Cierra la primera semana de la 58 Serie Nacional de Béisbol y dos cosas llaman la atención al mirar la tabla de posiciones: el increíble empate entre seis conjuntos, y el buen comienzo de equipos que son históricos animadores de nuestros campeonatos.

El abrazo en la cima entre Industriales, Artemisa, Santiago de Cuba, y Ciego de Ávila, con 4 victorias y 2 reveses, y de Villa Clara y Camagüey con 3 éxitos y un fracaso, augura una campaña gratificante en los próximos meses, por la rivalidad y paridad que se ven a simple vista.

Pese a las decepciones en eventos internacionales y la pérdida de supremacías en todas las categorías y campeonatos regionales, los aficionados cubanos han apoyado la Serie en este comienzo. La asistencia a los estadios es aceptable, se habla de pelota en las calles, y los niños comienzan, tímidamente, a aparecer en parques y avenidas con bates rústicos y pelotas inventadas.

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El regreso de los grandes

Mucho incide en esto, la arrancada de conjuntos como Industriales, Santiago de Cuba y Villa Clara, que gozan de gran simpatía en toda la Isla, y son capaces de mover a grandes multitudes.

Hace años que fieles y adversarios oran en silencio, en sus altares beisboleros, por el regreso de aquellas novenas santiagueras, de congas orientales y estadios llenos que tanta pimienta le ponían a nuestro campeonato.

Ahora, no obstante la ausencia de grandes jonroneros, lanzadores supersónicos y rutilantes estrellas, está versión comandada por Eriberto Rosales se pinta sola para un despunte, atrayendo la mirada de curiosos y decepcionados. Este director trae esperanzas, porque ha guiado dos veces a la corona en el campeonato sub 23 a esos mismos muchachos que lidera en el conjunto grande.

La tropa de Villa Clara, necesitada de alguien sacara su estirpe y casta, de un líder que los comprometiera, encuentra en Eduardo Paret al hombre perfecto, aunque inexperto en estas funciones, muy respetado y vasto conocedor de las interioridades de este complejo deporte que levanta pasiones.

El regreso del Rey Anglada, el estadio Latinoamericano lleno y con pizarra interactiva de última tecnología, es sin dudas otro punto que hará de este campeonato, algo diferente y novedoso.

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Otras provincias despiertan muchas expectativas. Camagüey, alejada por años de los puestos de privilegio, tiene un cuerpo de lanzadores de lujo, y Ciego de Ávila va en busca del título con una selección renovada. Granma con su bicampeonato, las dudas que genera Las Tunas por mantenerse en la élite del béisbol cubano, y la capacidad de Pedro Luis Lazo para dirigir un conjunto de pelota, son otros atractivos.

El escenario está listo para nuevas dinastías. A pesar de la inmovilidad de ciertos dirigentes deportivos, de la falta de iniciativas y de los absurdos silencios ante el reclamo de cambios por parte de la fanaticada, hemos dado un paso al frente en la lucha por el rescate de nuestro pasatiempo nacional. Nos vemos en el estadio.