Ihosvany Hernández, recordado voleibolista cubano, fue uno de los protagonistas de una época dorada de esta disciplina en la isla y su vida cambió para siempre cuando decidió abandonar una selección nacional.

Durante los 90, corrieron buenos tiempos para el deporte de la malla alta en el país y por aquellos años, la escuadra antillana protagonizaba encomiables batallas en ligas mundiales contra las superpoderosas nóminas italianas.

Nombre como los Joel Despaigne, Abel Sarmientos, Raúl Diago, Rodolfo Sánchez, Ángel Dennis, Ihosvany y tantos más, quedaron grabados con letra de oro en la historia de este deporte en la Isla.

Un día, Hernández -como varios de sus compañeros que vivieron sus propios dramas migratorios-, abandonó la selección nacional en un evento en el extranjero para seguir su carrera en ligas foráneas y asegurar el bienestar de sus hijos, una decisión por la cual estuvo 13 años sin poder volver a su país.

En una entrevista exclusiva, esta leyenda del vóley de la isla contó cuáles fueron las circunstancias que rodearon aquella trascendental decisión y todo el precio que tuvo que pagar por tomar en sus manos las riendas de su destino.

Como él, muchos deportistas de la Isla han sufrido el castigo de tener que separarse de sus seres queridos por muchos años antes de poder regresar al país. Otro, quizá nunca puedan pisar, nuevamente, la tierra que los vio nacer.

En Amberes, en diciembre del 2001, Ihosvany Hernández junto a otros compañeros de equipo, abandonaron la selección nacional. ¿Por qué siendo casi un héroe nacional en el deporte tomas esta decisión? Ihosvany emite un suspiro largo y después toma una bocanada de aire para responder

Te voy a contar lo sucedido como yo lo viví. Fueron muchos factores que me llevaron a tomar la decisión. En primer lugar, nunca tenía pensado irme, la idea mía inicial al igual que la de todos mis compañeros era jugar en clubes como se estaba haciendo antes de terminar los Juegos Olímpicos de Sidney, y venir a jugar con la selección, pero la cosa no fue así.

En el año 1998, a nosotros se nos dio la posibilidad de jugar en Ligas Italianas. Era la primera vez que un deporte tenía más de 13 jugadores, entre masculino y femenino, contratados en ligas de primer nivel. Nosotros estuvimos dos años en Italia y en él año 2000 llegamos a las Olimpiadas con un equipo bastante competitivo para buscar una medalla.

Desafortunadamente, perdimos el pase a las semifinales con Rusia y eso nos privó de la discusión de las medallas. El pueblo se sintió dolido, pero nosotros lo estábamos más, porque el sacrificio y las horas de entrenamiento durante todo el ciclo las sufrimos nosotros. Al llegar a Cuba se manejó varias teorías sobre nuestra derrota. Varias especulaciones del INDER, atletas y exatletas sobre nuestro rendimiento, argumentando que estábamos cansados por jugar tanto. Debido a esto, el organismo decidió bloquear nuestras contrataciones en contra del deseo de los jugadores y del entrenador, tanto así que Juan Díaz y Justo Morales que por aquellos años eran del cuerpo técnico de la selección, decidieron retirarse del equipo nacional. También esto influyó en que se retiraran atletas como Raúl Diago y Rodolfo Sánchez.

Seguimos jugando con la convicción de que el INDER reconsiderara la decisión de bloquear los contratos en 2001, ya que casi todos los jugadores tenían apalabrados contratos en las mejores ligas del mundo, pero la negativa del organismo nos cayó como un cubo de agua fría. Nos durmieron con el cuento de que será después, que lo vamos a pensar y más cuentos. Yo tenía 29 años y dos niños pequeños y, además, era el sustento de mi familia.

Cuando decidí salir de Cuba me dolió, porque dejaba atrás 14 años de mi vida, mis dos hijos, mis padres, mis fanáticos y la tierra que amo. Pienso que la mejor decisión de mi vida fue esa, a pesar de todo.

¿En algún momento rondó por tu cabeza el sentimiento del arrepentimiento?

Para nada me arrepiento, puesto que fue una decisión muy pensada. Fue el fruto de mucho pensar en mi futuro y en el de mis hijos. Te lo digo porque cuando uno es padre y piensa en tratar de luchar y sacrificarse por darle un bienestar a sus hijos, ve la vida de otra manera.

¿Te costó mucho irte de Cuba?

Me costó, (suspira) me costó mucho, pero no me arrepiento. Si una cosa de la que me arrepiento es que, por mi decisión, estuve 13 años sin poder volver a mi país, 10 años sin ver a mis hijos y 7 sin ver a mis padres. En sí, de ese tiempo sí me arrepiento haberlo perdido y si me dieran la oportunidad de virar el tiempo atrás hasta ese día, lo volvería a repetir.

En esos 13 años que estuve fuera fallecieron tíos míos por parte de madre y no pude estar presente en ninguno de sus funerales ni, aunque sea para ponerle una corona. Cada decisión tiene un precio, pero me siento con el alma limpia.

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