemas son inevitables.

Además, está el tema del pasaje. Tengo que pagar un taxi muchas veces, siempre más de 10 CUC, o hacer una cola terrible en lista de espera, pues en ocasiones no hay pasaje para la guagua.

Los directivos se han preocupado, pero no sé hasta qué punto, porque todavía sigue esa problemática. Nosotros hemos luchado mucho para tener nuestra instalación aquí en la capital. Personalmente, he recorrido disímiles lugares, bajo mi responsabilidad, para dar a conocer lo que tenemos disponible, pero al final todo se ha quedado en el aire.

Mi carrera en cualquier momento puede terminar y no he visto un establecimiento de bádminton todavía aquí. No podemos entender por qué todos los deportes radican en La Habana menos el nuestro. Incluso, nos aleja de reuniones que hace el Inder, de atenciones, de la familia, del cobro.

Venir desde Cienfuegos significa un día perdido de entrenamiento. Además, nos perjudica en la alimentación. A nosotros nos mandan la comida, pero cuando se acaba, puede que se demore el siguiente envío, pues hay que esperar por un transporte. En fin, son varios los factores que inciden negativamente por el simple hecho de no entrenar en la capital.

Osleni Guerrero. Foto: Patryoti.

Osleni Guerrero. Foto: Patryoti.

¿Es caro el bádminton?

Una raqueta puede costar de 100 a 150 dólares. Su estructura es sencilla, pero está compuesta de carbón y grafito, materiales que no son baratos. Las cuerdas no se quedan atrás y un rollo puede valer 120 dólares. Además de las camisetas, las zapatillas. Si sumamos es bastante dinero.

¿Te estás preparando para Lima 2019?

Sí, espero que sea un evento muy importante para mí. Sé que el final de mi carrera no está muy lejos. Quisiera entonces cerrar este ciclo olímpico y el siguiente, con un buen desempeño. Voy a cumplir 29 años, sin embargo, todavía me siento fuerte. Por ello, en cada entrenamiento estoy pensando en esas citas internacionales. Espero superar lo hecho en Toronto y Guadalajara. Quiero que la preparación me ciegue de todo lo subjetivo para enfocarme en cumplir mis metas.