Una estrella retirada de uno de los cuatro equipos clásicos de la pelota cubana, Pinar del Río, se atrevió a conformar su alineación histórica de los conocidos Vegueros, de reconocida tradición en nuestro pasatiempo nacional.

Yobal Dueñas, un recordado segunda base de equipos pinareños y nacionales durante la década de los 90 y principios de los 2000, conformó una alineación de lujo, a lo cual habría que sumarle lanzadores impresionantes para abridores y relevistas, la cual compartió en su cuenta de Facebook.

Como se esperaba, su publicación generó nostalgia, mucho consenso y hasta chistes, porque también entró al debate uno de los buenos lanzadores de la pelota cubana, el industrialista René Arocha, quien bromeó con la poderosa artillería que Yobal Dueñas presentó.

No se trata de una opinión cualquiera, pues Yobal jugó o conoció a muchos de esos peloteros que brillaron en los conjuntos vueltabajeros desde que la más occidental de las provincias abrió su camino de gloria a finales de los 70, pasando por los 80 -en la que Vegueros se cansó de sumar copas-, los 90 y algunos del presente siglo, pues casi todos los escogidos hicieron la mayor parte de sus notables carreras antes del 2000.

A simple vista, hay un bateo impresionante en muchos de sus representantes, pues los pativerdes tuvieron en sus filas a los que muchos consideran siempre a la hora de debatir quién fue el mejor pelotero de Cuba en la época amateur: Omar Linares y Luis Giraldo Casanova.

Además, no podían faltar excelentes lanzadores, pues es harto conocido que Pinar ha tenido algunos de los mejores pícheres de la historia de la pelota cubana y, hasta en los malos tiempos, se ha caracterizado por tener buenos brazos.

Lo curioso aquí es que Yobal Dueñas no se colocó en ninguno de los puestos, y aunque la competencia estaba dura, los aficionados pidieron que se incluyera de alguna manera en esa lineup, aunque fuera de designado.

Incluso René Arocha, el lanzador de Industriales que lanzó también en MLB, le solicitó que se contara en la temible tanda, para poder meterle “par de ponches”, según le escribió en un jocoso comentario.

Pinar del Río: equipo histórico según Yobal Dueñas

Center Field y primer bate

Para patrullar el jardín central fue llamado un pelotero capaz de cubrir varias posiciones, Alexei Ramírez. A muchos les sorprendía como un jugador tan delgado como Alexei podía conectar los batazos que daba. El pinareño dejó buenos números durante su carrera en Cuba defendiendo a Pinar del Río, y en las ocasiones en que fue llamado al equipo nacional.

En su caso, era capaz de patrullar también segunda base y torpedero, posiciones con las cuales dejó actuaciones destacadas en Grandes Ligas con Chicago White Sox. Pero en este caso, Alexei alinearía en el centro, que defendió durante sus actuaciones en el Cuba, incluido aquel inolvidable primer Clásico Mundial de Béisbol, en el cual bateó seis hits en 16 turnos al bate.

Segunda Base y segundo bate

En esta posición, que Yobal defendió durante muchos años, su elección fue un histórico defensor de esa almohadilla, enorme como director cuando le tocó asumir las riendas de los pativerdes: Alfonso Urquiola.

Tercera Base y Tercer bate

Para la esquina caliente no había discusión alguna, y quizá tampoco si se trata de un equipo Cuba, pues ese puesto fue para Omar Linares, para muchos, el mejor que ha pasado por la pelota cubana después de 1959.

Como reseñaba recientemente Enrique Rojas en una comparación para ESPN de Yuli Gurriel con Linares: “en 20 temporadas con Pinar del Río, Linares bateó .368 (.487 de OBP y 1,131 de OPS) con 404 jonrones, 246 robos y 1,221 carreras impulsadas en 1,700 juegos. Eso es extraordinario, incluso en videojuegos”.

Right field y cuarto bate

Esta es otra elección que no admitía objeción, pues Luis Giraldo Casanova, el “Señor Pelotero”, fue un genio del béisbol, de esos dotados que nacen predestinados a grandes cosas, porque hablamos de un hombre capaz de batear 322 de por vida, con 312 jonrones y 1069 carreras impulsadas.

Como escribió el colega Fernando Rodríguez, “durante buena parte de la década del 80 fue el de mejor promedio histórico de slugging que llegó a ser de 589 en 1986. Casi siempre estaba entre los primeros bateadores y otros importantes departamentos ofensivos, lo que unido a su calidad defensiva lo hizo merecedor de ser designado para selecciones Todos Estrellas en 14 campeonatos nacionales entre Selectivas (9) y Nacionales (5). Fue un bateador de tacto y fuerza por todas las bandas y se ponchaba poco para ser slugger. También era un gran productor y anotador de carreras, que son las que en definitiva deciden los juegos, y poseía una descomunal fuerza al bate por cualquier parte del terreno que la hizo valer en kilométricos jonrones en Cuba y el exterior”.

Bateador designado y quinto bate

Para este puesto sobresale Lázaro Madera, famoso porque no tenía una zona de bateo definida, lo cual no impidió que en 15 temporadas diera 1872 hits, para un buen 324 de promedio ofensivo.

“El sempiterno quinto bate pinareño fue un pelotero impredecible, ora con jugadas tremendas o defectuosas, ora en un mal corrido, siempre conectando con fuerza, incluidos jonrones siderales, con disciplina estricta y una entrega absoluta al terreno”, escribió Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga.

Left Field y sexto bate

El jardín izquierdo es para un notable bateador de los pativerdes, el recordado Fernando Hernández, quien defendió a su provincia por 20 Series, en las cuales le tocó proteger muchas veces al gran Luis Giraldo Casanova.

Terminó su carrera con promedio de 284, dio 1600 hits, entre los cuales incluyó 198 jonrones. Además, tiene un récord histórico al empujar 12 carreras en un solo partido y que una vez igualó Alexei Bell.

Primera Base y séptimo bate

Para la primera, Yobal escogió a José Cano, inicialista que vio truncada su carrera con los pativerdes por una sanción, cuando comenzaba a consolidarse como un primera base de respeto en una pelota con pocas Series Nacionales. Además, en 1987 igualó un récord de jonrones en un inning, con 2 frente a Las Villas.

Receptor y octavo bate

Juan Castro siempre es considerado cuando se habla de los mejores receptores cubanos en la historia del béisbol después de 1959, entre quienes destaca también Ariel Pestano, con quien se le comparaba siempre.

Juanito falleció en La Habana con 66 años. Jugó con Pinar del Río en 16 campeonatos. Capturó al 47% de los hombres que intentaron robarle una base. Tiene el mejor promedio de menos passball cometidos en las Series (solo 157 en 9450,2 innings). Sobresalía por la elegancia en la recepción de los lanzamientos y sabía conducir muy bien a los pícheres. Con la selección nacional cubana ganó tres Copas del Mundo (1984, 1986, 1988) y dos Copas Intercontinentales (1985, 1987).

Torpedero y noveno bate

Para defender el short stop, no podía ser otro que Giraldo González, uno de los grandes guantes que han defendido esa posición en nuestros clásicos domésticos y que después dirigió también a Pinar del Río en Series Nacionales.

Abridor derecho

Aquí, Yobal escogió al “Ciclón de Ovas”, Rogelio García. Aunque poseía una temible armada, el mítico equipo de Vegueros de esa época es recordado por su excelente staff de pitcheo que aglutinaba a hombres de la calidad de Jesús Guerra, Omar Ajete, Juan Carlos Oliva, Jesús Bosmenier, Faustino Corrales o Rogelio García.

Sin embargo, entre todas esas luminarias una brilló con más intensidad: Rogelio García, quien en 16 temporadas ganó 202 juegos, ponchó a 2499 bateadores y lanzó para un excelente promedio de carreras limpias de 2.39.

Abridor zurdo

Entre los temibles lanzadores zurdos de Pinar del Río, el inolvidable Omar Ajete dejó una huella indeleble. En opinión del colega Yasser Vázquez, es uno “de los mejores lanzadores zurdos de la pelota cubana, Gloria del Deporte Cubano, Doble Campeón Olímpico, 3 veces Campeón Mundial, Tricampeón Panamericano y también dos veces Campeón Centroamericano.
Es 4 veces Campeón Nacional (1985, 1988, 1997 y 1998). También es Campeón en 4 Series Selectivas (1984, 1988, 1991 y con Occidentales en 1994)”.

Relevistas

Tanta es la calidad que ha tenido Pinar del Río, que Yobal colocó a dos que, perfectamente, pudieran ser abridores derechos en cualquier conjunto: Pedro Luis Lazo y José Ariel Contreras.

El “Rascacielos” Lazo, llamado así por sus 192 centímetros de estatura, es el pícher con más victorias en Series Nacionales (257). Además, es el único pelotero que ha jugado cuatro finales olímpicas, con tres coronas y un subtítulo. En 20 Series Nacionales, el pinareño trabajó para un promedio de carreras limpias de 3,22 y ponchó a 2426 bateadores, por lo que ocupa la segunda posición en este departamento. Con la selección nacional también obtuvo cuatro títulos mundiales y tres panamericanos.

Mientras su amigo y hermano, José Ariel Contreras, no necesita mucha presentación cuando se habla del béisbol cubano. Quizás su dimensión se explica más si recordamos las muestras de admiración que recibió durante aquella mítica visita a Cuba, cuando ocurrió su regreso: el histórico lanzador de los Chicago White Sox causó sensación en el Parque Central, en La Habana.

Después de un impresionante palmarés en Cuba, el título olímpico en Atlanta-1996, la plata de Sídney-2000 y las coronas mundiales en 1998 y 2001, Contreras se aventuró a emigrar dejando detrás a su familia, para probarse en MLB, en donde alcanzó un histórico Anillo de Serie Mundial con los Chicago White Sox, después de un accidentado paso por los Yankees.

Director

Para dirigir esta impresionante nave pativerde, Yobal escogió a Jorge Fuentes, quien tiene en su aval cinco Series Nacionales y varios títulos con el equipo Cuba. Además, Jorge en play off tiene 68 victorias, y también ostenta un promedio de .657 en total, gracias a 979 éxitos y 510 derrotas.

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